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26 de septiembre de 2020, 7:30:10
Bienestar Salud y Belleza


Los frutos secos no engordan


01JUL20 – MADRID.- Seguramente tú también habrás escuchado, en alguna ocasión, ese mito que dice que los frutos secos engordan. Lo comenta algún pariente en una reunión, mientras tú disfrutas de tus nueces, almendras o avellanas. De pronto, comienzan a caerte mal. Pero, para que esto no vuelva a sucederte, vamos a enseñarte la verdad acerca de esta leyenda en torno a los frutos secos.


Lo primero que vamos a decirte, es que no importa cuántas veces oigas aquella afirmación, no dejes de comprar frutos secos, porque son una de las mejores alternativas saludables que puedes incorporar a tu dieta, una que te aporta una enorme cantidad de nutrientes y que prácticamente no tienen indicaciones. Porque los frutos secos, como sabrás a continuación, no engordan.

Podemos seguir diciéndote que, más allá de las definiciones como la de la RAE, que indica que los frutos secos se distinguen por su cáscara dura y la ausencia de jugo, también forman parte de esta definición en términos alimenticios otros como los pistachos, las pipas de girasol o calabaza, los higos y ciruelas secos. Hasta los cacahuates, si bien en realidad son una legumbre.

Como bien explican los especialistas en alimentación, uno de los aspectos en común entre todos estos alimentos es que poseen una enorme cantidad de nutrientes concentrados, por lo que los beneficios de los frutos secos son indiscutibles, incluso cuando los consumimos en bajas cantidades.

A modo de regla general, los frutos secos son muy generosos en cuanto a su aporte de vitamina E, un famoso antioxidante; además de casi todas las vitaminas de tipo B; calcio; proteínas; sales minerales como el potasio, el selenio, el fósforo y el magnesio; o fibras.

¿Y por qué se produce la confusión en torno a estos alimentos tan nobles? Pues bien, porque el consumo de frutos secos a granel trae emparejado también un aporte calórico importante, como así también de hidratos de carbono y de ácidos grasos, entre los que destacan los Omega 3, 6 y 9.

Por años se ha extendido la idea de que incorporar suficientes frutos secos, sean frutos secos baratos o de los más costosos, puede generar un aumento de peso en los seres humanos, un objetivo que, normalmente, no es el que se persigue cuando uno intenta comer “sano”.

Sin embargo, es importante aclarar que estudios internacionales realizados por prestigiosos científicos e instituciones desmienten por completo que haya que ser especialmente cuidadosos con el consumo de los frutos secos. Estos expertos hablan de una “percepción errónea” acerca de su aporte de calorías, e incluso recomiendan que comencemos a incorporarlos a nuestra dieta, si hasta el momento no lo estamos haciendo. Hay poco que temer.

Una de las claves de los frutos secos, de hecho, es la capacidad de generar sensación de saciedad que poseen. A diferencia de otros alimentos, sobre todo aquellos que sí son muy perjudiciales para nuestro organismo, como los dulces o la bollería, un pequeño puñado de frutos secos es capaz de calmar el hambre durante varias horas, por lo que no hace falta comer tanto para obtener ese resultado. Por eso es muy difícil que lleguemos a subir de peso. Nuestro organismo lo evitará antes.

Al mismo tiempo, los beneficios de ingerir frutos secos a diario, en porciones controladas, son numerosos. Los relevamientos más recientes hablan de que el consumo de estos alimentos es proporcional, inversamente, a la prevalencia de la obesidad, como de igual modo a otras enfermedades que son cada vez más comunes, como el síndrome metabólico y la diabetes.

Los frutos secos también son uno de los aliados más efectivos que tenemos para la prevención tanto de enfermedades crónicas, como para controlar el nivel de colesterol malo y lípidos en la sangre.

Pero, ¿cómo y cuánto debe consumir para obtener estos beneficios sin riesgo de incorporar demasiadas calorías? Los especialistas aconsejan de tres a siete raciones de 50 gramos a la semana, de acuerdo al tipo de dieta que se esté llevando adelante. Además, siempre en la medida de lo posible, es preferible consumirlos crudos y sin añadidos, evitando agregarles sal o freírlos.

Con ese truco tan sencillo obtendrás lo mejor de los frutos secos para tu vida.

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