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La abrumadora inmadurez política

La abrumadora inmadurez política

Por Primavera Silva Monge (*) – desde Santiago de Chile

13JUN17.- A propósito de las próximas elecciones primarias en Chile, no me refiero a la política científica ni a la filosófica, sino al simple manejo de los candidatos a la hora de plantear supuestas nuevas ideas de gobierno.

La abrumadora inmadurez política

Las postulaciones de hoy se asemejan a un juego de casino, donde muchos ya aprendieron a contar las cartas mentalmente sin llegar a ser arrestados o expulsados, si es que los observan manipulando la partida y sus resultados. Estas personas, hace tiempo inespecífico que no renuevan la forma de exponer el contenido de la oferta. Los temas que atañen al electorado ya es otro, aún salvaguardando aquellos con que nos hemos quedado pegados por los tiempos de los tiempos, asuntos que todos prometen mejorar y que nadie toca, al menos adecuadamente. Está claro que nuestra sociedad requiere con urgencia una buena educación al alcance de todos, precisa idoneidad en el campo de la salud y que los proyectos de vivienda, como un derecho tan natural como respirar, sean orientados para seres humanos. Desde tales puntos, nos derivaríamos hacia los pormenores, como que la educación sea gratuita además de útil, que la salud no sea mala de por vida, es decir, que sea salud verdadera, garantizada y protegida por alguna entidad fiscalizadora como se cuida el dinero de las arcas estatales, si es necesario mediante una ley de preservación del ser humano. Procurar que las viviendas sean para personas y no en emulación de guaridas de emergencia, es salud mental para las familias y por ende, para la sociedad toda. Lo demás, son pelos de la cola, de tal manera, que si los muros de las calles sufran grotescos rayados, que si se echa abajo una casona de patrimonio nacional, incluso si la basura nos sobrepasara el cuello, no sería tan importante como lo anterior.

Me pregunto desde mi pura y tierna ignorancia: ¿Cómo es que la gente, es decir los votantes, permitimos que esta especie de ídolos pre gobernantes hagan promesas tan falsas cada vez, cada vez, cada vez… a sabiendas que no cumplirán y que solamente se trata de una manipulación pretendidamente tranquilizadora?

Uno: Yo, haré que los ricos paguen más impuestos.

Otro: Pero yo rebajaré los impuestos a las empresas, que son las que dan trabajo.

Uno: Ah, pero yo voy por la educación gratuita para todos (aunque el agregado “de calidad” se proyecte solo para algunos)

Otro: Y yo digo que la educación no debe ser gratuita para todos, pues el que tiene, que pague.

Así, más o menos suena y luce la contienda: si uno dice negro, el otro blanco y viceversa, aunque los blanquitos y los negritos anden felices de la mano, dándose besitos en la intimidad, mientras la chusma… digo, el pueblo, se pelea por ellos tomando partido por uno o por otro.

La realidad ante esto, es que la gente de edad promedio, alrededor de los cincuenta años, ya está desencantada, enferma, rellena de medicinas eternas que no mejoran a nadie, con el abdomen inflado de basuras que calman la ansiedad, con la memoria perdida, con deudas hasta más allá de lo posible, viviendo dentro de pequeñas medidas que constituyen su hogar, con sus parientes adolescentes y no tanto, atrapados por las drogas, con niños secuestrados por sus respectivas escuelas para enseñarles lo que no les sirve para nada, ni a ellos ni a gran parte de la sociedad. Así sobreviven, con los pies a la rastra como ancianos, previendo que la luz del túnel no la verán antes de morir en el intento.

Las campañas políticas de tal o cual candidato, no son otra cosa que basura tóxica, que llena nuestras calles y muros de letreros y rayados que dicen… ¿Qué? ¿Qué dicen?

Pepito Pérez está contigo y con todo el pueblo (que es lo mismo que con nadie).

Vota por Pepito Pérez y una mejor educación (con él puedes aprenderte las tablas de multiplicar)

Pepito Pérez está a favor del aborto (ni las propias mujeres que abortan lo están)*

Pepito Pérez está en contra del aborto (porque nunca fue violado y embarazado)

