Natural de Don Benito, en la provincia de Badajoz, Florinda creció en una familia trabajadora. Antes de dedicarse a la interpretación, ejerció diversos oficios como modista, vendedora y mecanógrafa. Su destino cambió cuando se trasladó a Madrid, donde comenzó su trayectoria artística en el mundo del teatro de revista.
Su primer gran éxito lo consiguió en 1947 con La blanca doble, compartiendo escenario con el trío cómico Zori, Santos y Codeso. Este impulso inicial vino de la mano del compositor Jacinto Guerrero, quien detectó su talento. Poco después, se integró en la compañía de Celia Gámez, con la que alcanzó fama en obras como La Cenicienta del Palace, Cinco minutos nada menos y Las cuatro copas. En 1955 dio el salto al teatro dramático, de la mano de María Fernanda Ladrón de Guevara en La Papirusa, y consolidó su presencia en escena con obras de autores como Arniches, Valle-Inclán y Antonio Gala.
En 1968 fundó su propia compañía teatral, con la que estrenó ¡Cómo está el servicio!, de Alfonso Paso. Más adelante colaboró con Lina Morgan en obras como Pura, metalúrgica y Casta ella, casto él. Su versatilidad le permitió encarnar tanto personajes cómicos como dramáticos, y su última interpretación teatral fue en 2004, como Isabel II en Que me quiten lo bailao.
En el cine debutó en 1953 con Pasaporte para un ángel, pero su popularidad se disparó en los años 60 y 70, cuando se convirtió en una figura habitual del cine español, especialmente en comedias. Su físico robusto y su expresividad natural la encasillaron en papeles de amas de casa, criadas y señoras de fuerte carácter, en ocasiones acompañada por Rafaela Aparicio, con quien formó una pareja artística memorable. Participó en numerosas películas del cine cómico, especialmente bajo la dirección de Mariano Ozores, con quien trabajó en más de una veintena de títulos.
No obstante, también incursionó en el cine dramático, destacando en Cría cuervos (1976), de Carlos Saura, Gusanos de seda (1976), y La casa de Bernarda Alba (1987), dirigida por Mario Camus.
En televisión, fue una presencia constante desde finales de los años 60. Su primera gran aparición fue en La casa de los Martínez (1967), donde interpretó a una criada junto a Rafaela Aparicio. Luego participó en numerosas series como Los maniáticos, Este señor de negro, Makinavaja y La casa de los líos, entre otras. Entre 1957 y 1960 también trabajó en radio, como actriz del cuadro dramático de la Cadena SER.
Florinda Chico falleció en 2011 a los 84 años en Madrid, a causa de un paro cardíaco tras una neumonía. Su muerte fue anunciada por su esposo y dejó un profundo vacío en el panorama artístico español.
A lo largo de su carrera recibió importantes reconocimientos, entre ellos la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo (1997), la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes (2002) y la Medalla de Extremadura (2003).
Su legado permanece vivo en la memoria colectiva del país, donde es recordada con cariño por representar con autenticidad y humor a la mujer española de su tiempo, junto a figuras como Gracita Morales y Rafaela Aparicio.
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*María del Carmen Calderón Berrocal, Dra. Historia. Ciencias y Técnicas Historiográficas, Correspondiente por Extremadura en Academia Andaluza de la Historia, Cronista Oficial de Cabeza la Vaca. Secretaria Canciller de la Asociación de Cronistas de Extremadura y miembro de la Real Asociación de Cronistas de España