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| El templo de Petra |
Última actualización 30/07/2009@16:17:59 GMT+1
Sin lugar a dudas, una escapada turística a Jordania nos sitúa en el centro de las civilizaciones. Desde Ammán, la capital, donde vamos a encontrar en su convivencia con el mundo árabe importantes restos romanos, hasta Jerash, una de las ciudades grecorromanas mejor conservada del mundo.
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Todo ello se corona con la grandiosidad de Petra, ciudad excavada en la roca por los nabateos hace más de dos milenios.
El reino Hachemita de Jordania constituye a lo largo de la historia, un país joven y lleno de cultura que nos han dejado las diferentes civilizaciones en su tránsito como puente entre el mar y el desierto.
Si decidimos conocer Jordania, se puede iniciar la visita por Ammán, la capital desde su parte alta, antes la Ciudadela, que nos revela su pasado en los vestigios que nos han dejado sus habitantes: amonitas, babilonios, asirios, persas, griegos, romanos, bizantinos, otomanos y cruzados.
Dentro de la Ciudadela, pueden estudiarse los numerosos rasgos de las vidas de Ammán en sus columnas de templo romano y capiteles bizantinos. En lo alto, se pueden apreciar bonitas vistas de la ciudad. A su pie, el Teatro Romano ha quedado como un profundo símbolo de espectáculos culturales.
Lejos del recuerdo, queda la ciudad moderna, fundada por el Rey Abdulah después de la Primera Guerra Mundial. El Rey Hussein, convirtió la capital en un continuo crecimiento económico, que se puede ver en un paseo por las calles, siempre con la acogedora estancia de sus habitantes.
A través de muchos puntos de la ciudad se ven las mezquitas de Abu Darwish y del Malik Abdallah. La primera está construida en la colina de Ashrafiyah y es de gran interés por la piedra bicolor, la segunda se caracteriza por dos alminares gemelos y una enorme cúpula revestida de mayólica azul. Su edificio construido a principios de los años noventa por un arquitecto jordano, constituye uno de los motivos de orgullo de la capital, junto con la moderna Ciudad de los Deportes, Palacio de la Cultura, Monumento a los Caídos y Museo de las Fuerzas Armadas.
Jerash
Durante siglos, la ciudad romana de Jerash ha permanecido sepultada bajo la arena, lo que ha preservado intacto su encanto y su impresionante esplendor. Su situación privilegiada en un valle fértil, atravesado por innumerables manantiales, el río y su altura a 500 metros sobre el nivel del mar, localizó a la ciudad dentro de una posición privilegiada en el tránsito de las caravanas que desde Petra se dirigían hacia Mesopotamia y el Mediterráneo.
Los inicios de la ciudad se remontan a la Edad de Bronce y del Hierro. Posteriormente la Gerasa de los Romanos gozó de gran prosperidad en el curso de los siglos I y II D. C., época de los emperadores Adriano y Trajano, aunque también se establecieron los griegos.
Trajano anexó a sus conquistas Petra aportando grandes beneficios a Jerash con la nueva ruta comercial “vía Trajana”, que unía las dos ciudades caravaneras y favorecía todo tipo de intercambios culturales, comerciales y religiosos. Con el fomento de la agricultura, la producción artesanal y la prestación de servicios se contribuye a incrementar el desarrollo del comercio en la región y en los demás países.
En la actualidad Jerash, es reconocida como una de las ciudades romanas mejor conservadas del mundo. Formaba parte de la Decápolis, una dinámica liga comercial de diez ciudades grecorromanas, que gozaban de gran prosperidad cuando el emperador Adriano la visitó en el año 129 de nuestra era.
Entrada triunfal
El primer plano oficial de la ciudad se remonta al año 70 D. C. Reflejaba el típico esquema romano con calle principal flanqueada por columnatas y cortada por calles menores también porticadas. Se puede apreciar la prosperidad de la antigua Gerasa, antes de entrar en el área arqueológica a través de la Puerta Sur, recientemente restaurada.
En homenaje a la visita del emperador Adriano, se construyó el Arco de Triunfo, parte de un masivo programa de construcciones. Fue levantado en el 129 D. C. con tres bóvedas de sostén en piedra de color ocre. Su estructura es sencilla y presenta un arco central más grande, flanqueado por dos aberturas laterales más pequeñas. Las columnas empotradas que enmarcan los tres pasajes se apoyan sobre pedestales cuadrados y en la base están decoradas con hojas de acanto, tradicional elemento decorativo de estilo romano.
