Hemeroteca :: 31/07/2009
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Editorial
Por Jorge Infante Velarde
Última actualización 30/07/2009@16:10:05 GMT+1
Hasta hace algunas semanas, la idea generalizada en Chile -incluso dentro de algunos sectores de la propia oficialista Concertación por la Democracia-, se inclinaba por la necesidad de un cambio en la conducción del país y no porque la oposición (una coalición de partidos de la derecha tradicional) tuviera una auténtica alternativa de mejor gobierno sino más que nada, por la fatiga y el cansancio que han supuesto cuatro gobiernos seguidos a cargo de la Concertación por la Democracia, coalición que pese a los esfuerzos desplegados no ha conseguido en 17 años, dar una auténtica e integral solución a los más acuciantes problemas que tiene el pueblo chileno en parcelas tan importantes como vivienda, salud, educación y empleo.

Pese a que las últimas encuestas dan a la actual mandataria Michelle Bachelet, un 60% de aprobación, lo cierto es que más allá de este sólido respaldo ciudadano asentado más que nada en la simpatía popular que despierta la mandataria por su estilo cercano a las masas, persisten de manera indesmentible, una serie de situaciones que hacen muy difícil la vida del ciudadano medio chileno.

En este panorama de cansancio político, la idea de darle la alternativa a Sebastián Piñera, uno de los tres hombres más ricos del país, aparecía como una baza segura para la derecha tradicional chilena que no accede (al menos democráticamente), al poder desde hace mas de 50 años y, por otro lado, tomando en cuenta las dificultades de la Concertación para la búsqueda de un candidato de consenso que colmara las aspiraciones de todos los partidos que conforman la coalición oficialista, éstas no hacían más que aumentar las posibilidades de Piñera que podría ser el próximo presidente más que por méritos propios, por demérito de los candidatos apoyados por el gobierno.

Pero en política, -como en los juicios en tribunales-, nunca puede adelantase el resultado final y he aquí que inesperadamente, ha aparecido una tercera vía que no es exactamente oficialista ni de oposición, es decir, “ni una ni otra cosa sino todo lo contrario”

La ciudadanía chilena tiene la percepción que el impedimento al relevo generacional político desde la recuperación de la democracia es algo que tanto políticos de uno y otro lado hicieron de común acuerdo �aun sin pactarlo de manera especifica- y para probar este aserto, señala la repetición continua de las mismas caras y/o los mismos personeros políticos de siempre que si bien se mantuvieron neutralizados durante los 17 años de la dictadura, una vez desaparecida ésta, volvieron a la acción sin permitir la entrada a nadie más y en este aspecto, tanto la derecha tradicional chilena como la izquierda de toda la vida, han procedido exactamente igual.

Hoy mismo, de manera abrupta y sorpresiva, ha irrumpido en la escena de los presidenciables, un posible candidato que inquieta por igual tanto al oficialismo como a la oposición y este inesperado candidato �a quien ya comienzan a llamar el “Obama chileno”-, está consiguiendo aunar a los desencantados de la política tradicional chilena que es �a juicio de los entendidos-, la inmensa mayoría del país.

Con 36 años, Marco Enríquez-Ominami, un “desconocido” que podría volver del revés la campaña presidencial en Chile, ha comenzado a dar la batalla y algo que empezó casi sin importancia, podría cambiar completamente el panorama electoral chileno de los próximos días tomando en cuenta que faltan escasos cinco meses para la realización de las elecciones presidenciales.

La meteórica irrupción de Enríquez-Ominami ha despertado críticas entre los viejos tiburones de la política chilena (de uno y otro lado) quienes se han apresurado a calificarlo de populista y de beneficiarse de la herencia política tanto de su padre verdadero (el fundador del MIR Miguel Enríquez, muerto en un enfrentamiento con la policía política de Pinochet en 1974) cómo de la de su padre adoptivo el senador Ominami; pese a ello, lo cierto es que este nuevo postulante está calando fuerte en un sector de la población que los políticos tradicionales chilenos nunca han conseguido atraer: la gente joven y los desencantados de los manejos y corrupción tan ligados a los políticos tradicionales que pese a todo lo ocurrido en los últimos 36 años en Chile, parecieran no haber aprendido nada.

