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11 de agosto de 2020, 5:43:27
Opinión

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La Malaleche: de los Bancos en Chile y Extrema derecha

Por Dolores Pizarro Vidal – desde Santiago de Chile


31JUL20.- Mis excusas a quienes malinterpreten el término “malaleche”. Es un término coloquial que en mi país se usa para definir una persona de lo peor, que sacaría provecho de las peores circunstancias humanas para conseguir su objetivo.


Lamentablemente es nuestro caso, aún con una pandemia mal administrada en todos los sentidos, cesantía, hambre y ollas comunes no vista desde la dictadura y por sobre manera en salud. Es que lo esencial pasó a segundo plano y todos los chilenos se vieron “forzados a reprogramar” deuda sobre deuda con los bancos e instituciones financieras que bajo el eslogan y publicidad engañosa ofrecían “postergación de las deudas” ya fuese créditos de consumo o hipotecarios.

Acá solo hubo que bajar los brazos, el permanente acoso telefónico en un momento álgido y delicado, en que la salud de los ciudadanos estaba en riesgo vital incluso – que aún es la vida o la muerte-. Sin empatía o consideración miles de chilenos se vieron obligados a aceptar desde sus bancos acreedores vía on-line con plataformas extraordinarias la repactación de deudas, que los atormentará incluso en años venideros de la pandemia. Sin considerar siquiera que dada la coyuntura es muy reciente para proyectarse en el futuro laboral de cualquier individuo en el planeta tierra.

Todo esto mientras los chilenos aún cuando, recibiendo una gran presión desde las AFP, han logrado rescatar desde los poderosos el 10% desde sus cuentas de pensiones como una forma de por sí mismos pasar estas cuarentenas infinitas. Con la ayuda – deficiente- desde el Estado.

Recientemente el Banco del Estado de Chile, ha enviado vía correo electrónico respuesta a los deudores hipotecarios, ya han pasado de tres meses desde que las personas hicieran sus solicitudes. Ahora, ofreciéndoles una repactación con un CAE (Carga Anual Equivalente) al 0,18%, en consecuencia que: “el Banco Central mantuvo la tasa referencial de interés en su nivel mínimo técnico de 0,5% y anunció también la adopción de medidas no convencionales para hacer frente a los efectos de la pandemia de coronavirus en la economía”.

En otro escenario, y a modo de ejemplo la banca privada el Banco BCI, “reprogramó” los créditos de consumo y otros con sus clientes a una tasa de interés sobre interés ya aplicado, del 1.2 %. Es decir una deuda de $ 4.000.000 (aproximada) se elevaría a $ 7.000.000 millones de pesos a pagar en cuatro años posteriores.

Siempre y cuando este cliente bancario, encuentre trabajo a costa que, de que negarse, sea caso de embargo y lo pierda todo… ¿Quién vivió cuatro años más? Nadie lo sabe la salud es incierta en estos tiempos.

Todo esto en el marco en que se está a punto de liberar el 10% de las cuentas desde las AFP. Sin duda conociendo el perfil de mis compatriotas los dineros de los ciudadanos y lo único que les queda, claramente lo usaran en cancelar las deudas dirigidas a los mismos de siempre “el círculo vicioso de la élite chilena”.

¿Si esto no es malaleche, que es entonces?

Definitivamente la declaración sobre derechos humanos en tiempos de pandemia, que hiciera en marzo recién pasado y anunciada por la Cátedra de Derechos Humanos de la Vicerrectoría de Extensión y Comunicaciones de la Universidad de Chile, que exponía en forma clara y empática la preocupación que la crisis de la salud pública ocasionaría en la pandemia Covid-19, como una amenaza en todos los ámbitos a los derechos humanos en Chile. No sirvió de nada.

Destacó algunos puntos importantes:

…“En tiempos de crisis es necesario reafirmar la obligación del Estado de respetar y garantizar sin discriminación los derechos fundamentales de toda la población. Esta crisis ha desnudado las graves carencias de nuestro sistema de salud pública, insuficiente para garantizar de igual manera a todas las personas el derecho a la salud, se ven agravadas en Chile por los altos niveles de desigualdad, así como por la falta de información transparente, esta crisis acreciente la brecha en materia de educación, dejando a amplios sectores de la población sin posibilidades de mantener su proceso educativo. La brecha digital ya existente puede expandirse en estas circunstancias de aislamiento y cuarentena.

Las decisiones de las autoridades del Ministerio del Trabajo han generado una legítima desazón por los derechos laborales de los trabajadores; los intentos de algunos sectores políticos de usar la crisis con fines políticos o de impunidad en materia de derechos humanos o imponer agendas legislativas que criminalizan las movilizaciones ciudadanas no hacen sino socavar la legitimidad de las instituciones políticas.”

Definitivamente, la pandemia está evidenciando lo peor de nosotros y de otros, o los de siempre… malaleche.

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