Ahora pueden atravesarse cuatro imponentes puertas y recorrer a través de sus calles, apreciando las diferentes estructuras que formaron parte de la ciudad, donde se pueden observar los rastros de las ruedas de los carros sobre el pavimento, imaginando los prósperos ciudadanos que la habitaron en su momento.
Con la entrada por la Puerta Sur, el visitante tiene acceso a la Plaza Ovalada asimétrica, que presenta el largo pórtico de columnas jónicas. La plaza está dominada al oeste por el Templo de Zeus del siglo I D. C. Al oeste de este templo se encuentra el gran Teatro Sur, finalizado el S. II D. C. Los gigantescos bloques de piedra que se ven en su interior formaban parte de las murallas y atestiguaban la violencia de los terremotos que en los siglos VII y IX dañaron seriamente los edificios de la ciudad.
Un elemento característico de las ciudades imperiales romanas es la columnata, que se difundió notablemente en todas las ciudades de Asia. El Cardo Maximus, con una longitud de 800 metros desde la Plaza Ovalada, construido como arteria principal de la ciudad, queda flanqueado por columnas de estilo jónico y con posterioridad de estilo románico. Numerosas fuentes embellecían la calle, entre ellas la dedicada a las Ninfas.
En un recorrido por la calle de sur a norte, la visita pasa por una serie de edificios que han conservado su albañilería de piedra, entre ellos el Foro, donde se celebraba el mercado y las reuniones ciudadanas, templos como el de la Catedral y el de Artemisa, Termas, pequeño Teatro Sur e iglesias dedicadas a San Jorge, San Juan y los santos Cosme y Damián conservando algunos mosaicos.
Petra
Pocos lugares en el mundo, en especial aquellos a los cuales se llega sin dificultad, suscitan el encanto que se aprecia con la llegada a la fachada del “Tesoro”, en la ciudad de Petra una vez pasado el lugar denominado el “Siq” o desfiladero.
Es un momento inolvidable, que sin lugar a dudas nos recuerda la emoción experimentada por el explorador anglosuizo John Lewis Bukhardt, cuando en 1812 logró entrar en la capital nabatea, tan guardada por los beduinos del desierto jordano.
Su gran atractivo se debe a su espectacular ubicación dentro de un desfiladero del desierto. Hasta allí llegamos en autobús desde Ammán en poco más de tres horas. El recorrido desde la entrada y en el interior se puede hacer a pie, en carretas, en caballos,
camellos e incluso en alguna parte en burros. Todo va a sorprender nuestra vista e imaginación recordando la historia de nuestros antepasados.
El monumento principal “El Tesoro”, cuya fachada fue utilizada en la película Indiana Jones y la Ultima Cruzada, es sólo el primero de los secretos de Petra. Su fachada levantada sobre seis pilares fue construida, se supone que en el S. I. A. C. y excavada en lo profundo de la roca, frente a la salida del desfiladero.
Es de gran impresión para los visitantes ya que se presenta con un doble orden corintio muy elaborado, con la creencia de que fue un templo dedicado a Isis, debido al símbolo (un disco solar entre los cuernos) tallado en la cima del frontón. Si llegamos con el brillo del sol matinal, nos quedará la visión de una estructura dentro de la belleza de la roca rojiza.
Con una altura de diez metros, entre su dimensión de cuarenta metros de altura y treinta metros de ancho, pasamos a la recámara. Dentro de ella se encuentran tres pequeñas cámaras de entierro o salas excavadas en el centro de cada pared. En el pórtico hay una entrada más baja y cada flanco conducía a su propia recámara más pequeña. Debido a que los beduinos creían que esto era una bodega de riqueza, tenían muchas suspicacias para con los extraños, sin querer que los tesoros de los faraones fueran robados.
Historia
Situados en la Ciudad Perdida, conviene recordar algo sobre su historia para entender la grandiosidad de sus habitantes, que en su momento quisieron dejarnos huella de su pasado.
Las primeras noticias sobre la formación del reino nabateo son los Aretas I y como capital Petra. Reinó durante el siglo II A. C. y le siguió Aretas II, quien fue el primero en acuñar monedas.
A continuación, Obodas II: Durante su mandato se hicieron las estructuras de construcción simple. El siguiente monarca, Aretas III, llevó a los nabateos a su edad de oro y expandió sus fronteras hasta Damasco. En este período tomaron con entusiasmo la cultura e ideas griegas, importando artistas y artesanos helénicos, quienes fueron probablemente los responsables de la construcción del Tesoro.
