17MAR26 – MADRID.- El nuevo libro de Enrique Barón Crespo, Paz y Guerra , editado por RBA, es un ensayo que llega en un momento decisivo para Europa. El continente vive una guerra en su frontera oriental, una tensión creciente entre potencias y una sensación de cambio de época. Barón no escribe desde la teoría ,lo hace desde la experiencia política basada en una biografía que se confunde con la propia construcción europea.
El título recuerda de forma deliberada a Tolstoi. Es una declaración de intenciones. El autor quiere situar el debate actual en una dimensión histórica. Las guerras no son accidentes aislados. Son el resultado de procesos políticos, errores estratégicos y decisiones que se acumulan durante años. Y la paz tampoco es un estado natural. Hay que construirla.
Barón parte de una idea sencilla: Europa atraviesa una etapa de transición. Tras la caída de la Unión Soviética muchos pensaron que el continente entraba en una era estable. Esa previsión no se cumplió. La guerra en Ucrania ha demostrado que la historia no había terminado, como pretende Fukuyama. El conflicto ha devuelto la guerra convencional al centro del escenario europeo y ha obligado a la Unión Europea a replantear su papel.
El libro combina análisis político, recuerdos personales y reflexión estratégica. Barón ha sido protagonista directo de muchas decisiones europeas. Fue presidente del Parlamento Europeo en los años clave posteriores al Acta Única y a Maastricht. Conoce por dentro los equilibrios entre los Estados miembros, las tensiones con Estados Unidos y las dificultades para avanzar hacia una integración más profunda.
Ese perfil le permite escribir con autoridad, pero también con prudencia. No cae en el alarmismo. Tampoco en la complacencia. Señala que la relación con Rusia ha pasado por fases muy distintas. Hubo un tiempo de diálogo y cooperación. Después llegó el deterioro progresivo. Finalmente, la invasión de Ucrania rompió el marco anterior. Para Barón, entender ese proceso es clave para no repetir errores.
Uno de los ejes del libro es la autonomía estratégica europea. El autor sostiene que Europa no puede limitarse a reaccionar. Debe definir su propio proyecto. La dependencia energética del pasado, la dependencia tecnológica del presente y la dependencia militar respecto a la OTAN son cuestiones que, a su juicio, exigen una respuesta política común.
Barón no plantea una ruptura con Estados Unidos. Pero sí reclama una relación más equilibrada. La UE, dice, debe actuar como un actor global y no como un bloque subordinado. En este punto el libro conecta con debates actuales sobre defensa europea, industria estratégica y política exterior común.
Otro aspecto relevante es el análisis del nuevo equilibrio mundial. El auge de los BRICS, el peso creciente de China y la fragmentación del comercio internacional obligan a repensar las reglas. El autor recuerda que la globalización de las últimas décadas no era irreversible. Hoy vemos más proteccionismo, más competencia tecnológica y más rivalidad geopolítica.
El ensayo insiste en que la paz no se logra solo con declaraciones. Requiere instituciones fuertes, liderazgo político y capacidad de negociación. Barón habla desde su experiencia en foros internacionales y en procesos de mediación. Defiende que incluso en los momentos de máxima tensión es necesario mantener canales abiertos. No por ingenuidad, sino por realismo.
El libro tiene una dimensión personal. El autor evoca viajes, reuniones y conversaciones que ilustran la evolución de Europa. No se trata de memorias completas, sino de pinceladas que ayudan a entender el contexto. Ese enfoque aporta cercanía a un texto que, de otro modo, podría resultar demasiado técnico.
En cuanto al estilo, Barón escribe con claridad. Evita el lenguaje académico complejo. Explica los conceptos con frases directas. Esa sencillez facilita la lectura y amplía el público potencial. No es un libro solo para especialistas en política internacional. Es un texto pensado para ciudadanos interesados en comprender qué está pasando.
El perfil del autor ayuda a entender el tono. Enrique Barón nació en 1944. Participó en la transición democrática española. Fue ministro en el primer gobierno socialista y después desarrolló una larga carrera europea. Ha vivido la construcción institucional de la UE desde dentro. Esa trayectoria le convierte en testigo privilegiado de varias décadas de integración.
Su europeísmo es claro. Cree en una Europa unida, con más capacidad de decisión y mayor cohesión interna. Pero no ignora las dificultades. Reconoce que los intereses nacionales siguen pesando y que el consenso entre veintisiete países es lento y complejo. Aun así, sostiene que la alternativa —una Europa fragmentada— sería peor.
En Paz y guerra no hay recetas simples. Hay advertencias y propuestas. La principal advertencia es que Europa no puede dar por sentada la estabilidad. La principal propuesta es avanzar hacia una unión más fuerte en defensa, energía y política exterior. Para el autor, la guerra en Ucrania ha sido una llamada de atención.
El lector encontrará en estas páginas un diagnóstico sobrio del momento actual. Es un ensayo que invita a pensar. En tiempos de titulares rápidos y análisis superficiales, ese enfoque resulta valioso.
Para el público atento a la economía , el interés es evidente. Las decisiones geopolíticas influyen en la energía, en los mercados, en la inversión , en el turismo y en la seguridad jurídica. Entender la relación entre paz y prosperidad es fundamental. Barón recuerda que la integración europea nació precisamente para evitar nuevas guerras en el continente y para garantizar un marco estable de crecimiento.
Paz y guerra es una reflexión sobre el presente y el futuro de Europa escrita por alguien que ha participado en su construcción. Su mensaje es claro: la paz no está garantizada. Depende de decisiones políticas concretas. Y Europa debe asumir su responsabilidad en ese escenario incierto.