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18 de septiembre de 2019, 11:18:04
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Descanso de cuerpo y espíritu en el bosque de Buçaco y la ciudad termal de Luso

En la localidad portuguesa, las tropas anglo portuguesas, comandadas por el Duque de Wellington derrotaron a los franceses del mariscal Masséna, en la Guerra de Independencia


Por Jesús Caraballo – Miembro de FEPET

22SEP16.- Cerca de la muy turística ciudad universitaria de fama mundial Coimbra, la villa termal de Luso y el bosque de Buçaco ofrecen el entorno ideal para relajar mente y espíritu en la vecina Portugal, sin duda, una escapada perfecta para disfrutar unos días.


La zona fue refugio de cristianos desde el siglo II, pero se hizo famosa a partir de 1.620, cuando la Orden religiosa de los Carmelitos Descalzos, proyectaron la construcción del Convento de Santa Cruz y las ermitas que lo rodean, todo ello en el marco de 105 Ha de bosque vallado, en lo que se conoce como Mata Nacional do Bucaço. Los frailes repoblaron el bosque con hasta 700 especies de flora, incluidas especies exóticas como cedros mexicanos, palmeras, secuoyas… El bosque alcanzó tal celebridad que hasta el mismo Papa Urbano VIII amenazó con la excomunión a quien dañara sus árboles.

Al Convento, concluido en 1.628, de gran sencillez siguiendo el voto de pobreza de los monjes carmelitas, se suma un conjunto de ermitas, que integran el conocido como Vía Crucis o Sacromonte, y que simboliza la ciudad de Jerusalén. Los frailes se retiraban a menudo a estas ermitas, emulando la vida de soledad de los primeros ermitaños cristianos.

El entorno invita a ello, con la exuberante floresta, atravesada por los numerosos senderos diseñados por los carmelitas. El más popular es el que conduce al hermoso Vale dos Fetos –valle de los helechos-, o el que dirige a la Fonte Fria, donde los cisnes han hecho su hogar. Las vistas panorámicas desde la Cruz Alta -545 metros-, a la que se accede por la Vía Sacara, son espectaculares y bien merecen la caminata.

Posterior a esta época es el Palacio neo manuelino de Buçaco, concebido como Pabellón de Caza del Rey Carlos, por el arquitecto Luigi Manini. Su construcción, iniciada en 1.888, no concluyó hasta 1.907, apenas unos años antes de que la monarquía fuera derribada en Portugal. De estilo romántico, este palacio de cuento de hadas es actualmente un hotel de lujo. Quienes se lo puedan permitir, podrán disfrutar de los jardines de rosas, estanques…. y el hermoso arbolado de la Reserva Nacional de Buçaco que lo rodean. En la fachada exterior del hotel, se pueden contemplar los azulejos que recrean diversas escenas, sobre todo de los grandes Descubrimientos, de la obra épica nacional portuguesa Os Lusíadas

El lugar tiene, además, su Historia, ya que en el Convento carmelita anexo, se dice que pernoctó el Duque de Wellington, comandante de las tropas anglo portuguesas, que luchaban para expulsar al invasor francés. El 27 de septiembre de 1.810, el mariscal del ejército de Napoleón, Masséna, fue derrotado en las proximidades. Para conmemorar la efeméride y con motivo del centenario de la batalla, en 1.910 se erigió un monumento en el lugar, así como un Museo Militar, muy ilustrativo para los interesados en ese periodo de la Historia.

Y para descanso y esparcimiento, después de recorrer tan singulares parajes, merece la pena acercarse a la vecina ciudad balneario de Luso, famosa por sus aguas hipo mineralizadas, especialmente indicadas para dolencias crónicas del sistema renal y urinario, hipertensión arterial, dolencias respiratorias y un largo etcétera. La villa, tranquila y encantadora, ofrece numerosas propuestas de termas y spas para cuidar mente y cuerpo. Las propiedades de sus aguas han adquirido tal fama, que acuden gentes de los alrededores a proveerse de agua en la Fuente Sao Joao.

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