24OCT26 – MADRID.- Tenemos establecido ya en nuestro cerebro que, desde décadas pasadas, el Periodismo es el cuarto poder de una nación; ha venido forjando, a través de los años, un carácter fuerte y predominante ante una sociedad que conllevó, a su vez, a que sus profesionales y herramientas cumplan normas que permitan, de todo el conjunto, un excelente resultado de calidad y ética hacia el receptor. Lamentablemente, en la actualidad, se percibe, de lo mencionado, solo un 10%.
El Periodismo, en diversos países, ha perdido el enfoque real por el que fue denominado de esa manera.
La manipulación que han logrado la mayoría de los medios de comunicación rebalsan los límites de lo permitido. Nos encontramos guiados por ideas y conceptos, muchas veces, prejuiciosos; lo que nos muestra la televisión, las redes, las radioemisoras o los pocos diarios que quedan han perdido voz propia.
Caemos, sin darnos cuenta, en un régimen que permite que muchas de nuestras acciones se vean alteradas por ideologías foráneas a nuestra mente. Se vive, ahora mismo, un mundo que pelea por abandonar el estado de exclusión y discriminación en el que se encuentran, además de otras luchas que encarnar un aspecto social y eso es carne fresca para las “cabezas” que lideran y determinan qué sale y qué no.
Es triste darnos cuenta que no se salva ningún entorno ni sección, tanto el deportivo, como el cultural; el económico y el social; hasta el religioso y, me atrevo a decir, el espiritual. Ni hablar del político, que día a día nos saca la lengua tratando que nos demos cuenta quiénes son los dueños de la palabra, por ahora.
La corrupción ha tenido entrada libre a todos los campos para acaparar posicionamiento completo, no le han pedido “papeles” para poder permanecer y manchar todo aquello que pase delante de ella. Existe, lamentablemente, una asquerosa corrupción mediática, política, económica, social, cultural y, por ende, mental y moral.
Manipulación extrema, sin reparo a las consecuencias; pues es sumamente riesgoso entregar una información equivocada, sea cual sea el motivo, a gente que no ahonda en la investigación y toma dicho mensaje como ley, mucho más si es dado por su conductor de programa favorito. El Periodismo y sus representantes tienen mucha responsabilidad de cómo se maneja una sociedad y eso lo saben los que mandan. Han aprendido a sacarle el jugo a la ignorancia.
Los medios de comunicación son materia activa en el proceso de influencia, se han convertido en armas que dañan, que insultan, que matan. Esto se vuelve cada vez más peligroso.
¿Habrá posibilidad de cambio? Es esperanzador saber de pocos medios que aún no tienen bandera y van de libres luchando contra todo, con tal de, verdaderamente, informar. De corazón, espero que ganen. Todavía sigo teniendo fe.
Cabe resaltar que, gran función cumplimos nosotros, como receptores, en mantenernos informados y tratar de constatar cada mensaje recibido. Mucho aportamos queriendo saber bien.
Queda, aún, mucho trabajo por hacer, dentro de este campo, para la mejora completa de nuestra sociedad. Espero no se cansen jamás los que pertenecen ese pequeño y alentante 10%.