21FEB26 – MADRID.- La serie Teherán, disponible en Apple TV+, ha vuelto a ocupar titulares por un hecho trágico. Su productora, Dana Eden, murió en su hotel en Atenas a los 52 años mientras preparaba la cuarta temporada, que, como las anteriores iba a ser filmada en la capital griega. La policía local apunta a un posible suicidio, pero algunas voces dudan de esa versión. La muerte se produjo en un momento en el que la serie había recuperado actualidad por la tensión entre Israel e Irán y por los golpes de los servicios secretos israelíes en territorio iraní.
Eden tenía una biografía que conectaba con la historia que ayudó a llevar a la pantalla. Era una judía iraní que emigró a Israel, como la protagonista de la serie, Tamar Rabinyan . Tamar es una joven hacker del Mossad que se infiltra en Irán para sabotear el programa nuclear pero la operación sale mal y la agente lucha por asobrevivir en territorio enemigo, con identidades falsas y apoyos frágiles.
La actriz que interpreta a Tamar , Niv Sultan es conocida por su papel en Fauda, otra serie israelí de éxito centrada en el conflicto con los palestinos. Ese precedente ayuda a entender el estilo de Teherán: ritmo rápido y tenso. No hay grandes discursos. Hay operaciones, errores, traiciones y consecuencias.
Desde el primer capítulo, el espectador entra en un mundo de espionaje donde nadie está a salvo. Tamar llega a Teherán con una misión técnica: inutilizar el sistema eléctrico de los radares y defensas antiaéreas para permitir que la aviación israelí bombardee instalaciones nucleares . Pero la operación se complica y pasa a depender de activistas iraníes contrarios al régimen, que arriesgan su vida.
Para el gobierno iraní la serie es propaganda sionista. The New York Times por su parte calificó la trama como plausible. Puede que algunas escenas parezcan exageradas, pero la realidad reciente ha mostrado la capacidad de los servicios israelíes para infiltrarse en estructuras sensibles iraníes y asesinar a científicos y dirigentes. Lo que parece inverosímil en la pantalla ha sido superado por la realidad.
Teherán no divide el mundo en buenos y malos. Los agentes israelíes mienten, manipulan y aceptan causar daño injustificable para cumplir su misión. Cuando necesitan sacrificar a alguien, lo hacen. Pero la serie también muestra el coste personal de esas decisiones.
Los personajes iraníes no son simples caricaturas. Hay miembros del régimen duros y violentos. Pero también hay funcionarios que aman a su familia, jóvenes que quieren vivir con libertad y agentes de seguridad que están defendiendo a su país. La serie retrata las contradicciones de una sociedad compleja. Muestra la presión del aparato del Estado, la vigilancia constante y el miedo, pero también la vida cotidiana en Teherán que se parece a la de muchas ciudades occidentales.
A lo largo de sus 3 temporadas, Teherán insiste en los dilemas morales del espionaje. Los agentes están dispuestos a hacer el mal, pero cuando el daño les alcanza a ellos el discurso cambia. La serie muestra esa tensión sin adornos. Hay escenas donde una decisión fría desde un despacho en Tel Aviv tiene consecuencias trágicas sobre el terreno. La distancia entre estrategia y sufrimiento humano se hace visible.
Otro aspecto relevante es la mirada femenina. Tamar es el eje de la historia. Toma decisiones, se equivoca y asume riesgos. La muerte de Dana Eden añade ahora una dimensión simbólica. La productora muere en circunstancias que todavía generan dudas. Ese hecho ha devuelto la atención pública a la serie y a su cuarta temporada en preparación.
Desde el punto de vista narrativo, Teherán es una serie adictiva. Cada capítulo termina con un giro inesperado que empuja al siguiente. Algunas situaciones parecen forzadas. Sin embargo, el contexto real de rivalidad entre Israel e Irán hace que muchas hipótesis no resulten descabelladas. El espectador sabe que detrás de la ficción hay una guerra real.
La serie también plantea una pregunta incómoda: ¿hasta dónde puede llegar un Estado para defenderse? ¿Y qué ocurre cuando la defensa implica vulnerar principios que se dice proteger? No ofrece respuestas simples. Presenta hechos, decisiones y consecuencias.
En un momento de tensión regional y de operaciones encubiertas , Teherán ha recuperado notoriedad. La muerte de Dana Eden ha añadido un elemento trágico a esa atención renovada. Queda por ver cómo será la cuarta temporada y si mantendrá el equilibrio entre acción, política y dilemas personales.