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18 de septiembre de 2019, 12:24:31
Actualidad

LA PRÓXIMA BARBARIE  


El Toro Jubilo de Medinaceli

En este enlace vea el video de la barbarie: http://youtu.be/mN74ct3pGAk


Medinaceli es una pequeña localidad de la provincia de Soria que, en el aspecto festivo, ha alcanzado fama casi mundial por un polémico espectáculo que se celebra cada año el segundo sábado de noviembre: el Toro Jubilar.


Se trata de un festejo taurino englobado en la categoría conocida como toros embolados o de fuego, es decir, aquellos a los que se atan bolas inflamables en los pitones y se dejan libres por un recinto para esquivarlo. Son frecuentes en la costa levantina y Aragón, mientras que en Castilla ya sólo queda éste, protegido como Fiesta de Interés Turístico Regional. Esta catalogación se justifica porque cumple las exigencias del Reglamento Taurino, como es la demostración de su carácter tradicional: las primeras alusiones escritas son del año 1599, aunque muchos consideran que tiene un origen muy anterior, probablemente pagano.

En sentido estricto, el evento empieza el viernes con el llamado Culto de los Cuerpos Santos, pero es la medianoche del sábado al domingo la que centra la atención. Primero se prepara al animal, previamente seleccionado, sacándolo enmaromado al centro del albero improvisado en la Plaza Mayor. Allí varios mozos lo atan al poste central mientras le colocan en la testuz una gamalla de hierro, un armazón a manera de cuernos en cuyos extremos se sujetan, mediante alambres, bolas de estopa empapadas de pez y aguarrás a las que se prende fuego. A la vez, se cubre la cabeza del toro con barro para protegerlo de posibles quemaduras.

Terminada la preparación, un mozo determinado tiene la misión de cortar la soga y soltar al astado, que se lanza a embestir para intentar apagar el fuego mientras la gente le tienta y le hace quiebros utilizando cinco hogueras como burladeros. El espectáculo dura aproximadamente una hora, hasta que las llamas se consumen. Antaño se mataba al toro para luego cocinarlo y degustar su carne en una comida popular pero parece ser que ahora es devuelto a su dehesa.

Ello no es suficiente para los cada vez más numerosos detractores de esta fiesta, a la que consideran anacrónica y cruel porque, explican, el barro se desprende al secarse y las pavesas que caen queman la piel y los ojos del animal; frente a ellos, sus defensores recurren a argumentos históricos (“ofrenda jubilar de pura tradición religiosa y simbólica…”). Lo curioso es que el Toro de Medinaceli ya estuvo prohibido entre 1962 y 1977 por las protestas internacionales.

 

Era una celebración sagrada de los pueblos ibéricos

Felipe II fue testigo del rito en el siglo XVI

Llegado el mes de noviembre se celebra en Soria el único toro de fuego que existe en Castilla y León: el Toro Jubilo de Medinaceli. En ese mes, durante la noche del sábado más cercano al día 13, la magnífica plaza Mayor de la villa ducal es escenario de ancestrales ritos de toro y fuego. Juntos simbolizan la fuerza y la purificación, comunión pagana que era consumada tras el sacrificio del animal (acto que ya no se realiza) y la ingesta de su carne por la comunidad.

Durante el comienzo del rito del Toro Jubilo (término que proviene de sacrificio jubilar y jubileo o indulgencia, no de júbilo) Tras la suelta, el animal se enfrentará a las carreras y citas de los mozos hasta que se consuman las llamas de las bolas de pez que porta. Cinco hogueras, una por cada uno de los cinco Santos Mártires patronos de Medinaceli, iluminan el interior del cercado taurino de la Plaza Mayor y cumplen, además, como burladero llameante añadiendo al conjunto más carga mágica e iniciática.

Posibles orígenes

El toro representaba el animal totémico por excelencia, su fuerza y vigor, su bravura y su celo en defensa de su libertad, eran referencia innegable para los pueblos antiguos. Para algunos antropólogos, el ritual del Toro Jubilo era una celebración sagrada de los pueblos ibéricos durante la Edad del Bronce y tenía lugar durante los equinoccios de la primavera y en los solsticios. Tras el rito, el animal era sacrificado y su carne consumida en comunión pagana para purificar y fortalecer sus cuerpos. Serían entonces estos rituales el origen de muchas fiestas, como las de San Juan en la capital soriana, o, más tarde, las tradicionales y populares calderetas. 

También hay quien ha visto en este rito el recuerdo de antiguas batallas cuando se utilizaban toros de fuego para ahuyentar y dispersar al enemigo (recuérdese la victoria del caudillo oretano Orissón sobre el cartaginés Amilcar Barca).

Una versión popular, que intenta legitimar y cristianizar al Toro Jubilo, vincula esta celebración con la llegada a Medinaceli de las reliquias de los Cuerpos Santos. Según esta leyenda, los restos de los mártires Pascasio, Probo, Eutiquiano, Paulino y Arcadio fueron transportadas por un toro que portaba teas encendidas en sus cuernos. 

Documentada desde hace siglos en el Archivo de los Duques de Medinaceli, la primera cita data nada menos que del 29 de septiembre de 1559, fecha en que fue testigo del rito desde el balcón central del Palacio Ducal el rey Felipe II y su tercera esposa Isabel de Valois, con la que acababa de contraer matrimonio. También están documentadas otras dos celebraciones el 3 de agosto de 1568 y el 29 de mayo de 1598, pues el Toro Jubilo se festejaba por entonces varias veces al año para disfrute de ilustres personajes. A finales del siglo XVIII o comienzos del XIX se fijó en el calendario su celebración en la noche del 13 de noviembre.

El rito del Toro Jubilo fue declarado en 2002 por la Junta de Castilla y León como Espectáculo Taurino Tradicional de Interés Turístico Regional.

 

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