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23 de septiembre de 2019, 7:54:35
España

Las llamas han calcinado más de 5.000 hectáreas forestales en el siniestro más grave de las dos últimas décadas en la provincia


Una fogata es el origen más probable del peor incendio en Málaga en 20 años


Mientras los retenes aún luchaban contra el fuego en los frentes de Coín y Ojén, los especialistas en investigación desandaban el camino recorrido por las llamas para localizar el punto de ignición. En busca del origen del incendio más devastador de las dos últimas décadas en la Costa del Sol, con más de 5.000 hectáreas calcinadas, y que ha tenido en vilo a todo el país.


Los investigadores se adentraron el viernes en el paraje de Barranco Blanco, en Coín, donde un día antes, sobre las 18.20 horas, saltó la chispa que desató el desastre. La inspección ocular realizada sobre el terreno condujo hasta el foco inicial, donde se encontraron unos vestigios que despejaron algunas incógnitas y confirmaron las sospechas. Aparentemente, el fuego fue provocado por una fogata.

Las pesquisas se centran ahora en averiguar para qué se encendió dicha hoguera. En la respuesta a esa cuestión, los agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil y de la Brigada de Investigación de Incendios Forestales (BIIF) esperan encontrar las claves que permitan identificar al responsable o responsables del incendio, que ha recorrido unos 25 kilómetros de la Costa occidental hasta que ayer tarde se dio finalmente por controlado.

Las fuentes consultadas por este periódico indicaron que se manejan distintas hipótesis sobre el origen de la fogata, desde una quema ilegal de rastrojos -que requiere autorización expresa y que, en cualquier caso, está totalmente prohibida en verano- hasta una barbacoa realizada por los muchos senderistas que frecuentan el paraje natural, que se ubica entre los términos de Coín y Alhaurín el Grande.

Aparte de la autoría, el segundo interrogante que tendrá que aclarar la investigación, que aún está en un momento incipiente, es si el incendio se provocó de forma intencionada o por una actitud negligente. En este sentido, las fuentes reconocieron que existen elementos desconcertantes, como la celeridad con la que se extendieron las llamas -los técnicos calculan que llegaron a avanzar a una velocidad de unos 13 kilómetros por hora- o su propagación en tres frentes sin control.

Balance provisional
En este sentido, el consejero de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente de la Junta, Luis Planas, desveló ayer que en las primeras horas del fuego se pudieron ver pavesas que recorrieron «quince kilómetros en tres horas»; y se refirió también al fenómeno de las bolas de fuego, «que es muy raro en materia de incendios, y que provocó una rápida propagación».

Los representantes políticos no lo han dudado en ningún momento a lo largo de las 48 horas que se ha prolongado la lucha contra la devastación del monte. Tras las manifestaciones del presidente de la Junta, José Antonio Griñán, y del delegado del Gobierno andaluz en Málaga, José Luis Ruiz Espejo, el consejero de Justicia e Interior, Emilio de Llera, dijo ayer que tanto los puntos de ignición como la rápida propagación ponen de manifiesto «la sospecha más que vehemente de que ha sido provocado».

El primer balance oficial -todavía provisional- por parte del plan Infoca ofrece una perspectiva mucho más negra de la que se preveía inicialmente: desde el pasado jueves han ardido más de 5.000 hectáreas forestales, entre arbolado y matorral, en seis municipios de la provincia. El dato definitivo se conocerá en la jornada de hoy, tras las mediciones aéreas realizadas por los técnicos, con ayuda de GPS. Se trata del siniestro más virulento desde agosto de 1991 (esto es, en las dos últimas décadas) cuando el fuego consumió más de 10.000 hectáreas de bosque y monte bajo en la Serranía de Ronda. Fuentes del dispositivo explicaron que el paso de las llamas junto a núcleos urbanos está complicando mucho los cálculos.

Aún no está extinguido
Javier Carnero, delegado de Medio Ambiente de la Junta en Málaga, explicó que el fuego se dio ayer por estabilizado, aunque todavía faltan al menos cuatro o cinco días más de trabajo para que esté extinguido por completo. Durante la madrugada de hoy han seguido trabajando 16 retenes con ocho autobombas, junto a una sección completa de la Unidad Militar de Emergencias (UME), compuesta por medio centenar de efectivos y tres vehículos, en labores de extinción de los últimos focos vivos y de refresco sobre el terreno.

El plan Infoca ha conseguido uno de los principales objetivos que se fijaron los especialistas a nivel medioambiental: frenar el avance hacia los parajes de Sierra Blanca y el Juanar (Ojén), antesala del parque natural de la Sierra de las Nieves. Ello habría supuesto una catástrofe ecológica de dimensiones muy superiores a las que de hecho se han producido, y que no son nada desdeñables. El delegado del Gobierno andaluz en Málaga, José Luis Ruiz Espejo, destacó el alto nivel de coordinación de todos los organismos e instituciones que han participado en la atención de la emergencia. En el momento de máxima ebullición llegaron a estar movilizados en simultáneo hasta 1.100 efectivos de Infoca, de la Unidad Militar de Emergencias (UME), del Consorcio de Bomberos, de una decena de parques municipales (incluidos los de Málaga capital y el aeropuerto) y voluntarios, junto a unos 25 medios aéreos de la Junta y del Gobierno central.

En el lado opuesto, el balance de daños personales y materiales deja una víctima mortal, un ciudadano alemán de 54 años; lesiones a otras cinco personas (de las que dos resultaron heridas muy graves por quemaduras); el desalojo de 6.500 personas (entre viviendas, tres hoteles e instalaciones administrativas) y daños a un centenar de casas diseminadas, de las que al menos una decena resultaron calcinadas (algunas con un alto valor patrimonial).

El fuego se originó el pasado jueves en Sierra Negra, concretamente en el paraje Cerro Alaminos, en el término municipal de Coín, y desde allí se abrió en tres focos, de los que uno amenazaba Mijas y Marbella; un segundo, en el entorno del punto de arranque (Coín y Alhaurín el Grande); y el más grave, que avanzaba hacia Ojén y Monda y enfilaba hacia los parajes de Sierra Blanca y El Juanar, de alto valor ecológico. Finalmente, ayer la Costa del Sol empezó a despertar de la pesadilla que ha vivido.

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