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Hemeroteca :: 06/03/2010
Editorial
Por Jorge Infante Velarde
Última actualización 06/03/2010@00:06:41 GMT+1
Las siempre difíciles, delicadas y frágiles relaciones diplomáticas entre Chile y Perú han vuelto a tensarse por un asunto nada baladí: se trata de la denuncia por parte del gobierno peruano, de un caso de espionaje a favor de Chile llevado a cabo por un militar de baja graduación quien habría entregado, a cambio de tres mil dólares mensuales, valiosa información sobre los planes de defensa y armamento previstos por Perú, hasta el próximo año 2021.
Cuando saltó la noticia, las autoridades responsables chilenas se apresuraron a desmentir de manera categórica y vehemente la noticia -¿Qué otra cosa podían hacer o era dable esperar?- Y es este punto donde quizás, radica la mayor debilidad de la argumentación chilena respecto de su posible inocencia o no participación en lo sucedido. De hecho, la firme declaración de principios de la portavoz del gobierno Carolina Tohá resulta casi ridícula: "Queremos ser muy claros, Chile no espía. Chile es un país serio en sus relaciones internacionales, actuamos con criterio de transparencia y así es reconocido en todo el mundo".
Esta frase, que queda muy bonita para el consumo interno del país no tiene si embargo, la misma lectura en los círculos internacionales de la política y si bien nadie duda de la seriedad del país –no hay razón para ello-, no es óbice para que el gobierno despliegue a su mejor conveniencia y con toda legitimidad, sus redes de información puesto que éstas –y como bien lo señalara el vicecanciller boliviano a propósito de este mismo caso-, forman parte de la política de Estado de cualquier gobierno, independientemente de la seriedad de este y por ello, se conocen cada cierto tipo, operaciones ultra sofisticadas (con escándalos sexuales incluidos) hasta burdas, torpes y en ocasiones ridículas acciones propias de países “tercermundistas”.
Quizás a la ministra portavoz del gobierno chileno le falte información y no sepa que desde siempre, estados y gobiernos tan “serios” como podría ser cualquiera de los “grandes”, incluido Estados Unidos (verdadero paradigma de lo que es un servicio de espionaje) hasta llegar al pudoroso y circunspecto estado vaticano cuya cercanía con los estratos divinos no le han impedido usar terrenales herramientas para conocer el movimiento de sus “enemigos” –reales o imaginarios- y conseguir así, proteger o salvaguardar lo que cualquier estado denomina los supremos intereses de la nación
Por otro lado, un somero repaso de la historia chilena del último siglo y medio podría indicarle a la ministra portavoz que parte del éxito chileno en la llamada “Guerra del Pacífico” se debió precisamente, a la intensa labor de espionaje que ejerció Chile tanto en Perú como en Bolivia durante los años del conflicto y, con seguridad, el gobierno de aquella época eran tan serio y transparente como el actual.
No hay que olvidar que países tan serios como EEUU han hecho del espionaje parte importante de su política exterior y el propio gobierno chileno es absolutamente consciente (y víctima) de ello de modo que las declaraciones de Chile en cuanto a su no participación en los hechos que ha puesto de uñas al Perú en contra de su vecino de más al sur son cuando menos, insostenibles por el excesivo énfasis que han exhibido las distintas autoridades chilenas para negar lo que parece a todas luces, de una evidencia palmaria. Ahora, si a ello agregamos las recientes declaraciones del principal acusado (el militar peruano) que ha confesado y revelado públicamente su culpabilidad, hacen que la posición chilena en este enojoso caso sea cada vez -y al paso de los hechos que se van conociendo-, más débil.
El espionaje es en el lenguaje político y diplomático internacional moderno y actual, el menos correcto. Los gobiernos prefieren hablar de servicios de información, unidades de inteligencia, dispositivos de conocimiento y estrategia y hoy mismo, -hay que reconocerlo-, las palabras “espía” y “espionaje” están devaluadas y parecen más propias de los románticos años 60 cuando los llamados espías estaban rodeados de un halo de heroísmo y sacrificio que les convertía en patriotas supremos. Los “espías que regresaban del frío” y los “espías por mandato” y/o “los que mataban en Beirut” eran una especie de alter ego de todos aquellos que repletábamos las salas de cine de los años 60.
