El director de elDiario.es, Ignacio Escolar, sostiene que la razón fue el desprecio público y constante de Beni en redes sociales al trabajo de la redacción. También asegura que estaba dispuesto a seguir publicando sus columnas, en aras a la diversidad de su publicación, si paraba sus ataques a la redacción, lo que no hizo También cita la reacción negativa de algunos lectores e incluso la baja de suscriptores recordándonos que los medios viven de sus lectores. Y si el lector de un medio progresista se encuentra repetidamente con columnas que atacan las posiciones que él comparte deja de leerlas. Y quizá deje de leer el medio en el que se publican. Desde un punto de vista comercial, por tanto, mantener a una colaboradora que generaba rechazo entre buena parte de la comunidad de suscriptores no tenía sentido.
Este tipo de situaciones han tenido lugar anteriormente en todo tipo de medios en diferentes países y con figuras conocidas. A veces algunos periodistas creen que su opinión es más importante que la tendencia del periódico en el que escriben. El caso más claro y reciente es el de El País.
El País ha sido y sigue siendo el diario más representativo del centroizquierda. Nació con esa identidad y la mantuvo bajo la dirección de Juan Luis Cebrián hasta que, en el año 2014, el propio Cebrián, ya como presidente ejecutivo de Prisa, impuso como director a Antonio Caño, que formó un equipo con una visión distinta de la tradicional.
El cambio fue llamativo desde la llegada de Pedro Sánchez a la presidencia del Gobierno. Los editoriales del periódico fueron muy críticos con él desde el primer momento y las columnas de Caño y de algunos de sus colaboradores seguían esa línea. Entre ellos Álvaro Nieto, Teodoro León Gross, David Alandete, Nacho Torreblanca y, sobre todo, el prestigioso filósofo Fernando Savater, que escribía en El País desde su fundación y al que criticaba habitualmente en los últimos años. Creo que la mayoría de los lectores no compartía esas posiciones.
En junio del año 2018 la empresa decidió sustituir a Caño por Soledad Gallego-Díaz, una veterana periodista alineada con la orientación tradicional de El País. Previamente la junta general de accionistas, había cesado a Cebrián como presidente ejecutivo . Caño siguió escribiendo una columna mensual hasta 2021 y Cebrián y Savater lo hicieron hasta 2024.
La mayoría de los nombres que salieron de El País han recalado en The Objective, un medio digital de tendencia liberal conservadora en el que han recalado exsocialistas críticos con el presidente y representantes del sector más derechista del Partido Popular . Allí escriben, entre otros, Caño, Nieto, Cebrián, Savater, Teodoro León Gross y Félix de Azúa .
Ahora no hay discrepancia entre el contenido de las columnas que escriben y la tendencia ideológica del medio que las publica. Han ganado libertad, pero han perdido influencia.
Otros han encontrado cobijo en medios clásicos de la derecha :David Alandete es corresponsal del ABC en Estados Unidos y Nacho Torreblanca pasó de director de opinión del periódico de Prisa a columnista de El Mundo.
En El País siguen escribiendo columnistas críticos como Diego Garrocho y Daniel Gascón, pero sus criticas no tapan la tendencia dominante. El periódico recuperó una identidad reconocible que admite un cierto nivel de disidencia.
Todo esto plantea dos preguntas:
La primera es moral.
¿Hasta dónde alcanza la libertad de opinión de un periodista que publica en un medio de orientación ideológica distinta de la suya, y porqué escribe en el? Cada periodista tiene su criterio. Pero también lo tiene cada medio.
La segunda es económica.
Los medios no pueden ignorar a la audiencia que los sostiene con su dinero para no provocar la desconexión .
El caso de Elisa Beni es un episodio más de un debate que nunca terminará. Lo importante es entender que los medios escogen su mensaje tanto por motivos ideológicos como comerciales y que los periodistas deben buscar un medio en el que puedan expresar sus opiniones con total libertad , sin tener que recurrir a la habitual autocensura o enfrentarse a la dirección del mismo .
Un periódico no puede ser un espacio neutro. Si así fuera, ni tendría identidad ni sería comercialmente viable. Puede admitir columnistas de diferentes tendencias, pero los editoriales expresan la opinión de la dirección y cuando esta se aleja de la que expresa la propiedad predomina, como es lógico, esta última.
Al final, como decía McLuhan, el medio es el mensaje. Porque la identidad del medio explica por qué escribe en el quien escribe. Y por qué deja de escribir quien deja de hacerlo.