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Opinión: “La Columna de Primavera”

Puterío decente

Puterío decente

Por Primavera Silva Monge – desde Santiago de Chile

Por Primavera Silva Monge (*)
domingo 31 de julio de 2016, 18:25h

01AGO16.- En el país que vivo, a la población de menores ingresos se ha provisto de píldoras anticonceptivas en ciertos períodos y en otros no. Como en ninguna de las ocasiones ha sido tema de mi incumbencia, no me fijé cuándo era sí y cuándo era no.

Pero, como hoy tengo la mente retorcida de tanta información veraz, he llegado a concluir cosas terroríficas como la siguiente: Parece ser que cuando se prevé la necesidad de mantener mano de obra barata a futuro, se intenta impedir la planificación familiar a los bajos estratos de la sociedad. Algo así como fabricar peones de urgencia. En otras palabras, que los pobres se reproduzcan rápidamente. No es mi idea, así como tampoco lo es, que la educación no sea equitativa para fines similares. Mucho profesional en la sub población, llevaría a tener que importar trabajadores de bajo costo para las tareas primarias, oí decir por ahí. Consecuente con el plan, la municipalización de las escuelas, ha conseguido que las escuelas de los barrios pobres sean muy deficientes en recursos de toda índole. Si se pudiera espiar a menudo, se caería en cuenta que a los profesores les faltan dos puntos para volverse locos frente al quijotismo de su elección. Por educar sin participación de los padres, que también carecen de educación y sobreestiman las escuelas y a sus conductores, entregando a sus hijos en paquete para su formación unilateral.

Se preguntarán ustedes, qué tiene que ver esto con el título… Pues no sé... es que me gusta mucho irme por las ramas, de donde suelo obtener los mejores frutos. Pero vamos al tema… ¡Impacientes!

En las novelas de autores latinoamericanos que leía cuando niña, se presentaba la prostitución de una manera tan oscura como oscuras eran las propias experiencias de los escritores, quienes por lo general eran bohemios y miserables en el sentido económico. Sus investigaciones personales acerca de los temas a escribir eran tan intensas, que varios de dichos afamados compositores murieron en medio de sus cometidos, porque las enfermedades venéreas no eran un detente para comprender riesgosamente de cerca lo que significaba la antigua profesión en su ámbito oculto. Hoy, no se escribe mucho acerca del SIDA, porque quizás se le teme un poco más que a una sencilla enfermedad sexual.

Continuando con el tema: La prostitución, la representaban como un humillante camino para ciertas buenas mujeres, para el sólo efecto de alcanzar el pan para sus varios hijos, en ausencia obligada de los padres correspondientes que, digo de paso, ignoro el porqué antaño morían tan tempranamente. Me refiero a una época en que una de las pocas formas de ganarse la vida como mujer, era siendo ama de casa abnegada, mientras el marido era el único proveedor que mantenía el hogar.

Todavía recuerdo la sensación de angustia que me dejaba la lectura de dichas novelas, que me alertaron dramáticamente y para toda la vida, que aquel no era mi camino. Parece ser que alguien encontró tardíamente la solución al pequeño detalle que me contuvo en mi preciosa época de juventud: La puta actualizada.

Esta no nace de necesidades vitales como comer o vestirse; no va por las vías oscuras del amor clandestino o sexo pagado. Nones. La prostituta de hoy, que también infecta y se infecta a sí misma, surge en medio de una escenografía algo cinematográfica y de apariencia segura. Sus ganancias se pueden contabilizar en moneda internacional, como lo son sus estupendos perfumes y vestuario. No se esclaviza ni se somete como las comunes. No vive hacinada en burdeles ni aplana calles miserables paseando su nobleza corporal. Comparte con un cliente que fue elegido por alguien, que conociendo su pedigrí, lo ha seleccionado para tal efecto. Incluso, se le permite besarlo, enamorarlo o enamorarse al puro estilo “Mujer Bonita”. Al primer encuentro, hacen uso de ciertos rasgos animalescos, descubriendo que ambos huelen bien y no a leña o carbón… aquel sucio material combustible que permite la cocción de la comida pobre en una población pobre, para gente pobre, entre la cual también hay prostitutas pobres. La otra chica, la que no se esconde, la que huele bien, la que comparte buenos platos de comida en restoranes de lujo, que culminan con una costosa cuenta, de orgullo compartido, al final de la degustación. Para ejercer el convenio, va seguida por la visita a un discreto lugar lejos de los centros operacionales de ambos implicados para una función conjunta de amores de mercado, es decir, una reunión importante para él y un negocio para ella.

Pero… ¿De qué puta hablo? ¡De la puta decente, pues…! De aquella jovencita o señora de familia, como se les llama a quienes poseen algún apellido de sonido o apariencia rimbombante, que utilizan sus transacciones triple equis para pagar un lujoso automóvil o un necesario viaje al exterior para rellenarse los senos deformados de anorexia. Estos ejemplares de prostitución solapada se los puede hallar en universidades, clubes de señoras respetables, asociaciones de gente de altos recursos, etc. Si no soy más específica, es para impedir que se me tilde de difusora o tratante de blancas. Dichas damiselas entregan sus servicios en un hábitat totalmente subvencionado por su mantenedor moderno, es decir, el cliente, también decente. De tristeza y humillaciones, ni hablar, porque controlan la situación con alcurnia, basadas en la autoestima que les concede la buena situación económica y social, con o sin prostitución. Pero he sabido algo de última hora: Aquellas prácticas sexuales que no realizan con sus propios novios, tampoco lo hacen ni por plata, por muy internacional que sea el cambio. Todo dentro de lo normal y bien calladito entre los accionistas. Así nadie las apunta con el dedo ni las erradica de sus respectivas porciones de sociedad.

Talvez la estrategia sea ser prostituta después de ser adinerada, porque así es esta sociedad y sus putas costumbres: Se ofrece empleo a quienes están trabajando; aparecen los grandes admiradores cuando ya se está casado y hasta si se encuentra una moneda el mismísimo día de pago, se opaca su verdadero valor dentro de la abundancia.

(Primavera Silva Monge (tocando madera) desde Santiago de Chile, 31 de julio de 2016)

Glosario:

- Peones: Obreros, en términos peyorativos

- Antigua profesión: La prostitución

- Rimbombante: apellido de tipo aristocrático o de billeteras abultadas.

- “Mujer Bonita”: Película que protagonizó Julia Roberts, haciendo de prostituta-cenicienta.

- Puta y cliente decente: Nombre que da la incultura a las prostitutas o clientes adinerados y/o con poder

- Detente: una imagen de Cristo (convencionalmente aceptada) representada en una chapa metálica, que se ponía en el exterior de las casas para evitar que entrara el mal a sus moradores.

Primavera Silva Monge (*)

(*) Primavera Silva Monge es una escritora chilena, traductora de japonés, ex alumna del prestigioso Instituto Nacional de Santiago de Chile, artesana y socióloga por afición. Sus escritos los redacta referidos principalmente a los temas cotidianos imprimiéndoles una dosis de frescura y cercanía que hacen muy fácil su lectura y comprensión. Su género literario favorito es la novela y el relato o cuento corto.

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