Hoy en día, con el avance de la tecnología, los espías (o mejor dicho los burócratas de inteligencia o de informaciones) suelen ir desde oscuros empleados públicos hasta altos funcionarios con rango de embajadores o primeros secretarios de modo que la firme negativa del gobierno chileno recuerda o sugiere más aquella famosa frase de una emblemática serie de espías televisivos (norteamericana obviamente) de los años 60 y que rezaba aquello de, “en caso de ser descubierto, nuestro gobierno negará tener conocimiento de sus actividades”.
Estos hechos -al menos en Sudamérica-, tienen la virtud de unir a políticos irreconciliables en torno al defensor (en cada caso) de las posturas de cada protagonista. En Perú por ejemplo, Keiko Fujimori y Ollanta Humala –acérrimos detractores de Alan García- se han apiñado al lado del presidente, deponiendo sus diferencias para ofrecer un frente monolítico de repudio al presunto espionaje chileno y, lo que resulta más curioso es que, en lugar de la autocrítica y la búsqueda de los fallos de inteligencia que permitieron que un militar de bajo rango accediera a secretos de alto nivel, -para supuestamente- pasarlos a un país “enemigo”, el presidente peruano ha preferido buscarle le lado jocoso al asunto y argüir en un tono inadmisible en un primer mandatario, la infantil excusa de que si “un país vecino quiere espiar al Perú, se debe a que éste (el presunto espía) siente envidia del evidente progreso del país espiado”.
Sin lugar a dudas, para una charla de café o un corrillo de vecinos este comentario y argumento podría ser válido pero como forma de explicar a la opinión pública peruana un colosal fallo en sus controles de inteligencia, no es aceptable en absoluto o al menos, no resulta ni serio ni convincente.
El responsable de que a Perú se les escapasen datos sensibles no es evidentemente Chile que sencillamente, ha aprovechado una oportunidad para aplicar aquella máxima de “conocer bien a tus amigos pero mejor a tus enemigos” y ha usado una posibilidad que en política exterior y diplomacia es válida, aún entre países que por muy amigos que sean, no dejan de tener intereses propios. Es evidente que si Chile tiene o ha tenido participación en estos hechos, simplemente (y creemos que legítimamente), ha aprovechado una debilidad en el sistema peruano y de esto, sólo es responsable el aparato peruano de protección de sus propios intereses auque también creemos que Chile debería haber reaccionado con menos vehemencia en sus declaraciones de no conocimiento de los hechos. Una postura de mayor temperancia y serenidad con seguridad, habría reforzado de mejor manera sus argumentos de no responsabilidad en unos hechos que cualquiera que sea el resultado final empañarán al menos por un tiempo, las siempre difíciles y farragosas relaciones chileno-peruanas..
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Tensión entre Chile y Perú por un caso de espionaje
Últimos comentarios de los lectores (4)
384 | jaime arancibia - 30/11/2009 @ 00:13:56 (GMT+1)
Dos países como chile y perú que han compartido tantas cosas juntos nunca deberían pelear ni enemistarse...eso es lo que conviene a otros países poderosos: propiciar la lucha y desunion entre paises hermanos destinados a unir furzas y conformar un gran subcontinente. No le hagamos el jeugo a las grandes potencias (lease USA) interesado como nadie en provocar conflictos entre paises vecinos y amisos. ¿No les llama la atencion que "´subitamente", hay problemas entre Ecuador y Colombia, entre Colombia y Venezuela, ahora entre Chile y Peru y existen otras diferencias soterradas entre brasil y paraguay.?.... a USA le interesa una america latina desunida, peleada entre si, en lugar de un conglomerado monolitico de paises luchando por su progreso conjunto... el asunto del espionaje entre chile y peru, es tan viejo como la historia misma de ambos paises y en el pasado los dos han tenido lo suyo en ste tema...ahora le tocó a chile ser el causante...pero ¿cuantas veces ha sido peru el "malo de la pelicula"?...
lo dicho... soy peruano y tengo buenos amigos chilenos y me duele ver estas diferencias provocadas de manera artificial por los servicios secretos de paises mas poderosos que se ubican al norte (del todo) del continente... y, otra cosa...¿no les llama la atencion que en este caso de espionaje sólo haya militares de bajo rango accediendo a secretos tan altamente sensibles como los que supuestamente vendieron estos militares de bajo perfil a Chile???... al parecer nadie ha reparado en esto.
