Sociedad

Religión y poder en Estados Unidos: el nuevo mapa espiritual del gobierno y el Congreso

"La Cueva del Lobo”

Ignacio Vasallo | Martes 16 de junio de 2026

16JUN26 – MADRID.- En Estados Unidos, la religión es: un elemento estructural de la identidad nacional, un lenguaje político y un recurso de legitimidad. En la última década, esa dimensión religiosa ha vuelto a ocupar un lugar central en el debate público, no solo por la influencia de las iglesias evangélicas, sino también por el peso creciente del catolicismo en las élites políticas.



El gobierno federal, surgido tras las elecciones de 2024, ha reforzado esa tendencia. Mas de un tercio de sus miembros son católicos, entre ellos : Marco Rubio, JD Vance y Robert F. Kennedy Jr. Tambien es católica Melanie Trump .

El 119.º Congreso (2025–2026) cuenta con 150 miembros católicos, una cifra que supera a cualquier denominación protestante individual:126 en la Cámara de Representantes y 24 en el Senado y es la más alta en la historia del país. Este crecimiento no es repentino. Desde los años 80, el catolicismo ha ido ganando peso en el Capitolio, impulsado por la movilidad social ascendente de comunidades católicas históricas, de origen latino, italiano, irlandés y polaco y por el aumento demográfico de la población hispana.

Hoy, la presencia católica es transversal: incluye figuras conservadoras, moderadas y progresistas, lo que demuestra que la religión en Estados Unidos funciona más como identidad cultural que como bloque ideológico.

Lo mas importante , sin embargo, es la composición religiosa del Tribunal Supremo : seis de los nueve jueces son católicos, dos son protestantes y uno es judío.

Este dominio habría sido impensable hace solo unas décadas , cuando el protestantismo dominaba la judicatura federal. La presencia católica en el Supremo refleja la evolución de las facultades de Derecho, de los circuitos judiciales y de las redes profesionales que alimentan la élite jurídica del país, pero sobre todo el deseo de Trump de garantizarse el voto conservador católico. Los tres jueces del supremo designados por Trump-todos en el primer mandato- son católicos. El tribunal supremo no ha decepcionado ,con sentencias históricas como la que eliminó la protección constitucional al derecho al aborto(2022)y otras que marcan retrocesos en los derechos LGTBQ, o reinterpretan la relación Iglesia- Estado de forma más permisiva.

En Estados Unidos, la fe funciona como un marcador cultural tan potente como la clase o la etnia. Las iglesias son espacios de sociabilidad, movilización y construcción de comunidad.

Las denominaciones protestantes tradicionales —metodistas, presbiterianas, luteranas— han perdido peso demográfico, mientras que el catolicismo y el evangelismo han mantenido su capacidad de movilización.

Debates como el aborto, la inmigración, la educación o la libertad religiosa se articulan en términos morales, lo que refuerza la presencia de actores religiosos en la esfera pública.

La diversidad religiosa del país se refleja cada vez más en las instituciones, aunque no siempre de forma proporcional.

Estados Unidos mantiene una estricta separación constitucional entre Iglesia y Estado, que se mantuvo en tiempos de Biden, el segundo presidente católico en la historia del país, pero en la práctica, la religión sigue siendo un elemento estructural del poder político. No es solo una cuestión de creencias personales: es una red de instituciones, comunidades y tradiciones que moldean la vida pública.

La presencia en el gabinete de figuras como Rubio, Vance o Kennedy, junto con un Congreso en gran medida católico y un Tribunal Supremo dominado por jueces de esa tradición, muestra que la religión continúa siendo un eje fundamental para entender la política estadounidense del siglo XXI. En la actualidad una mujer o una persona no blanca puede llegar a la presidencia del país, pero es imposible que lo haga un ateo.