28NOV25 - MADRID.- Fue un gran pensador. Nació en 1694 en París y falleció en esta misma ciudad en 1778 a la edad de 84 años. Para él la razón sirve para conocer la realidad. Destacó por su gran capacidad crítica. Dispuso de una biblioteca personal de entre 6.000 y 7.000 libros. Fue un lector voraz, que subrayaba y anotaba los libros que leía. Su gran colección de libros le sirvió como laboratorio de ideas para su producción escrita y también para la actividad que desplegó como polemista durante el siglo XVIII.
Desde su enfoque, queda claro que la lógica y la reflexión crítica coherente deben guiar las acciones humanas. Manifestó un explicito rechazo de cualquier tipo de superstición y fanatismo. Negó la justificación de las actitudes dogmáticas y afirmó la verdad de lo demostrable y observable. Su escepticismo moderado le sirvió para combatir a los dogmas. En cuanto a los objetivos de la vida humana estaba convencido de que hemos venido al mundo para ser felices. Insistió en la necesidad de la experiencia y la observación para alcanzar conocimientos sólidos. Criticó a cualquier autoridad que limitase la libertad intelectual. Voltaire fue perseguido a lo largo de su vida de forma repetida por sus audaces ideas y su defensa de la libertad de pensamiento. Su existencia puede entenderse como una lucha constante contra la censura, el fanatismo y la injusticia. Por todo esto, y por sus libros, fue uno de los símbolos más poderosos de la Ilustración.
En sus últimos años se instaló a vivir en Ferney, cerca de la frontera suiza. Esta ubicación le ofrecía protección, ya que si las autoridades francesas le perseguían podía cruzar la frontera con rapidez y ponerse a salvo. Creó en este lugar un auténtico centro intelectual europeo y siguió escribiendo de forma incansable. No estaba de acuerdo con el fatalismo o la idea del destino de los estoicos. La existencia para él no está escrita. Cada persona construye su presente y futuro con sus actos y decisiones. Defiende la tolerancia religiosa y a la vez critica los dogmas irracionales de la Iglesia. Promueve el deísmo, que plantea la existencia de un Dios creador que no interviene en el mundo. Además, denuncia la persecución de las minorías religiosas y está convencido de que la religión debe estar al servicio de la ética, no del poder. Clara crítica a lo que sucedía con el despotismo ilustrado en su país. Los rituales religiosos los considera innecesarios, porque carecen de racionalidad. Además, la fe desde su perspectiva no debe restringir la libertad de conciencia. No tiene ninguna duda de que la religión debe promover la bondad y la justicia. En lo referido a su filosofía política, critica la monarquía absoluta de su tiempo. Afirma que debe haber gobiernos racionales y justos.
También denuncia los privilegios de la nobleza y el clero. Otra cuestión que trata en sus escritos es la libertad de prensa. Es absolutamente necesaria para el progreso de Francia y de todos los países. Defiende los derechos de las personas y el contrato social. Critica la opresión de las masas por la autoridad. Algo que Voltaire observa en Francia. La sociedad debe basarse en la justicia y la tolerancia, y el poder debe buscar con sus acciones de gobierno el bien común. Desde su análisis, los gobernantes son responsables del bien general. Usa la ironía y el humor como herramientas para descubrir errores. El valor de la lectura es clave. Sirve para analizar, juzgar, comparar y cuestionar. La ignorancia es una de las fuentes principales de la opresión y el fanatismo, junto con el excesivo egoísmo y la maldad.
Para Voltaire la corrupción era un síntoma inequívoco de la decadencia moral del Estado. Creía que el soborno, las mordidas y el enriquecimiento ilícito eran señales de la putrefacción moral de un gobierno. Denuncia constantemente el nepotismo y la compra de cargos. A su juicio, donde falta transparencia y razón, florecen la manipulación, el robo y el tráfico de influencias.
Pensaba que en los estados la razón y la ley deben controlar al poder. En este sentido, para Voltaire, la educación cívica y un sistema legal racional eran la mejor vacuna contra la corrupción. Sobre la supervisión del poder escribe: “Los gobiernos son como los relojes: deben ser controlados y vigilados”. También se refiere al peligro de cuestionar a las autoridades con la siguiente frase: “Es peligroso tener razón cuando las autoridades establecidas están equivocadas”. También critica la corrupción moral en la política y denuncia los vicios de la política partidista, que coloca los intereses políticos por encima del bien común. Escribe en Cándido o el optimismo que “El espíritu de partido corrompe todo lo estimable”. Puede interpretarse también como una crítica a quienes buscan mantenerse en el poder a toda costa. Las reflexiones críticas de Voltaire también son relevantes para el siglo XXI. Impactado por el terremoto de Lisboa de 1755, ridiculiza la idea de que todo lo que sucede es para bien, como sostiene el optimismo metafísico de Leibniz.