Hemeroteca :: 06/03/2010
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Editorial
Por Jorge Infante Velarde
Última actualización 06/03/2010@00:06:41 GMT+1
No hay duda que los tiempos cambian y la concesión del Premio Nobel (de la Paz en este caso) no ha escapado a esta tendencia que sacude el mundo. Hasta ahora, el premio Nobel en sus distintas categorías era la culminación por regla general, a toda una vida de trabajo y esfuerzos dedicados a una causa.
Un claro ejemplo de lo anterior han sido desde siempre, los “Nóbeles” a la literatura y a la investigación científica por poner como ejemplo, los que más calan en el ámbito popular. ¿Quien sabe de un novel escritor que haya conseguido su premio por sus primeras novelas o poesías, y hacerse acreedor al galardón sólo por sus “extraordinarios esfuerzos” en hacer bien su trabajo? O, mejor todavía, ¿quien sabe de un científico o investigador con algunos meses de trabajo en laboratorio que haya obtenido tal reconocimiento?

Pero he aquí que el comité noruego encargado de dirimir el premio sorprende al mundo entero y concede el importante galardón a Barack Obama: Al anunciar la concesión del premio el presidente de dicho comité, Thorbjoern Jagland, dijo el pasado viernes:
A pesar del breve tiempo que lleva Obama como presidente de EEUU, y la falta de resultados tangibles a nivel mundial, el Comité del Nobel honra al Presidente ‘‘por sus extraordinarios esfuerzos para fortalecer la diplomacia internacional y la cooperación entre los pueblos''; es decir y para que nos entendamos, se le ha concedido el Nobel de la Paz por sus buenas intenciones, no por los logros conseguidos con lo cual se desmonta de un plumazo, el trabajo que otras importantes personalidades en el mundo entero, han venido desplegando durante años, para conseguir una utópica paz en el mundo.

Es indudable que la concesión del premio pilló por sorpresa a todos, incluido el propio Obama quien en sus primera declaraciones afirmó (y no hay razón para creer que sus palabras eran meras “frases políticas”) que estaba sorprendido por el premio, y que no se lo merecía.
"Me siento a la vez sorprendido y profundamente humilde por la decisión del Comité del Nobel. Quiero decir francamente algo: no considero el premio como un reconocimiento de mis propios logros, sino más bien como una afirmación del liderazgo de mi país a nombre de aspiraciones que tienen los pueblos del mundo entero'', dijo Obama en la Casa Blanca.

Reacciones de la prensa norteamericana ante el hecho: El Nobel de Obama, “una condena de Europa a Bush” según los principales periódicos de EEUU

La prensa norteamericana ha reaccionado de manera dispar con un denominador en común: sorpresa; y las opiniones van desde ver en la concesión de este galardón una implícita y directa condena a George W. Bush por su política belicista y agresiva que tiene vigentes dos de los principales focos de guerras en el mundo actual, hasta aquellos que opinan que el Nobel de la Paz será para Obama, un “pesado galardón” que puede incluso, entrabar su política exterior porque, ¿cómo podría “un Nobel de La Paz” autorizar más acciones violentas en el resto del mundo?

Por otra parte, hay quienes opinan que la prematura concesión del galardón al presidente norteamericano resta credibilidad al galardón al tiempo que desdibuja la acción y trabajo de otros líderes tanto o más merecedores que Obama de tal reconocimiento y que el mismo, ha sido una decisión política y ciertamente embarazosa para EEUU, por parte del Instituto Nobel de Noruega.

El “Washington Post” es el periódico que más duramente critica al Comité Nobel, al considerar que se trata de un galardón "del que uno casi se avergüenza por el presidente". Este diario dice que el argumento del Instituto Nobel para concederle a Obama el premio por su empeño en cambiar el clima diplomático en las relaciones internacionales no es "realista".

Argumenta comprender el fuerte deseo de los escandinavos y de los europeos por dejar atrás el pasado y cuánto anhelaron el fin del mandato de George W. Bush, pero no ve motivos para esta "euro-celebración de las elecciones" estadounidenses de 2008.

El premio, otorgado en este momento de la Presidencia de Obama, alimenta la impresión en EEUU de que el mandatario es visto como una "estrella", "lo que le hace un flaco favor", insiste.

El “New York Times” afirma, por su parte, que el premio "es una condena implícita de la Presidencia de Bush". No obstante, reconoce que reparar el "malestar" que ha causado el ex presidente en el mundo "es uno de los grandes logros de Obama", al igual que su voluntad de respetar y trabajar con otros países.

El “Wall Street Journal” reacciona con "desconcierto" a la decisión del Instituto Nobel de otorgarle a Obama el "primer premio del mundo a futuros logros en diplomacia". En opinión de este periódico, con la concesión del Nobel a Obama, los europeos quieren dejar constancia de que "jamás" quieren volver a ver a alguien como Bush en la Presidencia de EEUU. El premio refleja además, considera su editorial, la agenda europea en política exterior.

La victoria refleja no tanto un logro -todavía tiene que obtener un éxito de importancia en política exterior- sino el anhelo de los cinco miembros del comité del Premio Nobel de que Obama está cambiando el curso de Estados Unidos en asuntos internacionales.

El comité espera que Obama triunfe en ponerle freno a la propagación de armas nucleares y dirija al mundo en el control del calentamiento global. Todavía más, el comité quiere premiarlo por sus esfuerzos en llevar al mundo hacia la cooperación y colaboración internacional, y alejarse de la odiada actitud unilateral que caracterizó a su predecesor, el ex presidente George W. Bush.

Obama obtiene el premio mucho más rápido que ninguno de los otros tres presidentes norteamericanos que lo ganaron antes que él. Theodore Roosevelt ganó el premio en 1906, luego de interceder para negociar la paz entre Japón y Rusia.

Woodrow Wilson ganó el premio en 1919, después que batalló incansablemente para crear la Liga de las Naciones al finalizar la Primera Guerra Mundial.

En el 2002, mucho después que dejara la presidencia en 1981, Jimmy Carter ganó el premio por lo que el comité calificó como décadas de trabajo.

A la vista de los acontecimientos, es un hecho que el Nobel (al menos el de La Paz), nunca volverá ser el mismo después de Obama.
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