Opinión

La sanidad pública, una joya en peligro

Opinión:

Por Julio Collado Nieto*

Sábado 13 de junio de 2026

13JUN26 – AVILA.- Sostiene Pereira que no gana para disgustos con la sanidad abulense, tanto en la provincia como en la capital. Hace unos días, ha saltado de nuevo la alarma: la primera externalización del año hecha por la Junta de CyL, para paliar la enorme lista de espera quirúrgica asciende a 1,5 millones de euros y servirá para atender, en la sanidad privada, 6.500 intervenciones entre ecografías, resonancias y lectura de pruebas.



Añade la noticia que la plantilla, como vienen manifestando una y otra vez, los sindicatos de trabajadoras y trabajadores, es muy escasa en general y, en el servicio de anestesia, está al 50%. Esta situación precaria viene de lejos aunque la huelga de algunos médicos, que quieren escindirse de los demás trabajadores en el Estatuto Marco de la Sanidad, la está agravando. Se une a ello, las carencias del edificio como la climatización.

Como sostiene el economista Juan Torres, "esto sucede porque la salud se está convirtiendo en una mercancía y está dejando de ser un derecho fundamental. Y cuando se convierte en negocio, lo que está en juego no es solo la eficiencia de un sistema, sino la vida, la equidad y la cohesión social. España dispone de un sistema sanitario público universal financiado con impuestos que permite acceder a la atención sin pagar en el momento de enfermar. Ese modelo, que protege a toda la población con independencia de su renta, se está deteriorando por falta de financiación, déficit de personal y políticas que desvían recursos hacia lo privado. El resultado son listas de espera y malestar social que alimentan la contratación de seguros privados, reforzando un círculo que debilita aún más lo público". Para que se digiera mejor, la privatización suele presentarse con eufemismos como colaboración pública-privada o como más barata. Pero el fin está muy claro: sustituir progresivamente un servicio público universal y gratuito por un mercado sanitario al que se accede según la cartera de cada cual. Cuidar la salud, sea preventiva o curativa, es caro y ningún seguro privado barato puede cubrir todas las necesidades. Como cualquier seguro, el de salud con el que machacan los anuncios de las empresas del ramo, solo se sostiene si la mayoría paga más de lo que recibe o si se aplica una selección de riesgos. Por eso, lo caro y complejo va a la pública y la privada se queda con lo más rentable. La colaboración público-privada no es neutral, debilita la capacidad del sistema público, lo encarece y consolida un modelo sanitario dual, desigual y más inseguro y con peores condiciones laborales.

Por su carácter, los sistemas sanitarios orientados al lucro presentan graves desequilibrios: barreras de acceso, retrasos en tratamientos, presión para reducir costes, menos tiempo por paciente y menor inversión en prevención. Lo que prima es la cuenta de resultados. Algunos casos recientes en Madrid son elocuentes. Además, en las zonas rurales con población escasa y diseminada en pueblos avejentados y muy pocos vecinos, como ocurre en Ávila, la sanidad privada ni está ni se la espera. Frente a ello, la sanidad pública no solo cura sino que redistribuye, protege y reduce desigualdades.

La gran mayoría de estudios científicos afirman que los sistemas públicos, universales y bien financiados son superiores en salud, eficiencia y equidad. Y serán aún mejores para los pacientes y para los trabajadores sanitarios el día que no se juegue a privatizar a la menor ocasión sino a invertir más en todos los campos, incluida la imprescindible investigación. Por eso, defender la sanidad pública no es solo una opción ética sino una decisión racional de protección social y vital. Porque cuando la salud se mercantiliza, antes o después, se paga con una vida más precaria. Y pasará lo que escribió el filósofo Séneca en De la brevedad de la vida: "A través de zozobras pasará apretujada la vida; el ocio no existirá en realidad, sino en el deseo. Pequeña parte de la vida es la que realmente vivimos; pues todo lo restante tiempo es, que no vida».

*Julio Collado Nieto es maestro jubilado, escritor de libros infantiles, coordinador de Campañas escolares de animación lectora, articulista del Diario de Ávila, colaborador de La 8Ávila CYLTelevisión, en ViveRadio y es monitor del taller Lectura, escucha y memoria de la Fundación Ávila en el Palacio de Los Serrano. Ha colaborado y colabora actualmente en varias revistas y en antologías poéticas y de relatos.

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(Enviado por José Antonio Sierra)