Editorial
El candidato de la derecha, el millonario Sebastián Piñera, tiene los sondeos a su favor
Por
Jorge Infante Velarde
Última actualización 06/03/2010@00:06:42 GMT+1
Posiblemente estas sean las elecciones más importantes de los últimos 20 años y desde que Chile recuperó la democracia, nunca han estado tan en alto las espadas políticas para decidir quien sucederá a la popular Michelle Bachelet cuyo casi 75% de aprobación popular no ha sido sin embargo, posible trasladar al taciturno y acarismático candidato oficialista –Eduardo Frei-, quién de conseguir ser el elegido, accedería a la presidencia chilena por segunda vez ya fue presidente de Chile en el periodo 1994-2000.
No cabe duda tampoco que si tal como dicen las encuestas gana el derechista Sebastián Piñera, la política exterior chilena sufrirá un cambio y eso, preocupa a sus inmediatos vecinos que, como en el caso del recientemente reelegido presidente boliviano Evo Morales, había conseguido una sintonía y avances hasta ahora no logrados por ningún otro gobierno boliviano anterior con la probable excepción de la cercanía conseguida en los años 70, por los respectivos dictadores de Bolivia (Banzer) y Chile (Pinochet).
De ganar Piñera, la política hacia Bolivia sufrirá transformaciones, en especial sobre la siempre compleja negociación para un acceso soberano de este país al Pacífico, a través de territorios chilenos. El consenso, en cambio, está instalado en la mirada de cooperación con Argentina y de desconfianza con el Perú, lo que se traduce en el apoyo de todos los candidatos a una política de compra masiva de armas, la que ya suma 4.500 millones de dólares desde 2000.
Es más que posible, un acercamiento al también derechista presidente colombiano Alvaro Uribe –prácticamente aislado por sus inmediatos vecinos- y que éste encuentre en Piñera, un aliado que le permita recomponer su maltrecha imagen política en Latinoamérica que resultara tan dañada, después del acuerdo firmado con EEUU para el uso de bases militares colombianas por las fuerzas militares norteamericanas.
Piñera ha tenido repetidos elogios para Uribe, a quien en una oportunidad dijo, que le gustaría imitar. "Ha logrado mejorar las cosas en Colombia y mucho. Hoy día está ganando la batalla por la paz, tiene a la guerrilla absolutamente a la defensiva, la delincuencia ha caído a la mitad". Ignoramos que opinará ahora que la Fiscalía colombiana ha decidido investigar 150.000 (ciento cincuenta mil) muertes perpetradas en los últimos años tanto por las FARC como por los paramilitares de las AUC y por los sicarios a sueldo de los narcotraficantes que, pese a los esfuerzos gubernamentales, campan a sus anchas en Colombia por lo que, dadas las circunstancias, sería deseable que el escenario de violencia (que infelizmente) vive a diario Colombia, nunca se diera en Chile.
De cualquier modo esto que es política exterior pura, preocupa de momento menos a la opinión publica chilena que a escasas horas de los comicios en un buen porcentaje (casi un 15%) permanece indeciso siguiendo una costumbre que ha sido desde siempre, una especie de marca de fábrica del elector chileno que suele actuar de manera diferente a la que expresó por ejemplo, cuando fue consultado en encuestas realizadas por los distintos consultores que dependiendo para quien o quienes trabajen, “mejoran” o “empeoran” resultados y tendencias.
Si las encuestas resultan certeras, Piñera ganará holgadamente tanto en primera como en segunda vuelta si bien hay un elemento de “última hora” a considerar y éste, es la impactante noticia producida el pasado lunes 7 cuando se confirmó una sospecha que llevaba 27 años incubada en la opinión pública: el homicidio del ex presidente Frei y padre del actual candidato oficialista, a manos de la dictadura de Pinochet a la cual, la derecha chilena de entonces, fue muy afecta.
Un triunfo de Frei, hijo del histórico Eduardo Frei, otro escenario probable, implicaría por contraste una continuidad del actual marco de alianzas, el que privilegia nexos con Brasil y Estados Unidos, pero toma distancia de Venezuela y sus países cercanos.
"El modelo que no quisiera (para Chile) es el que se ha aplicado en Venezuela, porque ha llevado a pobreza, inseguridad y el país se está destruyendo", dijo sin diplomacia Frei en un debate electoral y aunque a escasas horas de las elecciones los 13 puntos de diferencia que le saca Piñera al oficialista Frei son prácticamente imposibles de revertir, la verdadera lucha por el triunfo final se dará en segunda vuelta que más que probablemente, (casi sin duda alguna), se dará entre Piñera y Frei y hay un detalle a considerar y que no es menor: Los votos que saque Piñera en primera vuelta serán también, más que seguramente, los mismos (con un escaso porcentaje de aumento) que obtenga en la segunda convocatoria y en cambio, el escenario para el oficialista Frei, puede variar fundamentalmente si quienes apoyaron en primera vuelta al disidente Enríquez-Ominami y al cuarto candidato en liza, Arrate, deciden apoyar de manera contundente a Frei unidos con un solo propósito: impedir que la derecha se haga con el poder y es esta, la verdadera baza que jugarán los dos primeros candidatos desde el próximo lunes 14 y hasta mediados de enero de 2010 que es cuando de verdad, se sabrá quien relevará a la simpática y popular Michelle Bachelet.
Por ahora, lo único seguro y por lo que cualquier chileno apostaría sin riesgo a perder es que en esta primera vuelta, Jorge Arrate será cuarto. El resto es todavía, un escenario en el cual puede pasar cualquier cosa.