Editorial
La opinión pública chilena conmocionada por la noticia
Por
Jorge Infante Velarde
Última actualización 06/03/2010@00:06:41 GMT+1
Salvando las distancias, el hecho ha golpeado al país como en su día, lo hiciera el atentado del 11-M en España que, a tres días de las elecciones, cambió bruscamente el resultado del entonces “seguro” ganador (José María Aznar) y dio el triunfo al actual presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero.
Ya se sabe que las comparaciones son siempre odiosas y que los hechos se producen en situaciones, lugares y circunstancias completamente diferentes pero siempre, subyace un elemento subjetivo que permite buscar analogías cuando no, evaluaciones directas como pareciera demostrar la inmediata reacción del candidato y su comando electoral que, hasta estos momentos tendría en Chile, el primer lugar en las encuestas para ganar la primera vuelta.
El candidato de la derecha chilena, Sebastián Piñera, se ha apresurado, a solidarizarse –“humanamente” según su propia expresión-, con la familia Frei ante la impactante noticia de que el ex presidente Frei y padre del candidato oficialista, fue asesinado de manera premeditada por la dictadura de Pinochet. Mientras tanto, su comando electoral, dejaba deslizar ante los medios de prensa “lo oportuno” del anuncio judicial, señalando o dando a entender así tácitamente, un propósito intencionado de vincular una cosa con otra pensando quizás en el hecho sabido que la derecha chilena, colaboró de manera entusiasta durante los 17 años que duró el régimen dictatorial de Pinochet.
La comparación del 11-M español con la noticia del asesinato del ex presidente Frei se basa simplemente en el impacto (salvando obviamente las diferencias en cuanto a la magnitud de los hechos) que ambos causaron en su día y causan ahora respectivamente, en la opinión pública a escasos días de las elecciones para elegir presidente del gobierno.
En el caso de España por aquellas fechas, los sondeos previos daban por seguro ganador al líder de la derecha española (que aspiraba a la reelección) José María Aznar cuando el terrible suceso del atentado del 11-M y que costó decenas de muertos y cientos de heridos, cambió bruscamente la “intención de voto” de cientos de miles de españoles que vieron en ese atentado, un “castigo” a la participación española en la guerra de Irak, participación que por otra parte, la inmensa mayoría de la sociedad española desaprobaba como lo había demostrado días antes con un desfile de rechazo a la guerra con más de un millón y medio de personas repletando el madrileño Paseo de la Castellana. Este mensaje que sólidamente el pueblo español enviaba al entonces gobierno de Aznar, -fuertemente unido ideológicamente a los gobiernos de USA y Gran Bretaña-, no quiso (o no pudo) escucharse en las esferas gubernamentales.
La impactante acción judicial chilena al ordenar el procesamiento de seis implicados (de momento) en el magnicidio del ex presidente Frei, sucede de manera casual y espontánea, justo una semana antes de las elecciones chilenas aún cuando es preciso señalar que el proceso viene trabajándose desde hace casi 10 años cuando la familia Frei interpuso los primeros recursos judiciales ante las sospechas y evidencias, que por ese entonces comenzaban a aparecer, respecto de este caso que siempre, se intuyó como un oscuro suceso lleno de contradicciones, casualidades extrañas y cuyos verdaderos orígenes nunca fueron suficiente y responsablemente explicados por las autoridades de entonces.
No cabe ninguna duda que esta acción de la justicia chilena sí va a tener un efecto importante en la ciudadanía, especialmente en aquellos que con el paso del tiempo, han llegado a convencerse que la derecha chilena tradicional, cuyos herederos legítimos son justamente quienes, desde los distintos partidos que apoyan a Piñera, han luchado todos estos últimos años para “despinochetizarse” y convencer al electorado que han sido siempre demócratas y respetuosos del juego político limpio.
No hay duda de que casi lo han conseguido o mejor dicho, casi lo habían conseguido hasta que este grave suceso ha roto –posiblemente-, el hechizo y ha vuelto a traer a la mente colectiva del chileno común, todos los hechos de la dictadura y habrá traído el recuerdo de cual fue la actuación y figuración de algunos los conspicuos personajes que hoy mismo, todavía integran la derecha chilena.
Si bien es cierto el Poder Judicial en Chile ha sido posiblemente uno de los estamentos del estado más criticados por la tibieza de sus actuaciones (y no sin razones para ello) durante los 17 años de conculcación de los derechos ciudadanos en Chile por parte de la dictadura, no sería justo tampoco, en estos momentos, atribuirles un interés político partidista por dar a la luz pública justamente ahora, los hechos relativos a este deleznable crimen de estado desconociendo así, su independencia como uno de los tres poderes que señala la constitución chilena.
Al igual que en el caso ocurrido con el 11-M español, el 7-D chileno, tiene como común denominador con el anterior (aunque insistimos, salvando las distancias) que la opinión pública, el electorado en suma, no permanecerá indiferente a este hecho y, en el caso chileno (tal como ocurrió en el español) pueden hacer que las cosas varíen de manera fundamental. En el caso español sólo fue necesario esperar tres días. En el chileno en cambio habrá que esperar una semana para saber el impacto que este suceso tendrá en la masa electoral chilena y los resultados para uno y otro candidato.