Hemeroteca :: 06/03/2010
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Editorial

Tal como apuntaban todas las encuestas y sondeos, habrá segunda vuelta en las elecciones chilenas.

Por Jorge Infante Velarde
Última actualización 06/03/2010@00:06:41 GMT+1
El candidato de la oposición derechista, el multimillonario Sebastián Piñera, se impuso claramente este domingo en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Chile al aventajar en 14 puntos a su inmediato seguidor el candidato oficialista, el ex mandatario Eduardo Frei, pero pese a su victoria, Piñera no alcanzó la mayoría necesaria (50%) para evitar la segunda vuela prevista para el próximo 17 de enero.
Escrutados prácticamente el 100% de los votos emitidos, Piñera, un acaudalado empresario de 60 años, obtuvo el 44,03% de los votos. Esta es la segunda vez que Piñera compite por la presidencia chilena. Ya en 2005, fue derrotado por la presidenta Michelle Bachelet en la segunda vuelta después que la oposición conservadora concurriera a los comicios dividida en dos candidatos: el mismo y, Joaquín Lavín quién era, hasta la repentina aparición de Piñera en escena, el más “seguro” aspirante a reemplazar a la Concertación que gobierna en Chile desde la recuperación de la democracia.

En ésta ocasión, quien ha concurrido dividida a las elecciones ha sido la oficialista Concertación ya que sus fuerzas se han dividido entre el designado Eduardo Frei (que ya fuera presidente de Chile de 1994 a 2000) y el disidente socialista Marcos Enríquez Ominami (MEO), quien ha conseguido restarle los votos necesarios a la Concertación para no permitirle ganar en primera vuelta al obtener el 20,12% de los sufragios..

Por otro lado, Jorge Arrate el abanderado de la izquierda extraparlamentaria, ha conseguido además de un 6,21% de los votos, romper por primera vez, con la exclusión parlamentaria al obtener tres diputados lo que le permite volver al juego político con todas las condiciones del caso y, sin duda, Arrate y sus seguidores serán claves para sumar el apoyo de los suyos a Frei en la segunda vuelta, apoyo que suscitará sin duda, el rechazo de parte de los seguidores de MEO que no ven con buenos ojos una alianza entre “DC y comunistas” que es precisamente lo que también el mismo día de la elección, al término de la jornada dejaban deslizar miembros del comando de Piñera que vuelven a agitar “el miedo a los comunistas” que en gran medida sustentó lo 17 años de la dictadura de Pinochet.

En realidad, la verdadera batalla por la presidencia de Chile comienza hoy día 14 de diciembre, “el día después”, ya que esta primera vuelta ha sido un suerte de “primarias” para despejar el camino de aspirantes que no tenían ninguna posibilidad de triunfo real (MEO y Arrate) y dejar en liza, a los dos únicos que pueden concitar suficientes apoyos como para llegar a la victoria final. Piñera en definitiva ha obtenido un punto porcentual más de lo que sus propios seguidores más entusiastas esperaban: un 44%. Frei estuvo justo en las apreciaciones finales y MEO obtuvo también, algo más de lo que esperaban sus partidarios.

Arrate puede sentirse contento con los resultados obtenidos: una vez más ha demostrado que mantiene fiel su cuota de apoyo y, por primera vez, ha roto la exclusión del PC del arco parlamentario que apoya al gobierno y, este apoyo sumado a los partidarios de MEO que en segunda vuelta decidan apoyar a Frei, podría darle, por un escasísimo margen el triunfo nuevamente, a la Concertación.

Será difícil que un gran número de quienes apoyaron este domingo a MEO decidan en segunda vuelta apoyar a Piñera. Es cierto que MEO capitalizó el descontento de la Concertación, -de ahí el buen porcentaje que obtuvo-, pero que ese mismo porcentaje o gran parte de el, decida como una manera de continuar demostrando su desencanto de la Concertación les haga apoyar a Piñera, ya es menos probable porque el gran temor de una importante parte del electorado chileno –que son aquellos que menos recursos económicos tienen-, es que vuelva la derecha al poder y esa es justamente, la gran baza que jugarán partir de ahora, los partidarios de Frei. Como ya lo dijera el mismo, lo que se juega a partir de ahora es la posibilidad de continuar con las mejoras que ha conseguido la Concertación (con todos los fallos que es posible atribuirles) o, “la vuelta a la derecha” que significa Piñera.

Por otro lado, Piñera explotará bien lo relativo al “cansancio y fatiga que han significado estos 20 años de gobierno de la Concertación” y ha prometido la creación de un millón de puestos de trabajo, continuar (y mejorar) aquellos logros del gobierno de la presidenta Bachelet pero por sobre todo, ofrecer una imagen y una manera de hacer gobierno, completamente nuevos lo cual, -de una manera principal- también ofrecía el candidato ex socialista MEO quien consiguió entusiasmar al electorado compuesto especialmente por la gente joven incluidos algunos simpatizantes de la derecha que han querido ver en el joven y dinámico diputado socialista, a un representante más cercano a ellos y, por extensión, más próximo a la problemática de una gran masa de chilenos que hoy mismo, políticamente, no se sienten identificados ni con una Concertación que comienza a oler a rancio y con una derecha que tampoco ofrece nada nuevo y que más que enumerar cambios radicales en Chile, se ha dedicado principalmente, a resaltar los errores de gestión de la Concertación.

Como un hecho importante y pese a lo anterior, se da el fenómeno del altísimo respaldo que consigue al final de su mandato la presidenta Bachelet: casi un 75% de la población, -incluida la derecha-, aprueba su gestión pero este respaldo popular está sustentado en buen parte, por la simpatía, sencillez y cercanía demostradas por la presidenta durante su mandato que contrastó vivamente, con la irascibilidad y mal genio (casi legendarios) del anterior presidente, -el también socialista Ricardo Lagos-, al cual era frecuente verle irritarse ante las preguntas de los periodistas en sus apariciones públicas.

Es posible que Piñera consiga “arañar” algunos votos de los desilusionados de la Concertación y de los derechistas jóvenes que creen en los cambios y, posiblemente, la vuelta del PC al juego parlamentario y su “alianza” con los DC para llevar sus partidarios a Frei en segunda vuelta, sea una de las bazas de la propaganda de Piñera a partir de ahora y el “vuelven los comunistas” sea la fantasmal bandera que agite la derecha tradicional.

Por su parte Frei, insistirá en que lo que ahora se juega, son dos distintas visiones de Chile. Una, la de del progreso y avance social que ha conseguido el país en estos 20 años de gobierno concertacionista y otra, la vuelta al pasado con una derecha que sólo desea volver al poder, después de 50 años de no acceder al mismo, a través de las urnas.

En términos reales y siendo objetivos, Frei lo tiene más fácil para sumar apoyos a sus propuestas. En cambio para Piñera, el problema más importante a partir de ahora es saber de dónde conseguirá los votos que le faltan para sumarlos a su ya conseguido 44% para llegar a la mayoría que precisaría para ganar en segunda vuelta y con ello, la presidencia de Chile..
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