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22 de septiembre de 2019, 10:11:51
Opinión

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Crónica casi en rosa: el trasero

Por Concha Pelayo (*)

29ABR19 – ZAMORA.- Ayer mientras miraba distraída la televisión, en una cadena extranjera invitaban a los viandantes a ganar dinero a cambio de hacer cosas de las más extrañas. El que se prestara al juego podría ganar no sé cuántos dólares a cambio de dejarse rasurar el trasero y las axilas, previo masaje con mantequilla de la buena.


No margarina, mantequilla. Se prestó un joven que sin ningún pudor se quitó los pantalones dejando al descubierto su trasero, cubierta la rajita por un asqueroso tanga. No sé qué ven en esa pieza tan ridícula y que tan poco favorece al usuario, aunque tenga el mejor de los culos. Es susodicho se embadurnó el tafanario con mantequilla ante el jolgorio de los viandantes para, acto seguido, el rasurador, de dos pasadas de maquinilla, le dejó el trasero limpio de pelo y paja, -debía de haberse rebozado en algún pajar, porque haberlas las había, -o lo parecía-.

A todo esto, algunos se estarán preguntando dónde fue a parar el brebaje. Pues, a un recipiente preparado al efecto. Pero no conformes con el episodio, los encargados del programa televisivo, pues se trataba de un programa de televisión, volvieron a increpar a los viandantes ofreciendo mil dólares al que fuera capaz de tragarse el contenido. Pues, oigan, aunque parezca imposible, uno de los presentes se lo bebió. A cambio le dieron un fajo con los mil dólares.

Para entonces el griterío se parecía a los que acontecían en las plazas públicas, en la Edad Media, ante el espectáculo de un ahorcado. Me acordé del libro de Kent Follet, “Los pilares de la tierra”. Créanme, el comportamiento, idéntico. Cambié de canal porque aquello no había quién lo aguantara y me encuentro con Belén Esteban y con la Campanario frente a frente, echándose en cara qué sé yo, mientras los espectadores del plató asistían al acontecimiento como si se tratara de los presupuestos generales del estado.

Al momento se inicia el telediario y suspiré aliviada. Los incendios comenzaron a devorarme a mí también mientras arde España y yo no puedo remediarlo. Dos de cada tres incendios son provocados. Fueron milenios los que invirtió el hombre para salir de las cavernas y recuperar la dignidad de persona. Han bastado apenas unas décadas para echarla por tierra.

Hubo un tiempo en que los perros llevaban una vida de perro. Hoy, los canes conviven con sus dueños y muchos de ellos han aprendido a comportarse con más dignidad que sus propios amos. El clima nos está fallando porque el hombre ha fallado a la naturaleza y a la naturaleza no se la debe traicionar porque responde airada. Los hombres han ido perdiendo, sin tregua y sin pausa, la moral: “Es normal, es natural que se casen dos hombres, dos mujeres, pero, cómo se puede ser tan retrógrada”, nos dicen nuestros hijos. Los hombres matan a sus mujeres y algunos tienen unas penas paupérrimas. Los jueces no aciertan siempre.

Hay muchos individuos que incendian los bosques porque existe un negocio sustancioso de la madera. Las penas, inexistentes. Los hombres hacen sus negocios con la droga. Las autoridades, salvo excepciones, hacen la vista gorda. En Estados Unidos se inventan una especie de jueguecito bursátil donde se puede apostar por algunos países, con sus habitantes incluidos. Hagan juego señores. La crónica en rosa no me sale. Qué quieren que les diga.

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