26DIC25 – MADRID.- El Fuerte Amber, del siglo XVI y situado a apenas 11 kilómetros de la capital del Estado de Rajasthan, Jaipur, es una de las visitas imprescindibles a la India, tanto por su imponente estructura, en lo alto de la colina de Cheel ka Teela (Colina de las Águilas) y junto al lago Maota, como por la belleza y rica decoración de las estancias de este magnífico complejo palaciego.
Una de las estancias que más admiración causa al visitante es la cámara de miles de espejos, que según dicen, puede iluminarse completamente con una sola vela. Dicha cámara acoge una delicada talla de Ganesha o dios elefante hindú, realizada en una sola pieza de coral.
El Fuerte Amber -pronunciado Amer- fue mandado construir por el Raja Shri Maan Singh Ji I, en 1.592. Aquel era el gobernante de lo que entonces era la capital de Kachhawaha (Jaipur no lo sería oficialmente hasta 1.727). Además del Fuerte, se encargó erigir un pequeño templo dedicado a su diosa patrona, Sheela Mata. Maan Singh fue uno de los generales de más confianza del emperador mogol Akbar, hasta el punto que éste lo incluyó en su lista de las «Navaratnas», es decir, “Nueve Joyas” de su corte.
La construcción militar, a la que con el tiempo se le fueron añadiendo sucesivas mejoras, es el mejor ejemplo de la forma de vida de los rajputs en esa época. Ha resistido muy bien el paso del tiempo y las distintas invasiones que se sucedieron en el territorio.
Considerado como uno de los fuertes más populares de Rajasthan, debe su fama a su estilo arquitectónico, compuesto de una hábil combinación de rasgos hindúes y rajpust. Con unas magníficas vistas al lago Maota, que se encuentra justo a sus pies, el fuerte cuenta con caminos empedrados, varias puertas y enormes fortificaciones; así como escaleras, patios, portales y balcones. Está construido en piedra arenisca de color amarillo pálido y rosa, además de mármol blanco.
Las paredes están adornadas con pinturas de caza y guerra, y los cuadros se ven embellecidos con espejos y piedras preciosas. La espectacular vista frontal del lago Maota contribuye aún más a la magnificencia del lugar.
Otro de los atractivos del Fuerte Amber son los jardines de estilo mogol, conocidos como Dil-e-Aaram y Diwan-e-Aam. Al entrar en el fuerte a través del jardín ‘Dil-e-Aaram’, asombra el estilo tradicional de los mismos. Un hermoso tramo de escaleras lo lleva a ‘Diwan-e-Am’ (sala de audiencia pública), conocida por sus galerías ricamente decoradas.
El complejo militar tiene varias estructuras. Accediendo por la escalera de Jalebi Chowk se entra al área principal del palacio, con su templo de Siladevi, adornado con espectaculares puertas plateadas con relieves.
En el segundo patio se encuentra el Diwan-i-Aam; mientras que el tercer patio acoge los aposentos del Maharaja. Se trata de un lugar adornado con atractivos arcos con frescos. Por su parte. el Salón de la Victoria o Jai Mandir tiene un techo con múltiples espejos y paneles empotrados con tallas de mármol.
Los cuartos de mujeres o Zenana se ubicaban alrededor del cuarto patio. A través de pasadizos secretos, el rey podía acceder a las habitaciones de sus distintas concubinas, a escondidas de la reina.
El Diwan-e-Khas o el Salón de Audiencias Privadas se distingue por sus bellos mosaicos de vidrio en las paredes. Este salón estaba reservado para recibir a invitados especiales..
Otra función era la del Diwan-e-Aam o el Salón de la Audiencia Pública, caracterizado por su recargada decoración. Aquí recibía el Rey a sus súbditos, para atender sus cuitas.
Ubicada justo enfrente del Diwan-e-Khas, el Sukh Niwas es una estructura fascinante, con sus enormes puertas de madera de marfil y sándalo. Está atravesado por un canal que, con agua fría, contribuía a refrescar el ambiente en los tórridos veranos.
También había un lugar reservado para el tiempo de esparcimiento que empleaba el rey con su reina y amantes: el Sukh Niwaas, o en su versión inglesa, la «Sala del Placer».
La Sheesh Mahal o «Sala de los Espejos» es sin duda la estrella del Fuerte Amber. El techo y las paredes de esta sala están decorados incrustados con numerosos espejos, además de pinturas florales. Parece ser que el rey mandó construir este salón, porque a la reina le gustaban las estrellas, pero no la dejaban dormir al aire libre. Al encender velas en la habitación por la noche, el brillo se reflejaba en los espejos, asemejándose a estrellas.
Finalmente, el Mughal Garden es un hermoso jardín, con varias plantas en forma de estrellas, que contenían flores de azafrán, por lo que los ingleses lo conocieron como “Jardín del Azafrán”.
Para acceder al Fuerte, lo mejor es hacerlo como un auténtico marajá, en elefante – en realidad, elefantas, ya que al parecer los machos pueden resultar agresivos-, aunque hay cierta controversia al respecto, por el supuesto mal trato a estos animales por sus cuidadores. Un aspecto negado por sus dueños que, además, defienden su uso alegando que es el medio de sustento para numerosas familias.