12JUN26 – MADRID.- La música de Charles Gounod, bajo la batuta de Carlo Rizzi, ha conseguido la aprobación incondicional del público de Madrid. Javier Camarena y Nadine Sierra, cabezas de reparto, han estado soberbios, bien respaldados por el resto de unos intérpretes que no han flaqueado en ningún momento.
La profesionalidad de todo el elenco ha sido impecable de principio a fin.
Lo que más llama la atención de esta producción es su puesta en escena, que nos traslada a una Venecia palaciega, decadente y magnética en pleno carnaval. El espectador recibe un gran impacto visual: el puente Rialto, los canales, una embarcación que los cruza y una acertadísima iluminación sobre la gran escalinata.
Los artistas, que actúan a la vez como bailarines y acróbatas, lucen espectaculares trajes de colores vivos, así como sombreros y tocados de gran fantasía. El movimiento coreografiado de cada uno de ellos convierte el escenario en una auténtica fiesta para los sentidos, envolviendo al público en una atmósfera mágica y romántica.
Con todo, el ambiente nocturno dibuja sombras en los palacios a través del reflejo del agua, un espacio idóneo donde resulta fácil imaginar tanto el encuentro de dos amantes como la perpetración de un crimen. En este marco, la partitura de Gounod fluye con una belleza extraordinaria. A diferencia del texto original de Shakespeare, aquí Julieta despierta en la cripta justo antes de que Romeo muera. Es en este instante cuando la música alcanza sus cotas máximas de dramatismo e intensidad lírica. Una combinación impecable de poderío vocal y dirección musical milimétrica transforma el escenario en pura poesía. Sin duda, esta puesta en escena de Romeo y Julieta quedará grabada en la memoria cultural de Madrid como una de las más fastuosas de los últimos años.
Historia de los amantes de Verona
La historia de desenvuelve en Verona, una ciudad dividida por la enemistad ancestral y violenta entre dos familias de gran nobleza: los Capuletos y los Montescos. Existe un odio visceral entre ambas, tanto que cualquier encuentro entre criados o parientes en las calles acaba en baño de sangre. Y en este ambiente, quiere la mala suerte que Julieta, hija de los Capuleto se enamore de Romeo, estando enmascarado, en una fiesta, en su propia casa. Esa misma noche, los jóvenes, en la famosa escena del balcón, se juran amor eterno prescindiendo de los problemas de ambas familias. A sabiendas de que nunca aceptarían esta unión, se casan en secreto jurándose amor eterno.
Sólo el fraile Lorenzo apoya la unión y confía en reconciliar a las dos familias.
Pero Teovaldo, primo de Julieta, descubre que Romeo estuvo en la fiesta y lo busca para batirse en duelo. Pero Romeo rechaza el duelo y es su amigo Mercutio quien le sustituye. Mercurio muere en el lance. Y Romeo, para vengar la muerte de su amigo mata a Teobaldo. El Príncipe de Verona condena a Romeo al destierro inmediato a la ciudad de Mantua.
Mientras, la situación de Julieta va de mal en peor; su padre sabiendo la situación la obliga a contraer matrimonio con el conde Paris; pero ella, desesperada y antes de traicionar a Romeo pide ayuda al fraile Lorenzo. Éste le trae una pócima para hacerla dormir pareciendo que esté muerta durante 42 horas. El plan consiste en que una vez enterrada el fraile Lorenzo la rescate para poder huir junto a Romeo.
Pero Romeo nunca se entera de esto y le anuncian que Julieta ha muerto. Abrumado por el dolor y provisto de un veneno mortal regresa a Verona; penetra en la cripta donde reposa Julieta e ingiere el bebedizo mortal. Unos minutos después, Julieta abre los ojos y descubre a su amante muerto. Entonces, toma la daga de Romeo y se la introduce en el costado. Muere abrazada a su amante.