30MAY26 - TORRELAVEGA.- La Cofradía de los Cocidos de Cantabria celebró su última reunión promocionando el Puchero de Torrelavega, un plato que ha venido a enriquecer la oferta gastronómica de la región. Una veintena de sus miembros se dieron cita en su sede del Mercado Nacional de Ganados de la Ciudad del Besaya para disfrutar de esta creación propia del colectivo gastronómico y que aspira a posicionarse dentro del amplio repertorio de cocidos cántabros.
El magnífico plato, que elaboró el chef Luis Cordero, ayudado por Elías Burgueño y José Antonio Suarez, fue el motivo central del almuerzo, que estuvo acompañado de anchoas, hojaldres salados, y tomates con queso fresco de la Granja Cudaña. El postre fue fresas con arroz con leche y todo el menú regado con vino blanco de Casona Micaela.
Allí estuvieron, junto con el Gran Maestre de la cofradía, Alfonso Fraile, los concejales Jesús Sánchez y Miguel Remón.
Fue el maestro Luis Cordero quien explicó el proceso de elaboración de este guiso vinculado a la ciudad torrelaveguense, que está inspirado en la obra de José María Pereda, cronista de la ciudad cántabra del siglo XIX. Hay que poner a remojo las alubias, al menos, 12 horas antes. El día de la elaboración del puchero se limpian bien las manitas de cerdo y se las da un hervor de 5 minutos para blanquear. Se retira y escurre bien el agua de las alubias, mientras se lavan las hortalizas y despepitan los pimientos. Se pica finamente la mitad de los ajos y se reserva.
En una olla de tamaño suficiente, se coloca de base las alubias bien escurridas junto con la panceta, los chorizos y las manitas, con la cebolla y los pimientos, todos de una pieza, junto con los ajos enteros pelados y una cuchara de aceite de oliva en crudo.
Para la cocción hay dos opciones: cocer de forma tradicional a fuego lento y ajustarlas con agua fría un par de veces, durante 2,50 a 3 horas. El tiempo de la cocción dependerá de la calidad de la alubia y del tipo de agua. O cocer en olla rápida durante 50 minutos.
Mientras se cuecen las alubias lavar bien el repollo y deshojar. Una vez retirados los tallos gruesos, picarlo y finalmente ponerlo a cocer en agua y sal. Cuando esté cocido, escurrir. Hacer un refrito con 100 mililitros de aceite de oliva, la mitad del ajo picados y una cucharadita de pimentón. Añadir al repollo escurrido, mezclar bien y reservar.
Una vez cocidas las alubias, retirar el compango y las hortalizas. Hacer otro refrito con el resto del ajo picado y otra cucharadita de pimento, añadir las hortalizas a la cocción y pasar todo por el pasapuré o túrmix. Añadir la mezcla al puchero y sazonar. Deshuesar las manitas y cortar la panceta y el chorizo. Añadir el repollo, ya con el sofrito, removiendo suavemente para n romper las alubias. Y, finalmente, colcótar parte del compango en el puchero para servir y el resto presentarlo en una fuente aparte para su reparto entre los comensales.
El Puchero de Torrelavega cuenta con un libro, que editó el fallecido Gabriel Argumosa, cuando era presidente de la Cofradía de los Cocidos de Cantabria, contando con el patrocinio del Ayuntamiento de Torrelavega. En la introducción del libro, el alcalde de Torrelavega, Javier López Estrada, resalta que “la gastronomía se ha convertido en un importante activo para cualquier ciudad” y por ello, desde el Ayuntamiento se está trabajando para que la Capital del Besaya “se convierta en un punto de destino para quienes ven en la gastronomía como reclamo para hacer turismo”.
En la edición del libro han colaborado con Gabriel Argumosa, Alfonso Fraile, Luis Cordero; Eva Rodriguez, nutricionista clínica, y Reyes Gómez, docente experta en hostelería y miembro, también, de la cofradía.