Cultura

Fermoselle celebra las II Jornadas Conmemorativas Del Centenario De Juan Del Enzina

CASTILLA Y LEÓN

Concha Pelayo (*) | Martes 15 de julio de 2025
15JUL25 – ZAMORA.- El pasado día sábado 12, asistí en Fermoselle a una representación teatral basada en la obra del dramaturgo Juan del Enzina, “El auto del repelón”. La obra fue escrita en 1509 y es la única escrita en sayagués.

La historia cuenta las chanzas de unas estudiantes dirigidas a dos incautos sayagueses, vendedores ambulantes. Estos pobres hombres, despreciados y burlados por los estudiantes se tienen que proteger en el zaguán de una hacienda. Y allí es donde van narrando sus cuitas mientras se van quedando dormidos y sueñan que se vengan de los estudiantes.

En síntesis, esta sería la trama de lo que pudimos ver en el santuario de Nuestra Señora de la Bandera en Fermoselle, una iglesia que en sus orígenes fue parroquia bajo la advocación de San Juan Bautista para, posteriormente, convertirse en ermita y, ya en el siglo XVIII, en convento de frailes franciscanos. Su estilo reviste cierto eclecticismo, aunque predomina el románico. En su conjunto, tanto en el exterior como en su interior es de un gran porte y belleza. Sin duda, es uno de los más importantes testimonios románicos que se conservan en Sayago. En definitiva, un marco ideal para acoger la obra del hijo más ilustre de Fermoselle, Juan del Enzina.

Sobre la representación que se estrenó este pasado sábado, cabe destacar, sobre todo, que cuando se propuso este proyecto y se invitó a mujeres y hombres para que se inscribieran como voluntarios, fue solamente un hombre entre un numeroso grupo de mujeres quienes se disponían a interpretar a los estudiantes y vendedores. Mujeres que tenían que hacer de hombres. Esto, por sí solo, hubiera supuesto un gran problema si no hubiera sido por el talento, la imaginación y el trabajo, mucho trabajo, de Cándido de Castro, el encargado de dirigir al grupo, quien supo extraer del mismo capacidades que ni siquiera sabía que tenían. El resultado ahí está, excelentes actrices utilizando un lenguaje cuidado y culto, rescatando vocablos que están en desuso pero que sonaban bellísimos y que los más mayores reconocen de oírlo a sus mayores.

Y cómo no, el trabajo de Carlos Funcia, autor de la adaptación de los textos de Juan del Enzina metiéndose en la idiosincrasia femenina para que, muy inteligentemente, los diálogos de aquellos estudiantes y vendedores se transformaran en las conversaciones ligeras y picaronas entre mujeres. Apuesto que el autor de “El auto del Repelón” hubiera disfrutado de esta interpretación.

Y así se construyó esta pieza teatral que ayer, en medio de un clamor popular y de los aplausos del público asistente que llenaba la iglesia, tuvo lugar estreno tan singular.

No quiero olvidarme de la puesta en escena, del vestuario de los intérpretes, de la soltura y complicidad de las actrices, y sobre todo, del gran trabajo que, se supone, ha habido detrás.

Hay que felicitar al Ayuntamiento de Fermoselle por apostar por estas iniciativas y porque ha puesto a Fermoselle en el podio de la CULTURA, con mayúscula.