En fin, todos los Pepito Pérez se muestran como superhéroes, bailan, cantan, sonríen a lo Monalisa y hacen el ridículo para demostrar que están con la gente, a la que obviamente consideran consumidores de ridiculez. Pretenden demostrar que tienen sentimientos por cada elector, humor a destajo y que siempre estarán disponibles para cualquiera… Por eso… ¡Vote por él! A pesar de que en vivo uno les ve las espinillas y la caries de la muela de arriba, sus fotos de propaganda les hacen lucir como estrellas de cine… ¡Bien fotoshopeadas, mi alma! Es decir, si lo encontraran tan lindo como un actor coreano… ¿Votarían por él? Si el nombre Pepito queda bien delineado en su cartel… ¿Votarían por él? ¡Su logo! Que logo tan lindo, con estrellita y colores… ¡Voto por él, sin duda! Este sistema demuestra la consideración que se tiene del electorado. Hoy en día, cuando se evidencia una tomada de pelo, se estila decir: “¡Creen que la gente es huevona…!” Y a propósito de ello, recordé otro recurso que utilizan los candidatos: Por única vez, acuden a la feria de frutas y verduras, donde entre tomates, hojas de lechuga y cáscaras de plátanos, abrazan a la gente con derecho a voto, como si se tratara de sus hijos o sus padres; hacen cariño a cuanto niño con o sin piojos que se les cruce, que aunque no voten, logran conmover a sus padres votantes. Lo único útil de esta estrategia es que distribuyen bolsas desechables para hacer las compras, aunque aún estén impregnadas de tinta chorreantes de los respectivos logos de partido o “independencia” de los Pepitos o Pepitas, que incluyen signos manipuladores de aprobación, como el manoseado signo visto bueno, un dedo aprobador o un corazón estilo Facebook.

Pero no todo es maldad o hipocresía en sus campañas: Cuando se trata de desfavorecer a sus contrincantes lo hacen excelentemente y con mucho afán, aunque con ello y por motivos de tiempo, nunca se llegue a conocer bien sus propios proyectos, pero… ¡Caramba, que bien se expresan mal de su contrincante!

Las promesas apresuradas llegan a caer en el absurdo, pero nadie parece inmutarse, en circunstancias que en estos tiempos la gente reclama por todo mediante las redes sociales. Sin ir más lejos, el reciente fin de semana se me cayó la mandíbula de abajo (con prótesis incluida) cuando un candidato mencionó su intención de echar abajo la red de transporte público llamada Transantiago, que para gente civilizada es un sistema bastante razonable. Considerando que su permanencia ha significado varias inyecciones de recursos por parte del Estado, no se entiende la propuesta, que luce tan estúpida como el pretendido muro entre Estados Unidos y México.

Sería interesante que hubiera propuestas para rebajar los índices de delincuencia. ¡No, pues! Hoy se permite ejercer de delincuente sin más requisito que querer serlo. Este oficio, cada vez más, parece ser una institución inmaculada y que a veces, vergonzosamente, luce como producto nacional de exportación. De tal manera ha cundido el desenfreno, que el criminal ya no necesita andar con antifaz ni transitar por las penumbras. Ejemplo de ello, son ciertos casos de femicidio con resoluciones indignantes, dejando más que claro, que no es lo mismo matar a la mujer que al marido. Para deshacerse de la señora, se traza un plan de irreprochable conducta con testigos, luego se mata sin testigos, ya sea atropellándola o quemándola. Si se carece de recursos bastará con un hacha u otra arma del agrado del ejecutor y en lo posible indoloro para la víctima, aunque ello sea intrascendente para los resultados… ¡Porque hay criminales con mucha ética! En resumen, todo esto sale casi gratis para un hombre. Es casi como hacer un perro muerto en un restaurante. Bueno, en realidad tan gratis no es: Conlleva una dura amonestación, de regalo una pegatina que dice “no peques más” y para la casa. ¡Pero ojo! El crimen podría recibir unos diez años de condena, pero siendo hombre y habiendo acumulado un par de años, más unos gramos de buena conducta, hará sentir a las autoridades que tal buen hombre ya pagó su pecado… Más que mal, nunca antes había matado a su mujer.

Sin exagerar, así estamos entre miles de leyes de parche, que no sirven para nada dentro de una sociedad cada vez más disgregada, enferma, incrédula, individualista y morbosamente materialista. Frente a tal mole mal engendrada es que se hace propicio presentar las absurdas y eufónicas promesas de campaña pre eleccionarias, para las cuales además, también hace aporte económico el señor Estado. En el fondo, pagamos para que intenten meternos el dedo en la boca. ¡Bonita cosa!

Primavera Silva Monge

GLOSARIO:

Perro muerto: Comer bien en un restaurante y arreglárselas para salir sin que lo noten para no pagar.

Femicidio: asesinato a mujeres

Transantiago: red de transporte público que incluye metrotren, buses de recorrido y de acercamiento.

Fotoshopeadas: Manipulación artística de las fotografías para que luzcan mejor de lo que en realidad son.

(*) Primavera Silva Monge es una escritora chilena, traductora de japonés, ex alumna del prestigioso Instituto Nacional de Santiago de Chile, artesana y socióloga por afición. Sus escritos los redacta referidos principalmente a los temas cotidianos imprimiéndoles una dosis de frescura y cercanía que hacen muy fácil su lectura y comprensión. Su género literario favorito es la novela y el relato o cuento corto.

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