Enríquez Ominami representa para esa gran mayoría de la población chilena, una esperanza de cambio aunque ésta, sólo sea consecuencia de la excesiva juventud que en este mismo momento, detenta el más que probable candidato a la presidencia de Chile pero siendo fríamente objetivos y analíticos, lo más probable es que a las finales, la opción Enríquez-Ominami (quien en este momento reúne un 14% en intención de voto) termine perjudicando más a la coalición oficialista que a la oposición derechista. La derecha, de manera habitual, es mucho más disciplinada que la izquierda a la hora de votar y es poco probable que Enríquez-Ominami consiga atraer votos desencantados de la derecha tradicional y entonces, lo más que razonable es que su postulación como independiente y en una disputa electoral a tres bandas, consiga debilitar a la Concertación tal como ocurrió con la derecha (Lavin-Piñera) que concurrió dividida a las pasadas elecciones. Como se recordará, el candidato “seguro” de la derecha era Joaquín Lavin hasta que Piñera decidió -a última hora-, entrar en la pelea lo que consiguió dividir al electorado aliancista que en segunda vuelta, perdió contra Bachelet.

Mucho tendría que cambiar el actual panorama electoral chileno para que el tercer candidato en liza, el dinámico, joven y carismático Marco Enríquez-Ominami ganara las próximas elecciones pero en política, soñar es una obligación.
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  • Las próximas elecciones chilenas


    Últimos comentarios de los lectores (6)

    403 | Cosette Rencoret - 08/12/2009 @ 13:09:47 (GMT+1)
    Estamos descontentos con nuestros candidatos,nos ha dado mucho que pensar, por un lado continuar con la concertación, ¿para qué?, si en verdad queremos ver un camino despejado. Piñera, una buena opción si creemos que lo hará bien estos proóximos cuatro años para que la derecha se quede en el poder, ¿y después?, Ominami, opino que por su inmadurez política y deseo de demostrar que podrá llevar un buen gobierno, deseará quedar bien con todos, y eso no resulta, ya Chile lo vivió con Allende. Jorge Arrate, a pesar de todo ha sido el más sólido en los debates, y es reconocido por muchos, pero nombrado por pocos. Desde que participé en las votaciones del "si y del no", nunca me había sentido tan poco ilusionada al pensar en el día de las votaciones para la elección de nuestro futuro presidente. De alguna manera nuestra presidenta nos ha mostrado la diferencia, sentirnos cómodos, que si importamos, que su gobierno es transparente. Esto no lo sentimos en ningún candidato, es un panorama incierto.
    196 | carlos quintana - 17/05/2009 @ 15:43:30 (GMT+1)
    Todo lo que está pasando con los candidatos solo indica la falta de madurez política que tenemos los chilenos que seguimos aferrados a las viejas ideas del pasado... es obvio que piñera no representa para nada, en ningun aspecto, el cambio que anhela el pueblo chileno, cansado de los viejos politicos de siempre, de los "señores politicos" (y nunca mejor dicho)... piñera es el retorno de la vieja derecha a sus prácticas de siempre... Frei.. posiblemente el menos lúcido presidente de los que hemos tenido desde la vuelta a la democracia representa el tinte más gris y continuista del panorama politico chileno... Enriquez-Ominami podría ser un revulsivo, un hálito de aire fresco pero, salvando las proporcioens, en el improbable caso que Enriquez-Ominami ganara las elecciones... se repetiria la vieja historia: la derecha (y aunque pareciera increible) secundada por la "izquierda". harían lo imposible por tumbarlo, tal como ocurrió con allende...a los chilenos..aunque estemos con el agua hasta las cejas...no nos gustan los "salvadores" (ni aquel del 70-73) ni el "salvador" de ahora.... como decía, salvando las distancias... Enriquez Ominami es al 2009 lo que Allende era al año 1970, es decir, personajes peligrosos a los cuales hay que nuetralizar...de una manera u otra...ambos en sus respectivas oportunidades, están fuera de la onda que reina en el pais, el uno se adelantó con sus deas, 30 años en 1970, y el otro se adelanta otros tantos en 2009, al momento politico chileno actual... ¡¡que asco de politicos tenemos en chile!!!
    195 | pancho - 17/05/2009 @ 00:22:37 (GMT+1)
    Me parece que la inesperada candidatura de Enríquez-Ominami, más allá de dar una "nueva opción política" a la tradicional política chilena(bastante homogénea), nos muestra nada más que otra cara de la misma faceta del sistema que la concertación, en conjunto con la derecha, se han encargado de reforzar en estos años de "democracia".

    No oculto que me parecería interesante ver cuales serían los movimientos de Enríquez-Ominami en cuanto reformas políticas, sin embargo como joven activo y crítico en política, no me parece que este candidato venga a cambiar las fichas en el tablero electoral actual. Basta con leer algunas de sus entrevistas donde denomina a Frei como "el candidato allendista, el de la izquierda mas dura latinoamericana" me doy cuenta que no tiene muy claro el panorama sobre como van las cosas y cuales son las diferencias que había entre las políticas de la izquierda del 70 y las políticas de la izquierda actual.

