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15 de noviembre de 2019, 1:46:37
Ecología y Sostenibilidad


Dinamarca, un ejemplo en reducir el desperdicio alimentario

Con 7 millones de habitantes en solo 5 años han conseguido reducir un 25% del desperdicio alimenticio. No hay ningún secreto ni fórmula mágica, sino esfuerzo detrás


22AGO17.- El primer nombre que se tiene que mencionar es el de Selina Juul, una activista rusa que llegó a Dinamarca y se quedó escandalizada. En su país la comida escaseaba, y en Dinamarca se desperdiciaba a toneladas. En 2008 fundó la ONG Stop Wasting Food, donde su objetivo principal era reducir el desperdicio alimentario.


Lo que hizo primero fue organizar campañas en contra del desperdicio, el primer lugar adonde acudió fueron los supermercados, ya que junto a ellos podía, más fácilmente, cambiar los hábitos de los consumidores daneses. Su planteamiento era, ¿Por qué comprar 3 cuando solo necesitas uno?

Lo que propuso hacer fue cambiar la forma en que se hacían descuentos. Incentivar a la gente a comprar 3 paquetes de leche cuando solo se necesita uno, es estar condenado, al menos uno, a acabar en la basura. Así que a través de descuentos en la unidad la gente solo se llevaría lo que necesitaría.

También propuso cambiar la forma de ver las fechas de caducidad, promoviendo esos productos que estuvieran cerca de su fecha de expiración.

Rema 100, un supermercado de descuentos danés les dio apoyo y eliminó los 2x1, descuentos por volumen, y empezó a promocionar la unidad.

Cuando sólo compras lo que necesitas no se estropea nada, así ahorramos al medio ambiente una parte de nuestra huella contaminante.

A la vez, el supermercado salió ganando, ya que se dieron cuenta que vendían mucho más con descuentos por la unidad.

Esto cambió considerablemente el comportamiento de los consumidores, que ya no ven mal comprar productos a punto de expirar o que compran solo lo que necesitan.

Después del éxito, más supermercados se unieron, y ahora la mayoría de ellos presume de tener varias neveras llenas de productos a punto de expirar con una etiqueta amarilla que advierte que comprando ese producto le ahorramos tener que ser desperdiciado.

En segundo lugar, entraron los restaurantes. Grandes desperdiciadores de comida. ¿Cómo? Vendiendo más barato las sobras. No hace falta explicar las grandes colas que se forman delante de estos restaurantes a la hora de cerrar, nadie quiere perder la oportunidad de comer en su restaurante favorito por un precio módico.

Esto es posible a través de un App que se llama “Too good to go”, donde se puede consultar que restaurantes están adheridos a ellas.

Otra muestra de que los daneses van en serio es un supermercado en Copenhague, WeFood, donde solo venden fruta y verdura dañada, y productos caducados pero que son totalmente comestibles. Lo feo no tiene porque ser malo.

Y no solo con la comida, sino que con la ropa hacen lo mismo. Es muy típico encontrarte tiendas de segunda mano en todas las calles, o mercadillos los domingos, donde puedes encontrar desde unas corbatas verdes, o una pequeña pajarita rosa, hasta un abrigo de piel.

Con un poco de esfuerzo, cambiando nuestros hábitos a unos más “verdes” podemos lograr grandes cosas.

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