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23 de septiembre de 2019, 7:42:33
Destinos del mundo

Crónicas de Viaje


Japón debería ser un continente y no un país

Por Maica Rivera (*) – Miembro de FEPET


17AGO16.- En ocasiones pienso que la bandera de Japón no representa el sol, que el Hinomaru no significa ese “disco solar” rojo de una gran nación; en ocasiones pienso que la bandera nipona es una perfecta circunferencia que simboliza la perfección de los japoneses, el querer “redondear” todas sus acciones para que el control no se escape por ningún lado, por ninguna grieta, por ninguna parte…


Mi viaje ha sido duro, largo, sofocante… pero son las únicas palabras negativas que van a leer en esta crónica. Una vez superado el día de viaje hasta llegar allí, se te olvida todo ese cansancio en cuestión de un golpe de campana japonesa de la paz. Japón tiene unos 127 millones de habitantes (¡a mí me pareció que más!), las calles de las grandes capitales son muy coloridas, tanto en antigüedades como en vanguardia luminosa en sus edificios.

Pensé en un momento comparar este viaje con el realizado hace unas semanas a Egipto, pero me di cuenta de que era como querer sacar conclusiones entre un libro y una baldosa. Japón es un país diferente, tiene alma en sí mismo, pero un alma de esas que puedes percibir. El japonés sonríe cuando te mira, quizás hablan demasiado alto entre ellos, además, como no les entiendo, parece que se están peleando por algo o discutiendo fervientemente, pero al final el traductor te dice que es su manera de expresarse.

Es justo lo contrario que pasa en España, aquí las personas hablan suave en tu presencia y “algo más fuerte” cuando ya no estás frente a ellas… nos queda tanto por aprender… Recorrí Tokio, Kamaura, Kyoto, Nikko, Hakone, Nara… sí, algunos nombres le sonarán “a chino”, pero créanme cuando les digo que cada rincón de esta isla es una auténtica maravilla, una cascada de monumentos, estatuas, castillos rodeados de verde, de cerezos, de calma… Japón cuenta con casi 7.000 islas, me encantaría recorrerlas todas, conocer a sus gentes, las plantaciones, las cordilleras… sé que es imposible, pero lo intentaré algún día, en esta, o en otra vida de las que me quedan.

El Monte Fuji me impactó, aunque en los telediarios o en imágenes se aprecia de gran altura, al estar cerca denotas que lo de “gran altura” se queda corto como adjetivo, es majestuoso, volcánico, esbelto… parece que con su pico roza las primeras capas del cielo… ¿Sabían que las mujeres tenían prohibido llegar a la cima hasta prácticamente principios del siglo XX? Desde dicha cima se esconde el secreto de una de las salidas del sol más espectaculares del globo.

Japón me ha enseñado el significado real de “geisha”, el valor del “samurái”, la perfecta mezcla entre modernidad y tradición, entre costumbres y tecnología, la gran diferencia entre dejadez y trabajo constante. Los viajes, como les suelo decir, permiten tener un conocimiento de los lugares que visitas que jamás te dará un libro, un vídeo o un reportaje fotográfico. Hay que sentir los olores, ver las caras, expresiones y arrugas de quien te habla, respirar soledad cuando estés acompañada, percibir arropo cuando estés totalmente aislada… Los viajes forman parte de mi ADN y contar lo que observo en ellos de mi ARN…

Reyko es mi guía japonesa, es budista y piensa que soy la reencarnación de una Geisha que conservó de aquella vida la habilidad de "cautivar" con mis relatos, fotografías, con mis pensamientos en voz alta... Delante del Gran Buda en el templo Tōdai-ji, ante sus pies, no encuentro respuesta a mi "diferencia" ¿será verdad que pude ser geisha? Busco mensajes en los ciervos sagrados considerados sus mensajeros, introduzco mi cuerpo por el pequeño agujero de la columna de madera cuyas dimensiones son el agujero de la nariz del gran buda. Según la leyenda, el que lo atraviese alcanza la iluminación. Gracias a mi delgadez "salgo del agujero". Dicen que para salir del agujero tienes que haber estado dentro. He estado dentro de muchos agujeros... y no alcanzo la "iluminación". Pero sí hay una pequeña posibilidad de alcanzar a comprender tantas preguntas que tengo, me arrastraría hasta el infierno, porque el infierno existe, no lo duden.

Llegado el final de mi aventura, me di cuenta de que tenía muchas más similitudes con los samuráis que con las geishas… El primero era un guerrero, la segunda solía entretener con su arte; pero tienen similitudes, la geisha sirve como artista al público, y el samurái servía a su Emperador. Yo no sirvo a nadie, no tengo dueño, viajo sola… pero me encanta servir a las personas que me leen, solamente para que vean un punto diferente en las cosas… Después de este viaje puedo decir que Japón debería ser un continente y no un país… ¿Próximo destino Sudamérica?... ¡Les mantendré [email protected]!

Un abrazo – Maica Rivera

Si quieren leer las diferentes vivencias del día a día de mi viaje a Japón, pueden pinchar aquí: Sigue mi rastro en Japón post a post – Julio 2016: http://maicarivera.com/sigue-mi-rastro-en-japon-post-a-post-julio-2016/

(*) Maica Rivera

Ha colaborado por largo tiempo en radio, la TV local de Andalucía, revistas de moda, periódicos locales y ha compartido espacio con grandes profesionales de los medios de comunicación de lo cuales ha aprendido –según señala-, los entresijos de este mundillo profesional.

Viajera habitual (e impenitente), le gusta conocer sitios diferentes y empaparse de su cultura, usos y costumbres que posteriormente, vuelca en artículos periodísticos con un sello personal y una visión de “primera mano”. Ha escrito sobre gastronomía, cultura, moda, economía y viajes y cree que la mejor forma de generar progreso es la creación de sinergias entre distintos sectores razón por la cual presta su apoyo entusiasta a proyectos turísticos, arte, moda y sobre todo, cultura ya que una sociedad sin cultura -señala-, está condenado al estancamiento. Maica Rivera reside entre Madrid y Córdoba – Andalucía.

Más Información: www.maicarivera.com

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