    Ojalá aparezca en un futuro cercano algún candidato que realmente presente un plan político distinto a los actuales, los cuales se preocupan de profundizar las políticas neoliberales, las mismas políticas que se encargan de dejarnos a la gran mayoría de los chilenos en la ruina, sin oportunidad de expresarnos de manera libre y aumentando las desigualdades día a día, despues de todo, Chile no es más que uno de los pozos de riquezas tercermundistas donde las transnacionales vienen a colmarse los bolsillos y largarse sin pagar ni un solo ¿o me equivoco?
    194 | Juan Murillo - 15/05/2009 @ 18:05:36 (GMT+1)
    En estas elecciones la opción por el cambio está dada por Piñera, Frei es más de lo mismo, además que su anterior gobierno fue pésimo y si no hizo más daño fue por sus constantes viajes al exterior, la gobernante Concertación ya está agotada y desprestigiada por su manía de meter las manos en los dineros fiscales, la corrupción que está llegando a niveles alarmantes para un país que no está acostubrado a ella, los malos manejos de dineros en educación, deportes, Ministerio de Obras Públicas, los problemas en salud, la movilización pública y sus déficits millonarios, hacen que la aparición del Diputado Marco Enriquez-Ominami en el escenario de estas elecciones con un 14% se mire con mucha simpatía por los jovenes y por los Allendistas que quedaron huérfanos al ver a sus antiguos líderes apoltronados en sus cargos ministeriales o en las empresas estatales atornillados al poder y seducidos por la globalización y la economía de mercado, para Enriquez -Ominami el hecho de ser hijo de un guerrillero es una espada de doble filo porque lo que aparece como muy romántico para los jovenes, asusta a una clase media mayoritaria, traumatizada con el gobierno de Allende y el posterior golpe militar, la lucha es entonces entre Frei y Piñera, entre un mal gobernante continuista o un multimillonario deseoso de poder político y que quiere demostrar que es capaz, ?cual es el mal menor? !"Dios nos pille confesados!
    193 | Juan Murillo - 15/05/2009 @ 16:34:55 (GMT+1)
    Me parece que la opción por el cambio está dada por Piñera, Frei es más de lo mismo, su gobierno anterior fue pésimo, además la Concertación gobernante se ha desprestigiado con su manía de meter las manos en las platas fiscales, la corrupción y los malos manejos están llegando a niveles alarmantes para un país que no está acostumbrado a ella, el caos provocado en la movilización colectiva y sus déficit económicos de niveles alarmantes que requieren de inyecciones de dinero por parte del estado cada dia más grandes y sin mejorarla quizás por eso Marco Enríquez-Ominami y su candidatura han despertado gran simpatía entre los jovenes y los Allendistas que quedaron huérfanos al ver a los viejos tercios socialistas y de izquierda tradicional apoltronados en sus cargos ministeriales y de empresas estatales, metidos en la Globalización y en la Economía de Mercado, pasando de un cargo a otro. Ser hijo de un Guerrillero es muy romántico pero a otros les asusta, sobre todo a una clase media mayoritaria que quedó traumatizada con el gobierno de Allende y el Golpe Militar posterior, es una espada de doble filo que pesará en las pretensiones presidenciales de Enriquez-Ominami en el futuro porque en esta, la pelea es entre Frei y Piñera aunque no nos guste, porque hay que elegir entre el mal menor, por los reparos que significa tener que votar por un millonario en busca de poder político con poco carisma pero si mucho dinero y un político sin gusto a nada que hizo un mal gobierno en su oportunidad y en el que por suerte viajó mucho lo que le quitó tiempo para hacer más daño a Chile y a su economía, que el Señor nos pille confesados....
    192 | armando montenegro - 15/05/2009 @ 11:08:33 (GMT+1)
    Los chilenos estamos ante dos temores para las próximas elecciones: que vuelvan a ganar los corruptos e incompetentes de la concertacion, o que la derecha, que busca retomar el poder desde hace más de 50 años (aunque lo tuvo durante mas de 15 años con Pinochet), vuelva em gloria y majestad y entonces, ¡¡sálvese quien pueda porque la pecha politica de los ansiosos "momios" de la derecha volve´ra patas arriba aal país... Volver a Frei es francamente una mala posibilidad pero caer en las manos de Piñera es aún peor.... Hay quien dice que Piñera puede frenar la corrrupcion y el robo de platas fiscales y para ello, dan como argumento una ingenuidad que señala qué, como "Piñera tiene tanto dinero, no necesita robar mas y por eso, es una garantia de transparencia y probidad" Pienso que entregarle el pais a Piñera es como poner al gato, a "cuidar" la carniceria. En cuanto a Enríquez-Ominami, creo que a mi juicio, está todavía muy verde políticamente... Incierto panorama el de nuestro devenir político
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