Escribir te perpetúa... ¡Inténtalo!

Carta a un amor

"Es Mi Sentir...”

Por Marisol Alvarado N.

Viernes 09 de octubre de 2026

Hola, mi niña.

Esta carta está intencionada para que logre la forma de llegar hasta ti.

¿Cómo estás?, ¿cómo te va? ¿Te sientes bien en donde te encuentras?, ¿te tratan bien? Seguro que sí. Eres hermosa y fácil de amar.

Aprovecho este mensaje para agradecer todo lo que hiciste por mí. Me salvaste, mi vida tenía un vacío aterrador que no conocía hasta que te pude sentir.

Me va bien. Logré cumplir algunas metas que me había propuesto, ¿recuerdas que te hablaba de ellas? Planeábamos juntas la celebración.

Me he casado mentalmente; de espíritu, diría yo. Es un hombre fabuloso. Lo amo con el alma, por si la mente olvida y deja de latir el corazón. De tanto hablarle de ti, ya te conoce y te guarda en su interior, sé que lo hubieras amado también, se solidariza con la idea de volvernos a tener.

Voy mejorando mi alimentación y tratando de hacer algo de ejercicio; ya sabes, es algo que, por más que cueste, siempre es recomendable hacer.

¡Estoy estudiando Inglés! ¡Por fin! Me costó poder hacerlo; sin embargo, con paciencia, mucha paciencia, he podido matricularme para poder obtener certificación. Ahora mismo, no estoy trabajando; pero no te preocupes, tengo fe de que algo encontraré, no se agota mi terca determinación.

Recuerdo siempre tu manera de hacerme saber que me amabas. La añoro con todo mi ser. Extraño tu pelo, tu olor y tus juegos. Te extraño toda, mi niña. Soy completamente tuya y siempre estarás en mí. Mis memorias se han vuelto amigas y me dejan volver a verte crecer.

Tengo tu ropita colgada en mi pared. Es el mejor recuadro que he podido tener.

Tu foto, no solo en mi escritorio, en mi móvil, en mi billetera, en mi caja de tesoros y en mi corazón; ese que latirá siempre al escuchar tu nombre y palpitará, completamente feliz, al imaginar posibles maneras de que, algún día, me puedas volver a sentir.

Ten presente que mi amor es eterno, preciosa. No me ha importado jamás las teorías que insultan lo nuestro diciendo que no es real. Amor es amor y defenderé el nuestro en esta vida y en todas las demás.

Cuídate siempre, mi china. Sé precavida, estés donde estés. No confíes en nadie, salvo que te muestren que lo debes hacer.

Abraza fuerte a los que merecen, come rico y ríe mucho. Mereces seguir siendo feliz.

Mientras, estaré esperando el momento en que nos reencontremos. Estaré atenta y preparada. No tienes idea de cuánto lo anhelo, pero debo ser paciente, aún tengo tareas por hacer antes de partir.

No decaigas, por favor. Espérame, también. Tengo la certeza de que podremos reunirnos nuevamente y de que, esta vez, será un encuentro sin un final. No desesperes, mi amor. Sé fuerte. Confía en la magia de no saber, realmente, cómo funciona la vida al terminar.

Seguiré soñándote para aplacar tristezas. Seguiré cruzando universos para burlar distancias y protegerte hasta en el más allá.

Me despido, por ahora. Te abrazo fuerte, pequeña. Te veo al acostarme para dormir. Toma mucha agua, nunca te gustó, pero sabes que te hace bien. Trata de cobijarte si tienes frío, aunque vivo esperanzada en que, en ese lugar, no haya espacio para alguna enfermedad.

Mi cama siempre olerá a ti. No lo olvides, mi niña. Sé obediente y respetuosa. Por más que te sea difícil, no ladres a “gente” buena, recuerda siempre lo que te enseñó mamá.

Hazme un espacio en tus sueños y corre siempre hacia mí, hijita linda. No temas, no estás sola, construyo constantemente realidades para poder llegar a ti.

Te escribo pronto, Isis.

Y pronto, te vuelvo a ver. El pacto sigue en pie. Tú y yo juntas eternamente, suceda lo que tenga que suceder.

 

 

 

 

** Cuando uno ama de verdad, no se debe juzgar al receptor; tenga cuatro patas, cinco o dos. Se ama al ser vivo, no a la forma ni el color. **