21MAR-16.- La polémica llegada de Lula al gabinete de Rousseff busca energizar la base del PT y mantener al PMDB en la alianza oficialista. Pero la situación judicial del ex presidente impulsa la ofensiva la oposición, que también lucha por el impeachment de la mandataria.
“Ni me sacarán del rumbo ni me pondrán de rodillas”, proclamó el jueves la Presidenta brasileña Dilma Rousseff, en el acto en que su antecesor, Luiz Inácio Lula da Silva, debía asumir como su nuevo jefe de gabinete. Una toma de posesión que fue abortada 40 minutos más tarde por un juez federal, tras considerar que la gobernante incurrió en “improbidad administrativa” al nombrar a Lula, investigado en el marco de la operación Lava Jato. Fue uno de los últimos y sorpresivos episodios de la crisis política que asfixia a Brasil y que tiene en vilo a la propia mandataria, luego que la Cámara de Diputados creara la comisión para analizar el impeachment en su contra. A continuación, algunos de los factores que explican el actual torbellino político en ese país.
Críticas en el PT
En una reciente entrevista con La Tercera, el escritor y teólogo de la liberación brasileño, Frei Betto, conocido por su amistad con Lula y Dilma Rousseff, admitió que esta última “hoy va por una senda equivocada, de ajuste fiscal penalizando a los más pobres”. Y es, quizá, esa la principal razón del distanciamiento entre el oficialista Partido de los Trabajadores (PT) y la mandataria brasileña. “El PT se pronuncia contra el ajuste fiscal y el recorte en las inversiones”, explicó a este medio Roberto Romano, cientista político de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp). “Ella no tiene adeptos en la vida pública y ni dentro del PT… Nunca asistí a una situación más tensa en Brasil, que la lucha de Dilma con el Congreso y con ‘su’ partido”, enfatizó. Por ello, según los analistas, la llegada de Lula al gabinete apunta a ayudar a energizar la base del PT frente a los problemas judiciales del gobierno. De hecho, una vez conocida la designación de Lula como jefe de gabinete, el presidente del PT, Rui Falcão, afirmó que el ex gobernante será “el ministro de la esperanza”. Pero no todos son así de optimistas con el futuro de la colectividad oficialista. Como Eliane Cantanhêde, columnista del diario O Estado de Sao Paulo, quien tras el interrogatorio judicial a que fue sometido Lula a comienzos de marzo, escribió: “Es el fin del proyecto del PT”.
El esquivo PMDB
El diálogo con el Partido de Movimiento Democrático Brasileño (Pmdb) fue uno de los pilares de la arquitectura política que Lula montó desde el comienzo de su gobierno (2003-2010). Pero, como escribió Emir Sader, sociólogo y columnista del portal Brasil 247, ese pilar se fue “deshaciendo” durante el mandato de Rousseff. Por ello, atendiendo al carácter pendular y decisivo de este partido en la balanza de relación de fuerzas en el Congreso, Lula busca evitar que el Pmdb abandone la alianza gubernamental. “Lula llegó al gabinete como última chance para mantener una parte del Pmdb en la base de gobierno, la parte de Río de Janeiro y del presidente del Senado federal. Esa es su misión, difícil de concretizar”, comentó a La Tercera Lincoln Secco, historiador de la Universidad de Sao Paulo y autor del libro Historia del PT. Sin embargo, el Pmdb parece tener otros planes. Según O Estado de Sao Paulo, el comando nacional del partido va a anticipar para el 29 de marzo la reunión de su directorio nacional para definir el desembarque oficial de la coalición de gobierno. La reunión se iba a desarrollar el próximo mes, pero la decisión de Dilma de nombrar al diputado Mauro Lopes como nuevo ministro de Aviación Civil irritó a la cúpula del Pmdb, al punto que el vicepresidente de la República y presidente nacional de la colectividad, Michel Temer, no quiso acudir el jueves a la ceremonia de juramentación de los nuevos ministros en el Palacio de Planalto por considerar una “afrenta” la designación de Lopes. La directiva del Pmdb había prohibido a sus dirigentes asumir cargos en el gobierno, pero Lopes desobedeció la orden y su nombramiento fue confirmado por Rousseff.
