Opinión

“Hoy, te/se dices/n voy a dejar de escribir”

Opinión: “Desde Mi Rincón o Despacho”

J.M.M. Caminero | Lunes 19 de enero de 2026

18ENE26 – MADRID.- Quizás, escribir y dedicarse a alguna de las Artes, durante años, durante décadas y apenas obtener nada, sea una pequeña patología o síndrome que todavía no está diagnosticado. Que una persona equis, se dedique veinte o cuarenta o cincuenta años escribiendo, pintando, haciendo música, fotografía, ensayos o cualquier otra de las artes existentes, y, que apenas obtenga nada, quizás, habría que plantearse si no es una pequeña patología o síndrome, que quizás no tenga demasiadas consecuencias negativas, si no pierde el horizonte y continúa llevando una vida normal, laborando y trabajando en otra actividad que le permite vivir y sobrevivir, y, que ha continuado su proyecto de vida, como casi todos los seres humanos formando una familia, y, llevando una vida social y en sociedad, lo normal de su tiempo.



Pero incluso admitiendo todo lo anterior, por tanto, es una persona como las demás, lo que sucede, es que las otras su tiempo libre lo dedican a mil actividades o a otro trabajo, esa persona el tiempo libre lo dedica al trabajo de la creación cultural o de la investigación del saber… y, así está diez o cincuenta años de su existencia.

Y, como resultado lo que se produce es el silencio, sea porque no tenga talento, sea porque no tenga suficientes conocimientos, sea porque no tenga padrinos, sea porque su ideología o han considerado que su ideología no es la conveniente en este momento, sea porque vive en provincias, sea porque en un tiempo era joven, y en otro tiempo, ya es demasiado mayor… esa persona se ha pasado treinta o cincuenta o veinte años de su vida intentando crear o criar nuevas ideas en un arte y en un saber. Y, llega el momento que se da cuenta, que todo lo que ha hecho no es valorado, ni mínimamente por nadie, y, que no ha obtenido nada más que migajas cuándo lo ha hecho, y, que incluso lo realizado está condenado a la desaparición.

Así, así en esta situación con muchas variedades, como es lógico, porque cada vida es independiente de otra. Toda vida tiene puntos en común con otras, pero tiene puntos similares a las otras. Así, se encuentran, quizás miles, decenas de miles, quizás cientos de miles en la totalidad de las actividades de la autoría cultural. La palabra creador cultural no me parece correcta, es demasiado grandilocuente. Sólo coges materiales del presente y del pasado y, en parte lo transformas… Puede que alguien una mañana, se levante y se diga: que he hecho, he perdido mi existencia buscando un sueño imposible. No tengo talento, no sé lo que ha sucedido, pero he fracasado en la actividad cultural que emprendí hace años, lustros, décadas… me voy dirigiendo al Último Viaje, y, todo el trabajo cultural realizado me temo se perderá…

Esa mañana se levanta y se mira al espejo, y, se dice, voy a dejar de hacer ya poemas, o novelas o teatro o ensayo o pintura o filosofía o composiciones musicales o… o, o lo que sea… Se mira al y en el espejo, y se dice, muchas veces, he dicho que lo iba a dejar, que iba a dejar de componer palabras e imágenes e ideas y preguntas y argumentos y datos y razones… Estoy cansado de tanto trabajo…

Pero a continuación se habla a sí mismo, en el silencio del interior y del silencio de la soledad. Y, se vuelve a decir, ya este hecho y esta decisión la he tomado varias veces en la vida. Pero después he continuado. Y, y se queda en silencio…

Pero también sabe, que alguna vez, llegará el día, posiblemente, que vaya dejando poco a poco la actividad. Y, una mañana o una tarde, se dará cuenta que lleva una semana sin hacer nada, que lleva un mes sin hacer nada en ese terreno de la autoría y de la búsqueda y de la creación. Y, llega el día que se da cuenta, que lleva seis meses, y, llega el día que percibe que lleva ya un año sin hacer nada… Ya, ya sabe, que ha dejado el oficio de la creación o de la búsqueda o de la autoría o de la investigación cultural. Ya, ya sabe que se ha producido el fracaso completo. Ya, ya vendrán otros inviernos y otras primaveras, pero poco a poco, irá olvidando, quizás después de llevar diez o cincuenta años, irá olvidando que un día quiso ser poeta, muchos días ser poeta, o ser pensador o ser pintor o ser filósofo o ser fotógrafo o ser…

Nadie se dará cuenta, nadie, de la derrota de una persona en el mundo de la cultura o Cultura. Nadie. Pero alguien habrá dejado de tener una esperanza. Ni siquiera sabe, ni siquiera conoce, ni siquiera sabe que sucederá o habrá sucedido con lo que ha realizado, miles de dibujos o pinturas, quizás miles de poemas, quizás miles de fotografías, quizás miles de páginas escritas, quizás cientos de composiciones musicales, quizás miles de sueños…

¡Nadie se dará cuenta, que alguien que pensó podría producir algo cultural, de un cierto valor, aunque fuese regional, nadie se dará cuenta, que alguien ha dejado de poner colores a los vientos y pintar la superficie del mar con ideas… Nadie…! ¡Pasará los últimos meses o años de su existir, con una herida profunda de fracaso, intentando curarla y curársela…! ¡Ya sabía que estar a la altura de Dante, Shakespeare, Homero, Joyce, Kant, Aristóteles, Platón, Heidegger, Miguel Ángel, Picasso, El Greco, Mozart, Beethoven, Haydn era muy difícil, casi imposible, pero pensaba, que al menos, tendría un lugar en la cultura, aunque fuese de quinta categoría, porque al final, no todos los cirujanos son geniales, ni todos los panaderos y todos ocupan un pequeño o mediano lugar en su actividad…!

¡Hoy, quizás, quizás cientos, quizás miles de autores y autoras en todas las actividades culturales habrán dejado de mirarse al espejo, o al mirarse al espejo habrán decidido, ya no buscar ideas, ni palabras, ni imágenes, ni preguntas, ni argumentos…! ¡Hoy, también, miles, decenas de miles, empezarán este camino, como nuevos maletillas intentando o soñando que torearán en Las Ventas dentro de tres o cinco años…!