Durante esta época los nabateos entraron en su período clásico y fueron entonces más creativos en sus construcciones con pilares, capiteles, frontones, cornisas, figuras y otros diseños importados.
A Aretas le sucedió Malicus, después Obodas y Aretas IV, gran conocido por el rey que ama al pueblo, convirtiendo a Petra en una metrópolis de gran poderío. Cobraron peaje a las caravanas que pasaban y aseguraban el control sobre las rutas de comercio, incluyendo la ruta de la seda del Lejano Oriente. Tuvieron especial fama la agricultura y cría de ganado.
Monumentos
Nuestro paseo por la ciudad de Petra implica que cualquier movimiento de la vista nos puede sorprender. Varios senderos nos conducen a cientos de edificios, fachadas, tumbas, baños, espectaculares bajorrelieves tallados en la roca, nos perderían durante varios días para poder apreciar su encanto.
Dentro del área seguida del Tesoro aparece el Teatro, con un auditorio de 33 filas, con capacidad para 3.000 espectadores. Al salir del Teatro encontramos todo el valle de Petra al frente. Caminando a través del desfiladero exterior, pasamos por la Calle de las Fachadas, hilera de casas que pudieron haber sido utilizadas como habitaciones por los nabateos. Si giramos a la derecha nos encontramos las Tumbas Reales, los Monumentos de la Ciudad de los Nabateos y la Tumba de la Seda, llamada así por su fabuloso arreglo de colores naturales.
Un poco más adelante se encuentra la Tumba Corintia, coronada por sus capiteles corintios, luego la Tumba de Palacio y la del Sexto Florentino. Hacia arriba, dentro de nuestro recorrido, veremos la Calle de las Columnas y a su izquierda las Plazas del Mercado. En el lado opuesto, los restos del Palacio Real.
El único edificio de mampostería aún en pie, que fue usado como templo, es el Palacio de la Doncella, con posterioridad dañado por sus invasores.
Se puede hacer un descanso en la montaña, al otro lado de la cuenca del río para dirigirnos a través de dos caminos, uno que nos llevará al Altar del Sacrificio y otro al Monasterio. Después del moderno restaurante en dirección norte, se ven las antiguas escalinatas para ascender al Monasterio, compuesto de dos plantas y con una fachada gigantesca con hermosos pilares y nichos en la roca. En su interior se encuentra el nicho dedicado a Dushara, el dios de Petra.
La visita puede continuar hasta el Altar del Sacrificio, observando los canales de agua labrados sobre piedra para recoger en tiempos de lluvias. En el descenso nos encontramos con la Tumba del Jardín, que en su parte superior tiene una cisterna para albergar el agua del riego a las plantas. También se verá la Tumba al Soldado Romano y el Pilar del Faraón.
Ya no queda tiempo para pensar, sin lugar a dudas merece la pena perdernos en el pasado y visitar con mucha tranquilidad la ciudad de los nabateos.
Datos de interés
Llegada
Varias compañías de vuelos ofrecen conexiones con la capital de Jordania. Royal Jordania, la aerolínea nacional tiene vuelos directos desde la mayoría de las principales capitales del mundo durante varios días a la semana.
Requisitos de entrada
Pasaporte en vigor, con una validez mínima de 3 meses. Es necesario el visado de entrada que se saca en el mismo aeropuerto.
Hoteles
Existen hoteles de primera categoría en las principales ciudades, clasificados por el Ministerio de Turismo. Los precios están orientados según la clasificación y servicios. La valoración general es buena.
Excursiones y transporte
Hay un gran número de Agencias de Viajes que organizan diversas rutas a través de toda Jordania. Los taxis son baratos y el transporte también.
Clima
La primavera y el otoño son agradables. La temperatura media es de 23º. Julio y Agosto son meses calurosos aunque las noches son frescas.
Moneda
Dinar jordano, con equivalencia un poco más baja que el dólar y dividido en mil Fils. Se aceptan todas las monedas fuertes, tarjetas de crédito y cheques de viaje.
Comidas
Las comidas principales llevan cordero. Entre otros platos destacan el “Mansaf” y el “Sheish Khabab”. El país también cuenta con restaurantes de primera clase especializados en comida extranjera.
Compras
Dentro de la artesanía están los bordados, que tienen una gran tradición. Además las alfombras, trabajos en madera de olivo, cerámica palestina, joyería beduina en plata, botellas cobreadas con arena del desierto.