12ENE26 – MADRID.- Mi amigo José Luis Anta, antropólogo de altura, catedrático en la Universidad de Jaén, ha escrito para mi nuevo libro, una reseña muy interesante que quiero ofrecer como regalo a mis lectores, al tiempo que celebro mi obra recién nacida. Se llama así: Acariciar un poema (bajo el delirio tecnológico).
La obra va acompañada de un excelente prólogo del gran poeta dominicano Marino Berigüete.
Festejo a José Luis Anta, y a mi nuevo libro que hace el número 20 de mi obra lírica, con una columna muy especial, que es la siguiente reseña:
“El poeta es un pescador, no de peces, sino de pescados vivos; entendámonos: de peces que pueden vivir después de pescados” (Antonio Machado, Juan de Mairena).
LEER ESTE LIBRO COMO EL MAPA DEL TESORO CON TONO
Lo que en principio me llama la atención de este libro es la idea de acariciar, un extraño verbo que parte de la idea de caricia la cual a su vez deriva del adjetivo latino carus, y que tiene la misma raíz que nos dio palabras como "cariño", "caridad" y "caro".
En su sentido semántico acariciar no es solo un contacto físico, etimológicamente, es "tratar a alguien como algo caro o querido". Pero lo que más me interesaba, y lo que en un principio me desbordó, era la potencia del título, Acariciar un poema, no la poesía, la literatura o la verdad, no tocar, ni acercarse, ni guardar, ni conocer… sino sólo acariciar un poema. Y ahí creía que tenía que estar la clave del libro: una filosofía de la caricia, que se erige como una ontología de la suavidad, que desafía la lógica de la posesión, transformando el contacto físico en un evento metafísico donde el "yo" (self) renuncia a su dominio para reconocer la alteridad del otro.
En un mundo volcado hacia la eficacia y la deshumanización digital, la caricia funciona como un acto de resistencia ética que valida la existencia ajena a través de la ternura, recordándonos que nuestra identidad no termina en los límites de nuestra propia piel, sino que se completa en el puente de sensibilidad que tendemos hacia los demás.
Voy a centrarme en cómo leo un libro, concretamente este, y cómo, acaso, puedo desvelar el mapa del tesoro que creo que lleva implícito.
Trabajo de estilo, de lectura, de selección y de crítica. En esa zona, la poética no es un lujo cultural, es una forma de cuidado del lenguaje –el cuidado del lenguaje es, en última instancia, un cuidado de lo común–. Porque las palabras que se banalizan empobrecen el mundo, de la misma manera que las palabras que se precisan lo densifican.
El libro insiste en la dimensión política de la voz, más a más porque viene desde una garganta que se dice –y que además lo es– femenina y feminista, insistiendo en el carácter de “animal político” (ζῷον πολιτικόν) del poeta. Insiste en la responsabilidad del decir. A mí me importa esa insistencia porque evita una versión despolitizada de la poesía, esa versión que reduce el poema a interioridad pura o a estética privada.
A mí me sirve, como lector, entender que el libro pide a la palabra tres cosas a la vez. Pide que sea consuelo. Pide que sea método. Pide que sea crítica. Es una triple exigencia difícil. Exige un trabajo constante sobre el lenguaje. No para purificarlo de manera abstracta, sino para que no se vuelva un ruido más.
Acompaño este texto porque reconozco en él una apuesta por la precisión y por la contención, y porque esa jugada no es un gesto estético aislado, sino una manera de resistir la banalización del lenguaje. En un tiempo en el que casi todo circula demasiado rápido, este libro reclama lentitud, lectura y un cuidado que no se aprende con slogans, sino con práctica.
Estas páginas prometen algo más raro y caro: que el verbo vuelva a tener peso, que el poema vuelva a ser un lugar de verdad y que la palabra, por un instante, deje de ser ese ruido que preconiza este mundo desquiciado y errante. Y leído así, estamos ante un mapa del tesoro, donde todo lo importante se encuentra en la aventura.
Gracias a María Antonia García de León tenemos una aventura fascinante y de altura literaria.
*María Antonia García de León: Es Escritora y poeta. Licenciada en Derecho (UCM) y Ciencias Políticas y Sociología (UCM).Doctora en Sociología (UCM). Tiene estudios de Guion y Dirección de Cine en el TAI y es Profesora Titular de Sociología en la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Tiene publicados más de 20 libros sobre sociología de las mujeres, del cine y de la educación al igual que numerosos artículos en revistas nacionales e internacionales. Ha realizado estancias en prestigiosas universidades internacionales (USA, Londres,París, etc.). En el campo de la lírica ha escrito veinte libros de poemas. El más reciente, en pro de las mujeres, es: Escucha la elocuencia de mi corazón, Premio Internacional de Poesía Gabriela Mistral, 2024. Sus poemas han sido traducidos al inglés, al francés y al árabe.