Opinión

Mi amigo el madridista

Yo fui amigo personal de Ramón Mendoza y en alguna ocasión, paseamos por Madrid (imagen de referencia (ia)

“Mi Pequeño Manhattan”

Germán Ubillos Orsolich | Viernes 23 de octubre de 2026

23OCT26 – MADRID.- Tengo un vecino que vive en el edificio contiguo al mío, en un ático como yo, que forma parte del estaff del Real Madrid, de la cúpula dedicada a sus medios informativos, a su televisión privada y al equipo de imagen publicitario. Viaja con el primer equipo de fútbol en todos sus desplazamientos y tiene el señorío de todo lo propio del Club. El otro día me lo encontré en mi portal; yo, sentado en la silla de ruedas esperada a mi esposa que había ido a buscar un taxi.



Él, gentilmente, aguardó sin aparente prisa, para hacerme compañía hasta que ésta regresara.

Al declarar que mi padre nos hizo a mi hermano y a mí del Real Madrid el mismo día de nuestro bautismo, entablamos conversación.

Lo primero que me dijo es que “Vinicius Jr.” el jugador, debería por su modo de comportarse abandonar el Club, a su modo de ver. Había empezado en los filiales, había triunfado clamorosamente en el primer equipo, pero no había asimilado el espíritu del Club de Concha Espina; no tenía modales, discutía con los árbitros, se enfrentaba con la grada, perjudicaba en fin la imagen del equipo y de sus compañeros.

Otra opinión que dejó caer fue la de que Florentino, el presidente, era ya demasiado mayor (80 años) para seguir en esa presidencia. En efecto, Florentino Pérez, ingeniero de caminos de la misma promoción que mi hermano Enrique, era de su misma edad y de su misma clase, tenía por lo tanto tres años menos que yo.

Como la vida no se detiene, continúa, según la forma de ver y de sentir de nosotros los creyentes cristianos, y que para mí es un don más del Espíritu Santo al que adoro y amo sensorialmente, y estoy convencido – lo he dijo más de una vez – que me ha salvado de los peligros del cuerpo y del alma a lo largo y a lo ancho de mí ya larga vida. Pero Florentino Pérez, volviendo al tema, según mi amigo, era ya demasiado mayor.

Cuenta que un día que se reunió con él le preguntó que por qué no se animaba a presidir el gobierno de la nación, el gobierno de España, a lo que él le contestó: porque sencillamente “él era presidente del mundo”. Y tenía razón, pues hay miles y millones de habitantes de lejanos y remotos países que no saben lo que es España, pero saben perfectamente lo que es el Real Madrid.

Sí. Yo fui amigo personal de Ramón Mendoza, cuando era presidente del Real Madrid, y sobre todo al dejar la presidencia. Un día cenamos él y yo con el empresario teatral Enrique Cornejo, en el “Restaurante Mayte Commodore” y conversamos hasta las tres horas de la madrugada. A la salida Enrique Cornejo preguntó a Mendoza que si quería ir en su coche, que le esperaba a la puerta con el chofer, pero Ramón dijo que prefería ir con su amigo Germán.

Subimos en mi automóvil, un “MINI” de color nata y fresa, caminando lentamente por Serrano hasta encontrarlo. Tuve que retirar el asiento delantero hasta el final, y allí se tumbó, más que estirarse, “el hombre del pelo blanco”, tan amigo del rey Juan Carlos - padre del rey Felipe VI - como de la Pasionaria. Y casi al amanecer tuve que conducir mi pequeño automóvil hasta el piso que tenía alquilado frente al Retiro el “hombre del pelo blanco”, donde pasaba la noche con su secretaria cincuenta años más joven que él, pues éste ya se había separado de Janine Giraud,

A la mañana siguiente di gracias al Señor, de no haberme estampado en mi Mini con semejante acompañante.

Todos esos recuerdos los guardo con gran cariño, pues pertenecen a mi juventud, ahora que ya en la vejez paladeo esas semblanzas cuando yo recorría las calles de la capital con mis amigos famosos, los famosos de verdad, que fueron muchos.