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Un filósofo en el Vaticano: León XIII

Papa León XIII (Crédito foto:pixabay.com - imagen de rerferencia)

Por María del Carmen Calderón Berrocal* - desde Sevilla

Jueves 19 de marzo de 2026

19MAR26 - SEVILLA.- León XIII fue un arquitecto doctrinal frente al mundo moderno. Aunque muchos lo recuerdan únicamente por la encíclica Rerum novarum, el Papa León XIII, que guio a la Iglesia entre 1878 y 1903, desarrolló un magisterio amplio, coherente y profundamente filosófico que sigue teniendo relevancia en el debate cultural contemporáneo.



Un legado más allá de Rerum novarum

La elección del nombre pontificio "León XIV" por parte del actual Papa puede entenderse como un homenaje a una herencia doctrinal mucho más amplia que la famosa encíclica social.

Durante sus 25 años de pontificado, León XIII (Joaquín Pecci) publicó nada menos que 86 encíclicas, conformando un cuerpo sistemático de pensamiento dirigido a fortalecer la posición de la Iglesia ante los desafíos del pensamiento moderno.

La Rerum novarum, publicada en 1891, abordó la cuestión social desde una perspectiva que combinaba principios morales permanentes con un firme rechazo a las utopías ideológicas de su época.

Según el filósofo Augusto Del Noce, esta encíclica se sostiene sobre tres pilares:

-la vuelta a fundamentos clásicos,

-una crítica al pensamiento utópico y

-la defensa de la dignidad humana frente al poder estatal.

Santo Tomás como pilar filosófico

La base filosófica de su pensamiento se encuentra en la encíclica Aeterni Patris (1879), donde León XIII impulsó el tomismo como criterio rector en la educación filosófica católica.

Convencido de que la renovación de la cultura debía partir de la restauración del pensamiento clásico, propuso a Santo Tomás de Aquino como guía autorizado para el pensamiento cristiano.

Étienne Gilson, gran filósofo tomista del siglo XX, llegó a considerarlo "el mayor filósofo cristiano del siglo XIX".

La lógica interna de sus enseñanzas se refleja en otras encíclicas clave como Libertas praestantissimum (sobre la libertad auténtica), Immortale Dei (sobre el Estado cristiano), Humanum genus (contra la masonería) y Sapientiae Christianae (sobre el compromiso público de los cristianos).

Influencias agustinianas

Además de su afinidad con el Doctor Angélico (Santo Tomás), León XIII incorporó a su pensamiento una fuerte inspiración agustiniana, especialmente en su visión de la historia como una lucha espiritual constante entre el bien y el mal.

Esta lectura teológica de la historia está claramente presente en Humanum genus (1884), donde interpreta la confrontación entre Iglesia y masonería como parte de una batalla más amplia y permanente entre el Reino de Dios y las fuerzas del mal.

Este enfoque reaparece en su carta apostólica de 1902, Annum ingressi, en la que reflexiona sobre los desafíos y conflictos afrontados por la Iglesia durante su pontificado, remarcando la necesidad de comprender sus raíces históricas y ofrecer respuestas espirituales coherentes.

Política y cultura en su pontificado

Aunque su intento de acercamiento a la Tercera República Francesa mediante la estrategia del ralliement —apoyo a instituciones republicanas como forma de combatir el laicismo— no tuvo el impacto esperado, su verdadera grandeza se encuentra en la solidez de su legado doctrinal, más que en sus maniobras diplomáticas.

Además de teólogo y pastor, León XIII fue un hombre de gran erudición. Se movía con soltura en el latín, el italiano y las letras clásicas. Amante de la cultura, llegó a memorizar La Divina Comedia de Dante, a quien rescató de lecturas secularizadas y devolvió a la tradición cristiana. Encargó incluso la creación de una cátedra dedicada a la teología dantesca, reafirmando la conexión entre el pensamiento del poeta florentino y la doctrina social de la Iglesia.

Un faro para el presente

A día de hoy, el corpus de León XIII continúa siendo un recurso inestimable para afrontar los retos de la modernidad desde una visión cristiana profunda, racional y bien estructurada. Inspirado por los gigantes del pensamiento como Tomás de Aquino, Agustín de Hipona y Dante Alighieri, su magisterio ofrece una brújula doctrinal que aún guía el pensamiento católico frente a las tensiones culturales del siglo XXI.

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*María del Carmen Calderón Berrocal, Dra. Historia. Ciencias y Técnicas Historiográficas, Correspondiente por Extremadura en Academia Andaluza de la Historia, Cronista Oficial de Cabeza la Vaca. Secretaria Canciller de la Asociación de Cronistas de Extremadura y miembro de la Real Asociación de Cronistas de España

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Nota de la Redacción

Breve reseña biográfica del Papa León XIII

León XIII, nacido como Vincenzo Gioacchino Raffaele Luigi Pecci el 2 de marzo de 1810 en Carpineto Romano, fue uno de los pontífices más influyentes de la era moderna. Su papado se extendió desde 1878 hasta su muerte en 1903, convirtiéndose en uno de los más largos de la historia de la Iglesia Católica. León XIII es especialmente recordado por su esfuerzo por reconciliar la tradición católica con los desafíos intelectuales, sociales y políticos del mundo contemporáneo.

Procedente de una familia noble italiana, recibió una sólida formación académica, destacando en filosofía, teología y derecho. Fue ordenado sacerdote en 1837 y rápidamente ascendió dentro de la jerarquía eclesiástica. Antes de ser elegido papa, desempeñó importantes funciones diplomáticas, como nuncio apostólico en Bélgica, donde mostró gran habilidad para el diálogo entre la Iglesia y los gobiernos modernos.

Uno de los aspectos más destacados de su pontificado fue su compromiso con la cuestión social. En 1891 publicó la encíclica Rerum Novarum, considerada el documento fundacional de la doctrina social de la Iglesia. En ella abordó temas como los derechos de los trabajadores, la justicia social y las condiciones laborales, defendiendo tanto la propiedad privada como la necesidad de proteger a las clases más vulnerables frente a los abusos del capitalismo industrial. Este texto tuvo un impacto duradero y sigue siendo referencia en el pensamiento social católico.

León XIII también promovió el renacimiento del pensamiento tomista, impulsando el estudio de la obra de Santo Tomás de Aquino como base filosófica para la teología católica. Su encíclica Aeterni Patris (1879) fue clave en este esfuerzo por armonizar fe y razón en un contexto marcado por el avance del racionalismo y la ciencia moderna.

En el ámbito político, su papado se desarrolló tras la pérdida de los Estados Pontificios, lo que lo llevó a redefinir el papel del papado en el mundo. Apostó por una diplomacia activa y por mejorar las relaciones con diversos países, adoptando una postura más abierta y conciliadora que sus predecesores.

León XIII falleció el 20 de julio de 1903 en Roma. Su legado perdura como el de un papa intelectual, reformador y profundamente comprometido con la adaptación de la Iglesia a los tiempos modernos sin renunciar a sus principios fundamentales.