Opinión

Las leyes no escritas (2ª Entrega)

Opinión: “Mi Pequeño Manhattan”

Germán Ubillos Orsolich | Sábado 27 de junio de 2026

27JUN26 – MADRID.- La cuarta ley se refiere nuevamente a la cultura, pero bajo otro aspecto de la misma. En la primera entrega hablamos sobre el hecho de que la cultura no la dan las carreras universitarias o los estudios superiores, sino el hecho de “viajar y leer”.



Ahora cabe destacar el hecho de que la cultura es un protector vital, algo así como un salvavidas cuando se hunde nuestra frágil embarcación.

Un ejemplo.- Una persona con un nivel cultural alto tiene más posibilidades de sobrevivir a una inundación, un terremoto o un tsunami, que otra que carezca de la misma. El hecho de haber leído detenidamente muchos libros o de haber asistido a numerosas representaciones teatrales, queda “vacunada” para sobrellevar y superar las adversidades del entorno y esto es así porque es como hubiera aprendido a vivir varias vidas, a resolverlas, a superarlas; como los gatos, que según el vulgo, tienen siete vidas.

El hombre o la mujer cultivados musicalmente, pictóricamente o literariamente poseen la virtud de saber metabolizarse y evitar así las mordeduras de las serpientes terrestres, de la tenebrosa mujer de la guadaña.

El deporte fortalece los músculos, la sabiduría que otorga la cultura bien asimilada fortalece el alma, ese soplo vital al que alude el Génesis, que le representa El Espíritu Santo, y otros libros religiosos como el Antiguo y el Nuevo Testamento.

Un alma bien nutrida, bien alimentada, bien satisfecha, colabora a que el cuerpo (su envoltura) viva muchos más años.

Recordemos el libro del escritor Maxence Van Der Meersch, “Cuerpos y almas” que se hizo tan famoso hace ya muchos años y que nos hizo tan felices a quienes tuvimos la dicha de poderlo leer.

Porque recordemos que envejecer no es cumplir años, es vivir más.