España

Bodega Cayo, pasión familiar entre cepas y barrica

CANTABRIA

Martes 15 de septiembre de 2026

15SEP26 – POTES.- Hablar de Bodega Cayo es hablar de una familia de Potes muy conocida y querida dentro y fuera de Liébana. Una familia estrechamente unida a su tierra y a un proyecto que encuentra en cada vendimia una nueva oportunidad para seguir creciendo y trasladar al vino el carácter de la comarca.



Detrás de cada botella existe un trabajo paciente que comienza mucho antes de que la uva llegue a la bodega. Está en la observación diaria de las cepas, en el conocimiento de cada parcela y en una vendimia realizada sin prisas, esperando el momento adecuado para recoger los racimos.

Uno de los escenarios de la cosecha de este año ha sido el paraje de Bobaliego, situado en la localidad de Frama, perteneciente al municipio de Cabezón de Liébana. Hasta allí nos hemos desplazado para conocer de cerca el trabajo de Bodega Cayo.

Nos ha recibido amablemente Roberto del Campo, responsable de la bodega, quien nos ha explicado las características del viñedo, el desarrollo de la vendimia y el cuidado proceso que sigue la uva antes de comenzar su transformación en vino.

Bobaliego es el viñedo más joven de la bodega. Fue plantado en 2020, durante la pandemia, aprovechando aquel periodo de obligada interrupción para poner en marcha una nueva parcela que comienza a mostrar su potencial.

La mencía es la gran protagonista, aunque también se plantó una pequeña hilera de syrah para comprobar su adaptación al terreno. Junto a las cepas jóvenes permanece otra zona plantada alrededor de 2010.

En Liébana, ninguna parcela es igual a otra. Las viñas en pendiente crecen sobre suelos con mayor presencia de pizarra; los bancales próximos a la bodega son más arcillosos, mientras que Bobaliego combina arcilla y pizarra. Diferentes terrenos y edades de las plantas que obligan a trabajar cada viñedo de una manera particular.

Las cepas están dispuestas en espaldera, un sistema que facilita las labores manuales, la recolección y la aplicación de los tratamientos. También permite el paso del tractor entre las calles, aunque buena parte del trabajo continúa realizándose a mano debido a las características del terreno lebaniego.

La vendimia de este año ha llegado con dificultades inesperadas. La escasez de lluvias parecía favorecer inicialmente la cosecha, pero la deshidratación de la uva introdujo un nuevo desafío. El fruto concentraba azúcar, aunque eso no significaba que hubiera alcanzado una maduración completa.

La campaña se ha adelantado aproximadamente quince días. Pese a ello, Bodega Cayo ha estado entre las últimas en vendimiar. El objetivo no era buscar únicamente azúcar, sino conseguir una uva bien madura que permitiera elaborar vinos equilibrados y sin notas excesivamente verdes.

Durante las jornadas previas, el viñedo permaneció bajo una vigilancia constante. Observar, probar y analizar la uva fue fundamental para encontrar el momento óptimo de la recolección.

La vendimia se realizó a mano y solamente durante las primeras horas del día, procurando finalizar antes del mediodía para evitar que la uva llegara caliente a la bodega. Los racimos se depositaron en cajas de unos quince kilos, reduciendo así la presión y el riesgo de que se rompieran durante el transporte.

Este año también se ha incorporado un camión frigorífico. Después de pesar por separado la producción de cada viñedo, la uva ha permanecido entre 24 y 48 horas a una temperatura próxima a los cero grados antes de entrar en los depósitos. Este enfriamiento ayuda a conservar sus aromas y permite que el fruto exprese mejor todo su potencial.

De esta tierra nacen Lusía y Lusía Origen, esta última elaborada con uvas procedentes de los viñedos más antiguos y situada en la gama más alta de la bodega. También se produce Enza, elaborado con uva palomino y clasificado como vino blanco, aunque visualmente presenta una tonalidad rosada cercana a la de un clarete.

El futuro comienza a tomar forma en el valle de Bedoya, donde varias plantaciones de godello están permitiendo desarrollar un nuevo vino blanco con crianza en barrica. Actualmente se encuentra en fase de pruebas y, si alcanza la calidad buscada, podría salir próximamente al mercado.

Bodega Cayo continúa construyendo así una historia de familia, paciencia y respeto por la tierra. Una historia que comienza entre las cepas de Liébana y termina dentro de cada botella.