Editorial
Por
Jorge Infante Velarde
Última actualización 06/03/2010@00:06:42 GMT+1
En Europa comienzan a oírse tímidas voces que aseguran que lo peor de la crisis económica ya ha pasado. Alemania y Francia, las dos economías más pujantes de la Europa de los 27 anuncian que ya ven la luz al final del túnel.
Y mientras tanto ¿Qué ocurre en esta soleada España? Pareciera que al tenor de las cifras que se manejan en todos los sectores de la economía nacional, la situación no puede ser más preocupante: sigue bajando el empleo, sigue cayendo el consumo interno y por si fuera poco, uno de los referentes que tiene la población a nivel popular para medir la economía diaria y el consumo del ciudadano medio, -una cadena de grandes almacenes-, anuncia que sus beneficios han caído un 46% en el primer semestre de 2009 debido a la contracción de sus ventas.
Y, siguiendo con las interrogantes, ¿Qué hacen nuestros políticos –los de uno y otro lado-, mientras tanto?... Absolutamente nada: ni los del gobierno del cual todos los ciudadanos esperaríamos un anuncio franco, claro –por duro que resultara- y directo, y que de una buena vez, nos pusiera al tanto del verdadero alcance de la situación como de la oposición, que tampoco hace ni dice nada, enfrascada como está desde el comienzo de esta legislatura, en decirle a los ciudadanos lo mucho que los persigue el gobierno en todos los ámbitos de la vida pública.
El hombre de la calle no entiende esto y se ha hecho a la idea de que el principal partido de la oposición, el PP, padece cuando menos, de una clara manía persecutoria insinuando espionajes, oportunos montajes noticiosos con la connivencia de los medios de comunicación, y frente a esto, al ciudadano común le resulta sorprendente que de todo este continuo anuncio de escuchas telefónicas y espionajes varios, a la fecha, no haya aportado ninguna prueba tangible de lo aseverado con tanta vehemencia por sus principales portavoces.
La ciudadanía en general, y quienes sufren de manera directa las consecuencias de la debacle económica en particular, querrían oír planes y propuestas concretas tanto del gobierno como de la oposición y dejar todo lo relativo a las acusaciones de espionaje, escuchas y las operaciones de “acoso y derribo” (de uno y otro lado) para otras épocas en las cuales hubiera real tiempo disponible para estos afanes.
Pareciera que tanto gobierno como oposición, no han caído en la cuenta de que en estos momentos, lo que más preocupa al ciudadano de este país, es encontrar soluciones o alternativas concretas para salir de la crisis y, con plena seguridad, al desempleado de cualquier ciudad o territorio de España le preocupa menos saber quien espía a quien, que conocer cuales son los planes concretos que tiene el gobierno para sacarle de su situación y cuales son los planes alternativos que para corregirle su misma problemática, le ofrece la oposición.