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24 de febrero de 2020, 15:00:44
Opinión

Opinión: “Mi Pequeño Manhattan...”


La grandeza de un rey

Por Germán Ubillos Orsolich

14ENE20 – MADRID.- En una foto en portada de uno de los muchos periódicos que pasan por mis manos a lo largo del día, veo al rey Felipe VI, representante de la Constitución, del ejército y de la unidad de España que, alto y sonriente, con esa barba varonil y entrecana que adorna su rostro aún juvenil, dice al nuevo presidente del Gobierno recién investido de sus funciones tras jurar el cargo ante el monarca poniendo su mano diestra sobre la Carta Magna, en su apartado del artículo 99 y ante los pocos testigos allí presentes, tras el breve comentario de Pedro Sánchez, el economista cercano a mi casa, creo que de Chamberí: “Ocho meses, para diez segundos·” en alusión al largo e indudablemente molesto periodo de interregno entre la moción de censura y su nombramiento como Presidente en funciones y la verdadera investidura ante su Majestad el Rey, y lo que ha durado su breve juramento sin la Biblia del siglo XVII y el crucifijo, que habían estado presentes cuando todos sus antecesores juraron o prometieron el cargo ante el monarca en la Zarzuela.


A lo que Felipe VI respondió, aún más alto que Pedro y mirándole a los ojos que el presidente desviaba hacia el suelo frente a un tapiz, que imagino de La Granja : “Ha sido rápido y sin dolor…El dolor viene después”.

Las frases completas, para los cortos de memoria o entendimiento queda así, un poco teatral pero con su aliño de grandeza o de tragedia como diría Machado o cantaría Serrat.

El Presidente: “Ocho meses (de espera), para diez segundos (de juramento e investidura).

El rey: “Ha sido rápido y sin dolor…El dolor viene después”.

Una vez más Felipe VI me salva, nos salva de la angustia, del miedo, del temor y de la culpa, con una sola frase que abre el horizonte de la luz y del futuro de una España sin rupturas, de una economía sin quiebras, de un ambiente social y familiar sin hundimientos.…., y solo se limita a decir al flamante y siempre algo chulesco Primer Ministro: “El dolor viene después”.

Y hace referencia al dolor de Cristo en la Cruz, en la Cruz del Valle de los Caídos, en la Cruz del Cerro de los Ángeles, en la Cruz que supone gobernar día a día este país maravilloso, díscolo y terrible que es España, capaz de las mayores grandezas y conquistas, y de las mayores vilezas y atrocidades.

Este país que hay que mantener unido sea como sea y en lucha permanente con sus fuerzas centrífugas, con sus corrupciones y con sus pecados (palabra nefasta que hasta a mí me disgusta pronunciar) pero que hay de reconocer que existe, como existe de diablo, otra persona.

Como representa el rey, todas las virtudes centrípetas de este país maravilloso, entrañable y genial; descubridor de las Américas y acogedor de cuantos extraños y extranjeros lo pisan por vez primera para no olvidarlo jamás.

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