Hemeroteca :: 06/03/2010
156/478
Editorial
Por Jorge Infante Velarde
Última actualización 06/03/2010@00:06:41 GMT+1
Mal le están yendo las cosas a Manuel (“Mel”, cómo le gusta que le llamen) Zelaya. Pese a todos sus movimientos y las manifestaciones internacionales de apoyo que ha venido recibiendo, no ha conseguido quebrar la numantina resistencia del “no-presidente” Micheletti a quien no parecen hacer mella, las amenazas y advertencias tanto de la OEA como las del país que se supone, tiene todas las herramientas en su mano para solucionar este conflicto: EEUU.

Lo de la OEA es perfectamente entendible: todo el mundo sabe que ese organismo no tiene ningún peso específico y que su influencia es más bien parte del “atrezzo” político heredado de las últimas décadas en Latinoamérica.

Lo de EEUU ya no resulta tan entendible para la opinión pública latinoamericana y, como resultado del último encuentro entre el depuesto Zelaya y la secretaria de estado Hillary Clinton, se esperaba una postura más enérgica y resolutiva en lugar de las buenas palabras y recomendaciones.

En efecto, EEUU, no ha llamado las cosas por su nombre y ha evitado calificar lo ocurrido en Honduras como un “golpe militar” limitándose a señalar que no reconocerá como válidas las elecciones de noviembre próximo (al igual que hiciera la OEA días antes) y que suspenderá las ayudas económicas a ese país castigando con ello, al grueso de la población que, -como siempre-, tiene poca o ninguna participación en los hechos y por el contrario, padece y padecerá las consecuencias de esta medida

Estados Unidos ha suspendido formalmente más de 30 millones de dólares en ayudas directas al gobierno de facto de Honduras que a la fecha, ya estaban congeladas. Una medida que, pese a que no implica un nuevo recorte, se considera una "fuerte señal" de presión. La decisión, unida a la próxima revocación de visados de miembros y seguidores del Gobierno de Roberto Micheletti y la garantía verbal de EEUU de que no reconocerá al ganador de las elecciones presidenciales del 29 de noviembre, ha sido anunciada en la reunión que el depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, ha sostenido con la secretaria de Estado, Hillary Clinton y aunque la situación no ha variado un ápice, Zelaya se ha mostrado satisfecho al término del encuentro declarando que el gobierno de facto de su país está “cada vez más solo” hecho que sin embargo, no parece preocupar en lo más mínimo a Micheletti y sus seguidores.

Lo más probable es que a medida que vayan pasando los días, los distintos frentes de apoyo que está recibiendo Zelaya se vayan diluyendo y que progresivamente, los gestos y medidas de presión vayan siendo menos efectivos. La estrategia del gobierno del “no-presidente” Micheletti parece clara: prolongar la situación en el tiempo hasta que se produzcan las anunciadas elecciones de noviembre lo cual es considerado en algunos círculos políticos internacionales (incluso en el entorno del presidente de Costa Rica, Oscar Arias, mediador en este conflicto), como la solución menos mala y ante las críticas de aquellos que consideran que unas elecciones, celebradas en una situación tan antidemocrática como la que se desprende de un golpe militar carecen de valor, los que apoyan esta idea replican que “por algo hay que empezar” y que sin ir más lejos, la democracia en Chile –por ejemplo-, se recuperó mediante unas elecciones realizadas en un clima tan poco democrático, como los 17 años de la dictadura de Pinochet que después de perder el plebiscito, no tuvo más remedio que convocar elecciones..

Mirando fría y objetivamente los hechos en su contexto, no sería arriesgado pronosticar que “Mel” Zelaya no será restituido en el poder y que el gobierno de facto hondureño hará todo lo posible por dilatar la actual situación hasta el próximo mes de noviembre y entonces, realizar las anunciadas elecciones lo que permitiría “blanquear” todo el proceso difuminando la atmósfera del derrocamiento de “Mel” Zelaya.

Juegan a favor de las expectativas y la estrategia de Micheletti, el hecho que en fechas muy próximas a noviembre, otros países de Latinoamérica celebran también sus elecciones, el que la OEA no tiene peso suficiente para exigir nada y que EEUU, está
ahora mismo, inmerso en problemas mucho más importantes y que unido a esto, está el hecho indesmentible que su política exterior hacia los países del entorno inmediato es hoy en día, mucho mas flexible que hace algún tiempo: el levantamiento parcial de las sanciones y restricciones a Cuba lo señala de manera clara de modo que Zelaya quizás deba olvidarse de un apoyo por parte de EEUU más allá de las buenas intenciones y las declaraciones políticamente correctas y pensar en su futuro político, como jefe de la oposición en su país. Esto último claro está, si el gobierno resultante en noviembre próximo decide amnistiarlo y sobreseerlo de todos los presuntos delitos de los que le acusa el actual gobierno que le derrocó.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?   Si (0)   No(0)
156/478
Comparte esta noticia  

Comenta esta noticia



Normas de uso
  • Esta es la opinión de los internautas, no de Euro Mundo Global
  • No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
  • Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
  • Su dirección de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.


EURO MUNDO GLOBAL
C/ Piedras Vivas, 1 Bajo, 28692.Villafranca del Castillo, Madrid - España :: Tlf. 91 815 46 69 Contacto
Diseño web: Cibeles.net | Páginas creadas con