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23 de septiembre de 2019, 13:07:55
Sociedad


Ludopatía: cómo y por qué cambia la persona que sufre esta enfermedad


29JUL17 - MADRID.- Los daños a la salud causados por esta dependencia son menos evidentes que los de las drogas, el alcohol y el tabaco, pero son igualmente graves. Cuando el juego se convierte en la cosa más importante, incluso más que la familia, el trabajo y el dinero ahorrado, significa que la persona ha perdido el control y no es capaz de distinguir el divertido de lo adictivo. El juego, antes entendido como entretenimiento, se convierte en dependencia.


No sólo las drogas, el alcohol y el tabaco: la lista de las adicciones patológicas incluye también la adicción a los juegos de azar, la necesidad de volver a sentarse delante de una máquina tragaperras, una ruleta o una mesa de blackjack para desafiar la suerte cada día. La incidencia del juego problemático en España se mantiene en el 0,3% de la población entre 18 y 75 años, lo que en números absolutos significa menos de 100.000 personas. La incidencia de los problemas de juego es más evidente en línea, y hay una fuerte correlación entre los niveles de riesgo de juego problemático y la duración de las sesiones de juego en Internet.

¿Qué cambia en la vida de la persona que sufre de ludopatía?

El juego se convierte en una prioridad y tiene importantes repercusiones en la vida social y laboral del individuo. El jugador patológico tiene una necesidad continua de jugar, y si no lo hace, se vuelve inquieto, como si fuese en abstinencia de drogas. El juego se convierte en la cosa más importante, y la persona invierte más y más cantidad de dinero en el juego, hasta endeudarse.


¿Existen personas que tienen más probabilidades de desarrollar la adicción a los juegos de azar?

Quién juega de manera entretenida y lo hace de vez en cuando, casi no incurre en la adicción. Sin embargo, si este tipo de persona se enfrenta a una situación estresante en su vida (despido, divorcio) o vive un cambio generacional, como por ejemplo la jubilación, puede ocurrir que empieza a jugar con más frecuencia, no para entretenerse, sino para evadirse y distraerse.

La dependencia puede desarrollarse más fácilmente en la persona que ya sufre un malestar psicológico, tal vez porque ha pasado una infancia difícil por haber vivido con padres dependientes de las drogas o de los juegos de azar. Esta persona tiene elementos de familiaridad y vulnerabilidad y para ella el juego se convierte en un regulador emocional, casi como un antidepresivo.

Por último, existe la categoría de personas con problemas psicológicos o psiquiátricos: en estos casos el desarrollo de la adicción al juego es frecuente porque la enfermedad a menudo se manifiesta acompañada de otros trastornos psicológicos, como el trastorno obsesivo compulsivo o el trastorno de la personalidad antisocial.

¿Cómo podemos darnos cuenta de que una persona es adicta a los juegos de azar?

En general, nadie se da cuenta hasta que el problema se vuelve grave, o sea cuando la persona entra en una fase de desesperación. El individuo empieza a mostrar signos de desequilibrio, no trabaja bien, está inquieto, deprimido, introvertido, tiene problemas de relación, evita sus amigos y familiares porque tiene que ocultar sus problemas económicos.

La situación se vuelve crítica cuando esa persona empieza a pedir dinero. El papel de la familia y amigos es importante, ya que es muy raro que quien depende del juego se preocupe acerca de su situación y empiece un camino de cura por iniciativa propia. Son precisamente los familiares que descubren las mentiras del jugador para sacar a la superficie el problema.

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