381 | David Baro O - 29/11/2009 @ 14:44:48 (GMT+1)
A veces pienso que la prensa amarilla y las declaraciones desafortunadas de una persona que por distraer la atención de su pueblo por la baja popularidad en las encuestas, son las causas que provocan estos roces entre estos dos países que se han mantenido unidos durante muchos años y que afortunadamente a la gran mayoría de la civilidad no le ha afectado para nada. La prensa tiene que ser más positiva y dejarse de propagar odiosidades.
377 | armando de la fuente - 26/11/2009 @ 22:18:28 (GMT+1)
Bien por ese desfile que dice el lector Arturo Galñeno que realizarán el dia 27NOV los peruanos para demostrar que son pacifistas... de hecho, los chilenos tambien lo somos...vivo desde haca casi 50 años en Arica desde que se creó el llamado "puerto libre" que atrajo a miles de personas a poblar esta ciudad que hasta entonces, era una soñolienta aldea de pescadores... y en todos estos años, he visto como tanto los gobiernos de Peru como el de Chile, han usado las pretendidas diferencias entre vecinos para distraer la atención de la opinión pública: recuerdo muy bien en los duros años 60 cuando los precios de los articulos básicos subian cada día en Chile... cuaando se aprestaba un alza importante en el azucar, el arroz o el aceite...los diarios de la capital chilena titulaban a todo lo ancho: "Soldados peruanos cruzan la frontera chilena en ARica... y enonces...todo el pais por algunos dias, solo se ocupaba de la "invasión peruana" a territorio chileno... cuando las cosas estaban mal en Peru...los diarios peruanos (orientados a uno y otro lado por las corrientes politicas) se aprersuaraban a titular que " militares chilenos armados invadieron territorios al sur de la linea de la concordia" y vuelta otra a lo mismo...mientras tanto en Chile y Peru, el alza de los productos de primera necesidad habían pasado a mejor vida y ya nadie se daba cuenta porque "el patriotismo" despertado por la prensa, se habia llevado toda la euforia..
ahora con el caso del espionaje chileno es mas de los mismo... todos los gobiernos (cuando pueden) espían, Perú espía a Ecuador Bolivia y Chile, Chile espia a Bolivia Peru y Argentina y así viceversa, todos espian a todos...de manera que nos nos dejemos llevar por frases altisonantes y grandilocuentes... ¡¡¡ah!!! y un ultimo detalle... cuando los ariqueños leíamos los titulares de los diarios santiaguinos de los años 60...nos entraba la risa...aqui en arica...nunca hemos sabido con verdadera certeza que soldados peruanos hayan invadido nuestro terreno cruzando la frontera y viceversa...
esto del espionaje es una cortina de humo de los gobiernos peruano y chileno puestos de acuerdo secretamente, para desviar la opinion pública de los graves problemas de desempleo, y fractura social que tenemos a ambos lados de la llamada linea de la concordia... no comulguemos con ruedas de carreta...
372 | Arturo Galeno - 26/11/2009 @ 01:31:16 (GMT+1)
Aquí en el Perú, este viernes 27 de noviembre realizaremos una marcha que demostrará que nuestro país es pacifista. Este pacifismo constituye la base de nuestro desarrollo. No creemos en el armamentismo ni en el "espiar al otro". Nuestro país es ajeno a estos mecanismos disuasivos violentos que nos alejan del progreso. Es la única forma que conocemos y la que nos llevará al crecimiento; muy lejos de otros métodos, como el de apropiarnos de los que no es nuestro: una practica tan común entre los chilenos.
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