Opinión

Venezuela tras el secuestro de Maduro: vencedores y derrotados de un nuevo orden basado en la fuerza

Opinión: “La Cueva del Lobo”

Ignacio Vasallo | Sábado 10 de enero de 2026

10ENE26 – MADRID.- El secuestro de Nicolás Maduro y su puesta a disposición de los jueces en Nueva York ha generado una cadena de consecuencias que solo ahora empiezan a entenderse en toda su dimensión. La reacción inicial ha estado dominada por la emoción, especialmente en España, donde los lazos históricos con Venezuela y la presencia de una amplia comunidad venezolana —mayoritariamente opositora— han condicionado el relato mediático y político. Lo mismo ha ocurrido en los partidos españoles, más pendientes del impacto emocional que del análisis racional.



Para tener otra perspectiva hay que observar el tratamiento de la situación en los medios estadounidenses, mucho más centrados en las consecuencias internas para la política de Estados Unidos. Desde esa perspectiva, el balance es claro: hay vencedores y derrotados , tanto en Washington como en Caracas y en Europa.

Entre los vencedores en Estados Unidos destaca Donald Trump. El expresidente ha impuesto su visión del mundo basada en la fuerza y la primacía de los intereses nacionales sobre cualquier consideración jurídica internacional.

Otro vencedor destacado es Marco Rubio. El responsable de asuntos exteriores ha logrado imponer su posición sobre Venezuela y, sobre todo, utilizar la operación para redirigir el foco hacia Cuba, su verdadero objetivo político. Rubio sale reforzado ante la comunidad cubana de Florida, clave en cualquier elección presidencial, pero también ante la opinión pública nacional. Su protagonismo en este episodio consolida su perfil y refuerza seriamente una eventual candidatura presidencial en 2028.

También gana el aparato militar estadounidense, La Delta Force y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, tras una operación considerada impecable desde el punto de vista técnico y operativo.

En el terreno económico, los vencedores son las grandes empresas petroleras, especialmente Chevron, autorizada a operar en Venezuela. Tendrán que invertir miles de millones de dólares, pero Trump hace vagas promesas de garantizar esas inversiones . Los beneficiarios más inmediatos han sido las empresas de refino situadas en la zona del Golfo de México, que tiene experiencia en procesar el crudo pesado venezolano. Sus acciones subieron con fuerza en bolsa nada más conocerse la operación.

Un ganador inesperado es la televisión en abierto. En plena decadencia frente a las plataformas, tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo, ha demostrado su capacidad para informar con rapidez y con suficiente claridad en situaciones de crisis. También salen reforzados los grandes periódicos de referencia, como The New York Times y The Washington Post, y sus analistas, que han centrado el debate en como esta operación afecta a la política interna estadounidense.

En Venezuela, la principal vencedora es Delcy Rodríguez. Para los medios estadounidenses es una operadora política hábil, muy alejada de la caricatura de “maletera iletrada” que describen algunos medios conservadores españoles. The Washington Post llega a insinuar que pudo haber participado en la conjura contra Maduro, con la mediación del emir de Catar, país donde además podría tener parte de sus fondos ilícitos. Delcy Rodríguez conoce a fondo el funcionamiento de la industria petrolera venezolana puesto que también es ministra del ramo y de Finanzas. Es capaz de ofrecer a Trump garantías de estabilidad y funcionamiento del sistema que la oposición no puede .

Tambien sale reforzada la cúpula chavista : Jorge Rodríguez y los ministros de Interior y Defensa Diosdado Cabello y Vladimir Padrino por su capacidad para mantener el orden publico

Quien mejor ha explicado esta lógica ha sido el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Mike Johnson, al afirmar que el secuestro de Maduro no pretende un cambio de régimen, sino un cambio de comportamiento del régimen.

En el plano internacional también hay vencedores. Benjamín Netanyahu ve confirmada su política basada en la fuerza. El líder chino Xi Jinping acepta de facto una división del mundo en esferas de influencia. Y Vladimir Putin interpreta que tiene ahora las manos más libres en Ucrania. Incluso hay un ganador anónimo: el “topo” cuya identidad se desconoce y que puede embolsarse hasta 50 millones de dólares por facilitar la captura de Maduro.

En España, el ganador es Santiago Abascal, que no se ha complicado la vida y ha apoyado sin matices a Trump.

La lista de perdedores es igualmente extensa. El primero es el sistema jurídico internacional y el conjunto de principios que sostienen el orden establecido desde 1945. Las Naciones Unidas han condenado la intervención, pero han demostrado una vez más su irrelevancia práctica.

Pierde La Unión Europea con mensajes ambiguos sobre la defensa del derecho internacional y la necesidad de que sean Edmundo González y María Corina Machado quienes lideren la transición. Parecen no haberse enterado de lo ocurrido. Ursula von der Leyen ha confirmado su irrelevancia, y Kaja Kallas, responsable de la inexistente política exterior común, solo ha podido ponerse la medalla de haber hablado con Rubio. Ambas han sido incapaces de defender a Dinamarca frente a las reiteradas amenazas de Trump de apoderarse de Groenlandia, por lo que tambien pierde la OTAN que no sabe qué hacer si uno de sus paises es atacado por los Estados Unidos, a pesar de lo que diga el artículo 5 de sus estatutos.

También pierde el vicepresidente J. D. Vance, al que Rubio le ha ganado claramente la partida y que ni siquiera apareció junto a Trump durante las declaraciones clave. Pierde la Cámara de Representantes, que no autorizó la operación ni ha sido capaz de condenarla. Pierde Cuba, que se queda sin el petróleo barato a cambio de médicos y seguridad y que ha fracasado en su función de proteger a Maduro. Pierde Colombia , directamente amenazada por Trump e Irán donde Israel se siente con las manos libres para actuar.

El gran perdedor es el pueblo venezolano, que ve alejarse una transición democrática. Edmundo González, ganador de las últimas elecciones ha sido relegado al panteón de los ilustres vencedores sin ni siquiera ser mencionado por Trump. María Corina Machado, según una fuente de la Casa Blanca citada por The Washington Post, perdió su oportunidad cuando aceptó el Nobel en lugar de renunciar a él y respaldar abiertamente a Trump- no sé cómo pues ni siquiera fue candidata en las elecciones-. De nada le ha valido humillarse ofreciéndose a repartirse el premio conTrump. No ha habido manifestaciones en su favor en Caracas como en otras ocasiones. Su capital político ha quedado tocado, y parte de la población que votó vicariamente por ella la percibe ahora como elitista y alejada de la realidad.

En España, pierde la comunidad venezolana, que se siente engañada. Pierde el Partido Popular, que optó por el mensaje emocional y apoyó al mismo tiempo a Trump y a los líderes opositores mientras aseguraba defender la legalidad internacional. Su presidente recurrió a frases vacías , pero rotundas, marca de la casa , como comparar la salida de González de Venezuela —a petición suya— con la captura de Maduro. Pierden también los medios conservadores, alguno de propiedad venezolana, incapaces de articular un mensaje coherente.

De momento, el Gobierno español queda en una zona gris. Se ha alineado con las fuerzas progresistas de América Latina , con el mensaje tibio de la Unión Europea y con otros paises europeos en defensa del statu quo en Groenlandia . Si otras fuerzas se suman a esa posición, como ocurrió con Palestina, podría acabar entre los vencedores. Si queda aislado, será un perdedor más en este nuevo escenario .