El debate parlamentario dejó una serie de denuncias de presiones para que legisladores opositores cambiaran su voto y respaldaran el plan de ingresos y gastos.
La Cámara de Diputados argentina se ha visto sacudida por denuncias de presiones oficialistas e intentos de sobornos tras fracasar en la madrugada de ayer la sesión para votar el proyecto de presupuesto para el 2011.
La oposición se impuso por 117 votos a favor y 112 en contra del Frente para la Victoria (FPV, peronista) oficialista, y consiguió que el proyecto del presupuesto regrese a comisión para su revisión.
El Gobierno rechazó estas acusaciones.
La diputada Elsa Álvarez, de la Unión Cívica Radical, denunció que recibió llamadas en las que le solicitaron que se retirara del Congreso para que el oficialismo alcanzara los votos para aprobar el presupuesto y luego para que se comunicara con «un alto funcionario del Gobierno».
Otra legisladora, Cynthia Hotton, dijo que también recibió llamadas de presión. «Me pidieron primero que votara con el oficialismo y después que me fuera, porque uno siempre puede tener un problema familiar», reveló. Patricia Bullrich, de Coalición Cívica, señaló que varios diputados contaron que recibieron «llamadas de gobernadores, diputados y del ministro [de Planificación Federal Julio] De Vido que les ofrecían cosas: dinero, cargos o lo que querían».