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20 de agosto de 2019, 8:08:22
Economía


Por qué no hay que fiarse demasiado de las previsiones del FMI 


Sólo la OCDE falla más en sus previsiones sobre el crecimiento económico de España que el Fondo Monetario Internacional. El FMI es particularmente pesimista con España: nos augura crecimientos inferiores al 1% hasta el año 2018.


"Les recuerdo que las previsiones del Fondo Monetario Internacional no están escritas en bronce". El ministro de Economía, Luis de Guindos, ha terminado más de una vez recurriendo a la ironía para justificar la discrepancia entre las previsiones económicas del Gobierno y las que cada seis meses actualiza el Fondo Monetario Internacional.

La polémica se repite regularmente y esta vez tiene que ver con la distancia existente entre el estancamiento que el FMI prevé para España en 2014 (0,2%) y la predicción decididamente más optimista del Gobierno que espera un repunte del 0,7% en el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para el próximo año.

Si ampliamos el foco el pesimismo de los analistas del Fondo es aún más llamativo. Consideran que España no será capaz de crecer por encima del 1% hasta 2018. El Gobierno cree que se cruzará ese umbral ya en 2015.

Al cabo, las predicciones de crecimiento de los organismos internacionales vienen a ser al debate económico lo que las jugadas polémicas son al debate futbolístico: uno sólo las discute cuando ve que le perjudican y sólo las subraya cuando le benefician.

Comparten más características. Generan mucho ruido mediático, alimentan un cierto sentimiento de agravio y, al fin, su impacto real tiende a ser reducido.

Algunos analistas no comparten esta corriente de opinión y aseguran que el signo de las previsiones de un organismo como el FMI puede llegar a influir sobre la consideración que de una economía se tiene en los mercados, pero lo cierto es que no hay un solo estudio que constate tal cosa.

Por el contrario, sí hay evidencias de que las previsiones de los organismos internacionales y, en concreto, las del FMI no se caracterizan por su precisión.

Las sucesivas predicciones realizadas por el Fondo sobre el posible comportamiento de la economía española durante 2012 proporcionan un ejemplo muy claro de esto.

En enero de 2011, el FMI previó que España tendría un crecimiento del 1,5%. Una estimación que mejoró apenas tres meses después, hasta dejar la previsión de crecimiento en el 1,6%.

A la vuelta del verano, el entusiasmo de los analistas del Fondo sobre la economía española empezó a moderarse (1,1%), para pasar a convertirse en profundo pesimismo cuatro meses después, en enero de 2012 (-1,7%).

Y aún durante el transcurso de ese año, el FMI tuvo tiempo de variar en otras dos ocasiones su previsión para la economía española. Para empeorarla en abril (-1,8%) y luego mejorarla en su último informe del año (-1,5%).

Tanto movimiento no sirvió siquiera para acertar con el comportamiento final de la economía española, que según el primer dato oficial proporcionado por el INE cayó un 1,4% y según la revisión realizada tras el verano lo hizo un 1,6%.

Casi nunca aciertan

Con mayor o menor variabilidad, en función de lo agitado de la situación económica, las previsiones del FMI suele seguir este patrón. Fluctuan de forma bastante ostensible a lo largo del ejercicio para terminar convergiendo con el comportamiento real de la economía.

Eso ha vuelto a ocurrir con sus predicciones para este año, que han oscilado entre el -1,6% y el -1,5% hasta que la realidad y el consenso de los analistas les han llevado finalmente a tres meses para el final del ejercicio a alinear sus previsiones con las de todo el mundo: -1,3%.

Sus escenarios iniciales, sin embargo, no suelen ser demasiado acertados.

En este sentido, resulta muy esclarecedora la información que aporta la llamada Diana de Esade, un instrumento creado por la Escuela de Negocios para medir el nivel de acierto de los organismos internacionales y servicios de estudios en sus predicciones sobre el comportamiento de la economía española.

Según esta diana, en los últimos años sólo la OCDE ha tenido peor ojo clínico que el FMI a la hora de acertar cómo se iba a comportar la economía española de entre la veintena de organismos analizados.

El Gobierno de España haría bien, no obstante, en no utilizar los resultados de este instrumento como argumento de defensa para sus previsiones. Son los terceros que más fallan.

Fuente: lainformacion.com - Bruno Pérez  -  08/10/13

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