06JUN26 – MADRID.- La escuela Utagawa, una de las más influyentes del siglo XIX en Japón, desarrolló un lenguaje reconocible por su fuerza narrativa, su sofisticación cromática y su extraordinaria capacidad de difusión. Sus artistas retrataron actores, cortesanas, paisajes y escenas populares que circularon ampliamente y definieron buena parte del imaginario visual de su época.
Kunisada y la escuela Utagawa nos sitúan en el Japón del periodo Edo tardío (circa 1603-1868), un universo visual donde el teatro kabuki, la vida urbana y la belleza cotidiana se transformaron en imagen a través del grabado ukiyo-e.
La inauguración, presidida por el director del Taller del Prado, Francisco Molina estuvo muy concurrido de artistas visuales y coleccionistas, que adquirieron diversos grabados.