La lucha judicial de Lula
El ingreso de Lula al gabinete es visto por la oposición como una tentativa de Rousseff para ayudarlo a “escapar” de la acción de la Justicia, ya que en su calidad de ministro tendría fuero privilegiado. Esto significa que todas sus causas deberían pasar a manos del Supremo Tribunal Federal, lo cual dilataría todos los procesos. Incluso, consigna la BBC, algunos expertos dudan de que este tribunal, muchos de cuyos miembros fueron nombrados por Lula y Rousseff, muestre el mismo entusiasmo contra los altos cargos del PT que el juez de primera instancia, Sérgio Moro. Sin embargo, el procurador general de la República, Rodrigo Janot, afirmó que la designación de Lula como jefe de gabinete “no cambia nada” para las investigaciones de la Operación Lava Jato. “Para el procurador, “(que sea ministro) no blinda a nadie)”, advirtió. De hecho, Thiago de Aragão, de la consultora política Arko Advice con sede en Brasilia, dijo a La Tercera que “no vemos posibilidad de que Lula salga ileso de Lava Jato, ya que cada día la posibilidad de Lula de ser detenido aumenta”. “Lula está siendo asociado a la corrupción en Petrobras por siete de cada 10 brasileños. La gran mayoría percibe que él aceptó el cargo de ministro para escapar de la prisión. En este escenario, el mito de Lula en el país se está desmoronando como un castillo de arena y, para recuperar esa imagen necesitaría de gestos y acciones que van más allá de las posibilidades del momento”, comentó el experto.
El juego de la oposición
En la oposición califican la designación de Lula como ministro de “afrenta al estado democrático de derecho”, debido a las causas que enfrenta en la Justicia. Por ello los partidos Popular Socialista (PPS), de la Social Democracia Brasileña (Psdb) y Demócratas (DEM), presentaron una demanda ante un tribunal de Brasilia. Sin embargo, el sociólogo y cientista político Rudá Ricci explicó a La Tercera que “el tiempo de la oposición también se agota, porque sus principales liderazgos fueron más de una vez citados en delaciones compensadas como involucrados en casos de corrupción investigados por la operación Lava Jato”. Pese a ello, Ricci advierte que “la oposición hará duras críticas y continuará intentando cercar al gobierno y desgastarlo, pero tendrá que ir más allá de lo que hace en este momento, en virtud de que la inercia política del gobierno será alterada con el ingreso de Lula”. “Tendrá que ser más programática y articulada de lo que es actualmente, posiblemente intentando aislar a Lula en la sociedad”, vaticinó. Más categórico, Frei Betto dijo que “la oposición no tiene proyecto político”.
Opción de impeachment
Y una de las armas con que la oposición busca sacar del poder al PT es con el juicio político a Rousseff. En ese sentido, De Aragão dice a este medio que “sí existe la posibilidad de impeachment”. “Nosotros estimamos, por medio de nuestro mecanismo de evaluaciones y varias conversaciones con políticos de gobierno y de la oposición, que la posibilidad de impeachment está hoy en 60%. Y dentro del cuadro que se está presentando, vemos una posibilidad ligeramente mayor de que Dilma pierda su mandato a que permanezca hasta 2018”. Rousseff está acusada de crimen de responsabilidad por haber incurrido en los llamados “pedaleos fiscales”, maniobras para maquillar las cuentas públicas del gobierno.
Reacción del mercado
La bolsa de Sao Paulo y el real han fluctuado ante el inestable escenario político en Brasil. Así, se han disparado con la noticia del interrogatorio policial a Lula y se han desplomado ante la llegada del ex mandatario al gabinete. A juicio de Ricci, “el país parece caminar hacia una situación de desgobierno”. “Incluso si se restablece el juego político entre Lula y la oposición, permanecerían los efectos devastadores de la política económica restrictiva del gobierno federal, que afecta duramente a su base electoral. ¿Lula tendría condiciones de alterar esta política? Nadie en el país sabe responder con certeza esta cuestión”, sentencia. Una situación que se complica si se considera que los expertos prevén que el PIB brasileño retrocederá 3,45% en 2016, lo que marcaría la primera vez que el país pasa dos años consecutivos de recesión desde 1930-1931.