Opinión

Las Vacaciones

(imagen de referencia (IA)

Opinión: “Mi Pequeño Manhattan”

A J.I. Vera

Germán Ubillos Orsolich | Miércoles 15 de julio de 2026

14JUL26 – MADRID.-Llegan mis vacaciones, queridos lectores. No se trata de las vacaciones en general, sino de las mías. Muchas veces, durante mi vida, he escrito acerca de las vacaciones como fenómeno en sí, pero pocas de las mías, quizá ninguna.



Las deseo y me inquietan. Me inquietan porque dada mi minusvalía, como mi casa no hay nada. Pero las deseo porque se trata de un hotel de alta montaña, entre pinos, sauces y chopos, a una altitud de 1400 metros sobre el nivel del mar, en la ladera norte de la sierra del Guadarrama. Con una temperatura media nueve grados centígrados menos que en la capital. Dormimos con colcha o con una mantita.

La comida es sencilla pero suculenta. Los dormitorios, majestuosos, y con unas terrazas panorámicas maravillosas sobre el bosque, situadas a unos cien metros del comedor.

Nada más salir de éste te encuentras con una pradera verde y el llamado Chiringuito, una construcción alpina en forma de chalet alargado con una barra y el bar, con botellas variadas, bocadillos, tortillas, croquetas y cosas por el estilo, además de las consabidas aceitunas y patatas fritas.

Junto al Chiringuito, y en el espacio contiguo sobre el césped verde, hay mesas con sillas de plástico duro.

Allí, precisamente allí, me siento libre como los pájaros y soy capaz de escribir páginas muy hermosas - bajo la forma de artículos, relatos o teatro -, que en la capital, Madrid, soy incapaz de pergeñar.

Además van y vienen clientes interesantísimos que, no sé por qué, nunca veo en la capital.

Es por eso que durante quince días, queridos lectores, no recibiréis mis consabidos artículos…. No, no me he muerto todavía, estoy de vacaciones.

Mis temas predilectos: el amor, la muerte y el paso del tiempo, parecen detenerse en ese lugar de inefable belleza, y como en las novelas de Thomas Mann, uno de mis autores predilectos, afilo mi pilot o mis bolígrafos de tinta azul o negra, y escribo sobre el blanco papel, mientras escucho el piar de algunas aves y aspiro con deleite el aroma incomparable de ese lugar.

Sí. Así son mis vacaciones.